Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, abril 03, 2016

EL INSOLUBLE PROBLEMA DEL DÉFICIT PÚBLICO



El dato de déficit público de 2015, que asciende al 5,18% del PIB, frente al objetivo del 4,2%, no debería ser tomado a la ligera. De entrada, pone de manifiesto que, como ya se advirtió, el año electoral supuso un incremento del gasto público cuya factura habrá que pagar antes o después. 
 
La práctica totalidad de las Comunidades Autónomas incumplen el objetivo de déficit. Es risible que Montoro, miembro de un Gobierno en funciones, amenace ahora con las medidas correctoras contempladas en la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. Si de verdad se querían evitar desviaciones presupuestarias, las previsiones de esa norma deberían haber sido aplicadas con rigor antes, cuando el Gobierno contaba con mayoría absoluta en las Cortes Generales y en la mayoría de comunidades gobernaba el PP. Lo que ha sucedido, por el contrario, es que Cataluña, la región más incumplidora, ha recibido ingentes cantidades de dinero público procedentes del Fondo de Liquidez Autonómico, sin demasiadas exigencias aparejadas. 
 
Aunque ha habido una considerable reducción del déficit durante la pasada legislatura, la actual escalada hará que se resienta la confianza de los mercados en España y obligará a nuevos ajustes. Esto último se antoja una tarea ardua que nadie parece dispuesto a asumir. El Gobierno del PP ha perdido la batalla ideológica por la austeridad y las cuentas equilibradas. Hoy los recortes son sinónimo de dolor e injusticia social. En vez de defender las ventajas de rebajar el tamaño del Estado, el PP no ha dejado de pedir perdón por tener que gastar menos y de anhelar el retorno a niveles de gasto que se habían demostrado insostenibles. Pero los del PP son tan tontos que les han apaleado por la austeridad y ahora les apalearán por no cumplir el objetivo de déficit y no atajar el vertiginoso crecimiento de la Deuda pública.
 
Actualmente, el PP ha renunciado a cualquier intento de reducir el gasto público, haciendo suyas las tesis de la izquierda, y considera que la recuperación económica, con el consiguiente aumento de los ingresos públicos, constituye la única vía para disminuir el déficit. Una estrategia no muy responsable, habida cuenta de que el crecimiento de la economía según las previsiones de los Presupuestos Generales del Estado no está garantizado. 

Ya ningún partido apoya otra cosa que no sea gastar más y más, sin cortapisas, sin pensar en el mañana, con olvido de las lecciones del pasado y por puro interés partidista, pues es más fácil ofrecer sopa boba que apelar al esfuerzo y responsabilidad individuales. 
 
¿Qué dirá Bruselas? El Gobierno en funciones poco o nada puede hacer. Si bien es de agradecer que el BOE esté casi vacío estos días (en contraste con la sobrecarga de 2015, debida al furor legislativo del PP), al final un largo período sin Gobierno podría deteriorar la posición de España. Los acontecimientos de toda índole que se suceden en el día a día —amenaza terrorista, volatilidad de los mercados financieros, líneas de ruptura en la Unión Europea— exigen un Gobierno con capacidad para tomar decisiones.  
 
Mientras Rajoy confía en unas nuevas elecciones, Sánchez por fin ha otorgado al taimado Iglesias su paseo ante las cámaras. ¡Qué imagen! Dos adolescentes a la salida del instituto en un ejercicio de exhibicionismo tan fatuo como ridículo. Allí donde gobierna o tiene influencia Podemos se está haciendo todo lo posible para torpedear la recuperación y crear más pobres, atacando el turismo, poniendo trabas a los negocios y subiendo impuestos. Y Sánchez tan contento, prometiendo junto con Rivera un festival de gasto público que se financiará con la improbable supresión de las diputaciones provinciales y con más impuestos (esto sí es seguro).
 
¡Pobre España!

2 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Hay una solución: dejar que siga la fiesta hasta que venga la suspensión de pagos. Entonces se ajusta sí o sí por las malas o por las malas.

Lecon dijo...

¿Cómo pudo usted ser vicepresidente de una organización troskysta como Liberalismo Democrático?