Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 12, 2016

EL PROGRAMA DE PODEMOS (I): FRAUDE FISCAL Y SEGURIDAD


Unidos Podemos es la suma de Podemos, el chiringuito del pijo Agarzón y una amalgama de partidos de pacotilla que mezclan en sus programas colectivismo ramplón, fanatismo ecológico y feminista, odio a España y adhesión a las tesis separatistas. Me remito para su mejor conocimiento al artículo escrito por Juanma del Álamo en Libertad Digital
 
Pues bien, Unidos Podemos ha presentado su programa bajo la forma de catálogo para gente con limitaciones intelectuales, habida cuenta de la proliferación de fotos y lo simple de sus textos. Este atractivo envoltorio (suponiendo que posea algún atractivo ver a un contrahecho Iglesias regando plantas o a Bescansa en cualquier pose; falta Monedero zurciendo calcetines) esconde una obscena orgía de gasto público (60.000 millones) cuya financiación correría a cargo de subidas de impuestos y de un plan contra el fraude fiscal. También mencionan la necesidad de negociar con Bruselas el calendario de reducción del déficit, imagino que basándose en la experiencia acumulada por el antaño reverenciado Chiripas (perdón, de Venezuela no se puede hablar y de Grecia tampoco). 
 
Destacaré sólo cuatro puntos del programa especialmente significativos. En primer lugar, la consabida referencia a la “lucha decidida” contra el fraude fiscal a través de medidas que, en esencia, vendrían a agravar el actual Guantánamo tributario tan denostado por profesores como Falcón y Tella. Los resultados de esas medidas proporcionarían buena parte del aumento de la recaudación (“al menos entre 30.000 y 40.000 millones”, dice tranquilamente el programa) con que se pretende costear la alegría presupuestaria de esta gente.
 
Es muy difícil —y mentiroso casi siempre— cuantificar el impacto recaudatorio de la lucha contra el fraude fiscal. Normalmente los partidos exageran las cifras porque es un campo abonado para la demagogia y es fácil prometer mano dura en esta materia. A la postre, los resultados no son tan buenos debido a múltiples razones (las medidas no surten efectos de inmediato, los contribuyentes acuden a los tribunales o ponen a salvo su dinero…). Ciudadanos y PSOE se valen igualmente de este embuste en sus programas, si bien las medidas propuestas por Podemos son con diferencia las más descabelladas. 
 
En segundo término, interesa la postura de Podemos en materia de seguridad.  Por lo pronto, con respecto a su programa de 2015 hay una reducción de unos 25.000 millones en el gasto, pues afirman haber revisado a la baja las previsiones económicas. Pero no hay de qué preocuparse: esta reducción no afectaría a partidas destinadas al Estado de Bienestar, sino a conceptos que, según Podemos, tienen una importancia menor, como seguridad, defensa y orden público.
 
Es sabido que Europa es un lugar totalmente seguro y que no existe en la actualidad ninguna organización terrorista con capacidad para atentar en suelo europeo. Asimismo, las potencias emergentes no gastan nada en sus ejércitos y la OTAN, el principal garante de nuestra defensa, va a seguir funcionando eternamente con los medios y capacidades de Estados Unidos, que está encantado con esta situación.
 
Lo antedicho, naturalmente, no es cierto, pero parece serlo para Podemos. O quizá ni siquiera eso. Son temas a los que, en realidad, el líder de la coleta y sus adláteres no conceden apenas importancia. Si hay un atentado, expresarán su preocupación y su solidaridad con las víctimas y no harán nada más. Seguirán felicitando el Ramadán y abogando por una entrada masiva de desplazados musulmanes. 
 
El programa, en lo tocante a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Fuerzas Armadas, tan sólo contiene medidas de mejora o ampliación de los derechos del personal respectivo. Además, hay dos ideas notables. Primero, la constitución de un grupo de expertos (no necesariamente militares, así que ahí cabrían el hermano de Agarzón, el hermano de Couso, algún titiritero y otros iluminados) “con el fin de presentar propuestas para estudiar un diseño de las Fuerzas Armadas más acorde a las necesidades de España”. Lo cual me suena a una supresión progresiva de las Fuerzas Armadas o, alternativamente, su conversión en un ejército testimonial o al servicio de la causa del partido.

La segunda es la introducción de una consulta ciudadana sobre la participación de las Fuerzas Armadas en operaciones internacionales. El propio programa apunta como límite la conformidad con el Derecho internacional, por lo que es dudoso que tales consultas pudieran vincular al Gobierno. Si ello es así, ¿por qué promoverlas? Evidentemente, tales consultas serían un buen instrumento para deslegitimar, entorpecer o retrasar cualquier posible misión internacional, haciendo imposible la solidaridad de España con sus aliados.

Mi conclusión es que Podemos no se toma en serio la seguridad de los ciudadanos y quiere una España indefensa e irrelevante en el plano internacional (donde, a pesar de sus fantasías, la fuerza armada sigue jugando un papel crucial). La palabra “terrorismo” ni siquiera aparece en el programa. La omisión se comenta sola.