Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 16, 2016

¿POR QUÉ PODEMOS NO CELEBRA EL 12 DE OCTUBRE?

Corren malos tiempos para Podemos, de disensiones internas y pocas alegrías. Debe de ser deprimente proclamarse el partido de la gente y quedar a considerable distancia del partido más votado en cada elección. A Pablo Iglesias se le ha borrado la sonrisa y vuelve a fruncir el ceño. No más fingimientos, nunca muy creíbles de todas formas. Podemos es un partido de extrema izquierda y como tal debe comportarse. Ejemplo de ello es que se acabó celebrar el 12 de octubre, Fiesta Nacional de España.

El rechazo a tan destacada efeméride lo apoyan los acólitos de Iglesias en diversas excusas y falacias, de menos a más en cuanto a radicalismo. En primer lugar, no se puede ir a comer canapés en palacio mientras el pueblo sufre. Así lo declaró el de la coleta. Sin embargo, los líderes de Podemos han estado en muchos palacios y han comido muchos canapés sin que se les atragantaran. Han conmemorado, cómo no, las fiestas regionales de Cataluña, Valencia, Galicia, Andalucía… Además, ¿qué hizo Iglesias por los menesterosos el 12 de octubre? Se quedó en la casa de su tía abuela, donde vive solo, viendo series y arrugando camisas para su próxima aparición pública.

En segundo lugar, hay una apelación a la verdadera patria. La patria no son las banderas o los desfiles, dicen los iluminados, sino la gente, los servicios públicos, la solidaridad (son sólo ejemplos, hay muchas más posibilidades). Juanma del Álamo ha analizado con brillantez qué es la patria para Podemos, concluyendo que “ser patriota es pensar como Pablo”. Se trata de una preocupante confusión entre la nación y programa político. Para Podemos, no hay nada válido fuera de su ideología, de la misma manera que únicamente los votantes de Podemos son gente. Es realmente una visión excluyente con tintes totalitarios. A mi juicio, es más aceptable identificar la patria con un hogar común con símbolos propios y una historia compartida antes que con la cosmovisión de un partido.

Por último, se afirma que no hay nada que celebrar porque España cometió un genocidio en América. Torpe genocidio tuvo que ser cuando tantos y tantos conquistadores se mezclaron con la población indígena. Por otra parte, los pueblos precolombinos ya llevaban mucho tiempo masacrándose entre ellos, por lo que no puede decirse que los españoles arruinaran un paraíso de paz, diversidad y democracia asamblearia. Fueron países de Sudamérica los que conmemoraron por vez primera el 12 de octubre. El preámbulo del decreto de 1917 del Gobierno argentino que lo instauró como fiesta nacional señalaba que era “eminentemente justo consagrar la festividad de esta fecha en homenaje a España, progenitora de naciones, a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y la armonía de su lengua una herencia inmortal, que debemos afirmar y mantener con jubiloso reconocimiento”.

Detrás de tantos argumentos absurdos o endebles está la verdad. Podemos odia a España y a los españoles. Aborrece su Historia, de la que tan sólo salvaría el período comprendido entre 1931 y 1936 (y quitando los dos años en que gobernó la derecha). Raro sería que un partido así, enfermo de rencor, arrodillado ante el separatismo, celebrara una fecha gloriosa para España. No pasa nada. Así quedan mejor retratados.