Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 11, 2015

UNA MIRADA AL ESTE

La crisis migratoria que sufre Europa y la intervención rusa en Siria han provocado que se vuelva la mirada al este europeo con renovado interés. Encuentro allí las agallas que faltan en el resto del continente. 

En el caso de los países del este que pertenecen a la Unión Europea, lo destacable es su oposición a la equivocada política de refugiados de la Unión Europea. Se ha criticado duramente a Hungría por el mero hecho de proteger sus fronteras, cosa que está dentro de la soberanía de cualquier Estado. Incluso Rajoy arremetió contra las vallas húngaras, obviando que España también tiene vallas en Ceuta y Melilla. 

Comprendo bien a Hungría, Polonia, Bulgaria, etcétera. Estos países, que estuvieron largo tiempo bajo el yugo soviético, aprecian más libertad que la acomodada Europa occidental y no están dispuestos a someterse a un nuevo tipo de opresión, esta vez de raíz religiosa. Y, lo que es más importante, no temen expresar sus ideas y defenderse, mientras que lo impera en el resto de Europa es el pensamiento débil y la rendición preventiva. Estos países son el baluarte de una Europa atrapada por sus dudas y complejos, con una sociedad idiotizada por décadas de corrección política que piensa que es posible la convivencia pacífica con una población musulmana al alza.

Por su parte, Rusia ha comenzado a bombardear a los enemigos de Assad, manifestando sin remilgos su apoyo al cuestionado dirigente sirio. En 2013, cuando las tropas de Assad atacaron con armas químicas a la población civil, estuvo a punto de producirse una intervención militar occidental, pero fue abortada porque Rusia engañó a Estados Unidos, que, para qué negarlo, estaba deseando eludir esa carga. Ahora la situación se ha recrudecido y Rusia, en aras de sus intereses estratégicos, ha decidido apoyar a Assad abiertamente. Se trata de una lección para Occidente. Si Assad molestaba a Europa y Estados Unidos, lo que tendrían que haber hecho era eliminarle sin miramientos. No fue así y la iniciativa ha pasado a Rusia. 

Siempre he admirado a Putin como hombre fuerte que es. Cuando ha creído que los intereses de Rusia estaban en juego, ha actuado con determinación, haciendo poco o ningún caso a los cacareos de la UE y desafiando el cada vez más enclenque liderazgo de Obama. Evidentemente, el poder ruso tiene límites y la intervención en Siria no saldrá gratis. Pero, ante todo, esta demostración de fuerza tiene que servir para que Occidente reaccione. 

Apoyo a Rusia en la campaña siria, básicamente porque no hay ningún otro actor que ofrezca confianza en ese avispero. Estados Unidos se ha quedado a medio camino y Europa se conforma con realizar labores humanitarias que no le corresponden. Putin, por el contrario, tiene un plan.

No obstante, mi simpatía por Rusia no es de la misma naturaleza que la del ya acabado Oliver Stone, que hoy, en El Mundo, rechaza el imperialismo americano para, a renglón seguido, alabar el imperialismo ruso, contradicción motivada por su nostalgia de la URSS y el odio hacia la trayectoria como potencia de su propio país.

4 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Soy escéptico respecto a la autoría del Gobierno sirio en el ataque químico de 2013. Poco que ganar en el terreno militar y riesgo de intervención exterior contra sí mismo.

El Espantapájaros dijo...

Es una buena apreciación, pero, sea como fuere, se evidenció un descontrol que podía justificar la intervención. Ahora mismo, aunque sea con reparos, Assad debe ser apuntalado. Con él se puede negociar. Con los bárbaros, no.

Néstor dijo...

Interesante entrada.

En Siria se da hoy la paradoja (para quienes se hayan creído la propaganda atlantista/liberal según la cual EE.UU. es el héroe de la película y no hay civilización más allá del capitalismo demoliberal) de que quienes dan la cara y ponen los muertos contra los bárbaros son un régimen nacionalsocialista como el de Assad y el país europeo menos occidental de todos, mientras todo lo que hace la OTAN es lloriquear porque se ha violado el espacio aéreo turco.

Y comparto el escepticismo de Octopus. No es un tema que haya investigado últimamente y quizás haya pruebas recientes que desconozco que apunten a Al Assad, pero hasta donde yo sé es precipitado culparle.

El Espantapájaros dijo...

Néstor:

Es un problema de liderazgo y definición de objetivos. No se sabe bien a quién apoyaba Estados Unidos y la OTAN y por qué, y ahora son otros --Rusia y lo que queda del régimen sirio-- los que han tomado la iniciativa.

Admiro a Putin porque en Georgia, Crimea y, hasta ahora, Siria se ha salido con la suya y protegido los intereses de su país sin complejo alguno. Es una lección que Occidente, si no quiere sucumbir, tiene que aprender. No podemos seguir encerrados en los rígidos esquemas de lo políticamente correcto. Y, en el caso de Europa, es especialmente urgente, porque Estados Unidos mira cada vez más al Pacífico.