Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 13, 2015

¿REMONTADA DE PODEMOS?

Desde el comienzo de la campaña electoral, Pablo Iglesias no cesa de decir que Podemos está protagonizando una remontada. A fuerza de decirlo casi se está haciendo realidad, lo que constituye un ejemplo de profecía que se autocumple. Es verdad que el chavismo español ha mejorado en las encuestas. No obstante, mucho me sorprendería que Podemos se alzara con el primer puesto en las elecciones, incluso con el tercero. Pero tal vez esto último no sea tan improbable si el PSOE sigue haciendo méritos para ello.

Pedro Sánchez ha desperdiciado una valiosa oportunidad de renovar su partido. ¡Y a fe que falta le hacía! Ha preferido, en cambio, volver a las recetas de siempre, exhibiendo un ideario herrumbroso y pactando con radicales y nacionalistas allí donde ha podido. Difícilmente ganará unas elecciones el PSOE ofreciendo subidas de impuestos, derogar todas las reformas del PP y a Jordi Sevilla como gurú económico. Sánchez se ha enajenado así el apoyo de la clase media, que mira con más confianza a Ciudadanos, a la vez que quienes creen que Albert Rivera todavía está verde seguirán apoyando al PP.

A Podemos le beneficia esta situación. El PSOE espanta el voto moderado y no consigue nada imitando a Podemos, porque la gente prefiere el original a la copia. Tras el último debate, del que Sánchez salió maltrecho, los socialistas han intensificado sus ataques contra Podemos. Lo cual, cuando se gobierna con ellos en tantos lugares, es contradictorio, por no decir impostado.

Al PP también le interesa debilitar al PSOE de esta manera. No se me ocurre otra explicación a la presencia de un representante de Podemos, en calidad de observador, en las reuniones del Pacto Antiyihadista, no suscrito por los chavistas. O se está o no se está, y que los electores extraigan las conclusiones pertinentes; pero esta fórmula alumbrada por el magín de Rajoy no es aceptable.

Por otra parte, se ha dicho que Iglesias tuvo una notable actuación en el debate del pasado lunes. Aunque ello no es exacto, fue menos rebatido y logró colar sus mensajes ante la pasividad de los demás participantes. Los medios que le apoyan hicieron el resto, pues con Iglesias están dispuestos a perdonarlo todo. Una mala pronunciación del inglés, afirmar que el derecho a la educación no está reconocido en la Constitución al mismo nivel que los derechos civiles y políticos o hablar de un imposible referéndum andaluz sobre la pertenencia a España en 1977 habrían sido considerados errores imperdonables de Rajoy y originado hirientes comentarios por espacio de varias semanas. Si lo hace Iglesias, todo se queda en la anécdota. Han sido objeto de mayor atención los nervios y gesticulaciones de Rivera que las brutales equivocaciones de Iglesias, inadmisibles en cualquier candidato serio.

La remontada de Podemos, caso de haberla, será menor de lo que desea el de la coleta. El porcentaje de indecisos al que se aferra no le puede dar la victoria: parece más probable que en ese porcentaje haya mucho voto sumergido del PP. Sí será capaz, si el PSOE persiste en su deriva, de arrebatar apoyos a los socialistas.

En todo caso, la extrema izquierda va a obtener un resultado histórico, lo que ya es de por sí lo suficientemente malo.

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