Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 06, 2015

MARIANO RAJOY



Me entero hoy de que Federico Jiménez Losantos va a publicar un nuevo libro, titulado Los años perdidos de Mariano Rajoy, que de seguro será edificante y lúcido. Por lo pronto, hace que me plantee mi valoración sobre el todavía Presidente y los últimos cuatro años.
 
Desde las filas conservadoras, Mariano Rajoy ha sido tildado, no sin razón, de pusilánime. No es un hombre proclive a la acción, pero ha sobrevivido en una difícil arena política, incluso tras el varapalo de 2008, y no es improbable que revalide su mandato en las elecciones del día veinte. 
 
Hay quienes le dedican una inquina quizá digna de mejor causa. Es el caso de Pedro J. Ramírez, que ha hecho de su batalla contra el gallego un asunto más personal que político. Otros le ven como un estadista tranquilo que ha capeado el temporal de la crisis mediante una agenda reformista.  
 
Mi opinión es intermedia. Rajoy no es mi líder político ideal y ha desperdiciado en buena medida todo el poder obtenido por el PP en 2011. No ha sabido o querido exprimirlo al máximo y no ha sido capaz de conservarlo. Muchas reformas han sido insuficientes, en tanto que otras se han abandonado; y la desidia hacia la confrontación ideológica  ha permitido el avance del populismo. Y no estoy de acuerdo, como liberal, con su política fiscal y presupuestaria. Además, es un hombre que carece de un ideario sólido, prefiere basar sus intervenciones en frases hechas y refranes y aludir a objetivos genéricos sin mucho desarrollo detrás. 
 
¿Pero cuál es, hoy por hoy, la alternativa? Rajoy sube de categoría cuando es comparado con los nuevos líderes que le disputan el puesto. Difícilmente pudo ser más bochornoso el debate organizado por El País entre Rivera, Sánchez e Iglesias. Desde las formas pueriles a las ideas compradas en el todo a cien de la plaza, todo lo encontré ridículo y de un nivel muy bajo. El debate habría estado bien si hubiera tenido lugar en el patio de un colegio y ante una audiencia de deficientes mentales.
 
Por comparación con los tres mercachifles citados, Rajoy se asemeja a Cánovas del Castillo. Qué drama el de la nueva política. El sesentón, anticuado, aburrido y titubeante Rajoy, cargando con todas sus limitaciones, sigue siendo un valor más seguro que el encarnado por los que olvidan la corbata y ofrecen al electorado nada con sifón. Es por ello que el lema de campaña del PP es sumamente acertado: “España en serio”. Frente a las adolescencia de la que aún no han salido Sánchez, Iglesias y Rivera, la experiencia y solvencia de Rajoy. 
 
En verdad, ha sido una legislatura poco o nada brillante, aunque la situación de partida era endiabladamente mala. Y es fácil, ante amigos o conocidos, alabar a Rivera y despreciar al Rajoy de los tics y las frases torpes. Pero también hay que reconocer méritos al Presidente. No todo en la legislatura han sido equivocaciones. Y, en cualquier caso, me apetece llevar la contraria, oponer a todos esos jovenzuelos un señor chapado a la antigua. A la actual oposición le quedan años de estudio para poder aspirar a gobernar seriamente, por lo que es menester que siga siendo oposición durante ese tiempo.

2 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

¿Lo has visto en la casa de Bertín? No ha estado mal.

El Espantapájaros dijo...

Rajoy estuvo agradable. Me gusta el programa de Bertín porque permite una conversación relajada, tranquila, sin cejos fruncidos y el político de turno recitando sus consignas.