Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 25, 2015

LOS PARTIDOS EMERGENTES


Si algo está claro en relación con las elecciones generales es que el bipartidismo ya no será lo que era, lo que es un extraño motivo de alborozo generalizado. A mi juicio, el bipartidismo no es malo per se; el problema real es la partitocracia. Mas sobre los inconvenientes del multipartidismo y la atomización del Parlamento ya habrá tiempo de hablar durante los próximos cuatro años. 

Los llamados partidos emergentes, Ciudadanos y Podemos, están obligando a mejorar a los partidos tradicionales. Tanto PP como PSOE se esfuerzan para no quedar out of touch y, sobre todo, para ganarse la confianza del votante, que ya no está garantizada. La competencia —también en el mercado político— es buena: favorece la adaptación y la búsqueda de nuevas fórmulas, eliminando lo que ya no sirve (UPyD).
 
Una vez reconocido este efecto saludable, ¿qué ofrecen los partidos emergentes? Creo que nada nuevo o especial.
 
Tratándose de dos partidos personalistas, el debate entre sus dos líderes fue sumamente ilustrativo. Como predije en su día, Pablo Iglesias fue claramente superado por Albert Rivera en las formas y el fondo (se notó la diferencia entre foguearse durante años en un ambiente hostil, el Parlamento de Cataluña, en lugar de pasar el rato en los platós de La Sexta, con trato de favor y tertulianos endebles). Hubo, por lo demás, coincidencias dignas de mención, como la ya casi cómica alusión a Dinamarca, un lugar común absurdo donde los haya; la actitud hacia los bancos, tratados como leprosos con los que no se debe entrar en contacto; y la ausencia total de referencias a la política exterior, pues parece que a nadie interesa la posición internacional de España.
 
Huelga decir que Ciudadanos es un partido aceptable para todo el que crea en la Constitución, la unidad de España y la economía de mercado. Pero no representa el liberalismo clásico, no propugna una reducción del tamaño del Estado o del intervencionismo económico y su concepción de la política social aporta pocas novedades. Es, en suma, un partido socialdemócrata de nuevo cuño, en tanto que Podemos finge serlo, ocultando o maquillando su ideario radical.
 
Cuando apareció Podemos, su discurso contra una casta corrupta y privilegiada le bastaba para atraerse el apoyo de la opinión pública, de forma que podía esquivar con cierta soltura preguntas incómodas sobre sus dirigentes o sobre la viabilidad de sus propuestas. El ascenso de Ciudadanos le ha arrebatado esa ventaja, porque ya no es el único partido limpio de polvo y paja capaz de hacer frente a la vieja política. Y Ciudadanos cuenta con equipos más solventes y un programa sensato. 
 
Podemos, si finalmente queda cuarto en las elecciones generales, no desaparecerá de inmediato, pero irá perdiendo cada vez más relevancia hasta quedar reducido a una nueva versión de Izquierda Unida. Es lo que más teme el de la coleta. Su gran oportunidad, que se basaba en el enfado de la gente en un momento de apuro, habrá pasado de largo.
 
En cuanto a Ciudadanos, se lo jugará todo en los pactos tras las elecciones, en las exigencias para dar ese apoyo y en cómo gestione esa situación. De momento, su criterio es apoyar al más votado. El papel que puede llegar a desempeñar Rivera será fundamental, pero conlleva enormes riesgos.

6 comentarios:

Néstor dijo...

Estoy de acuerdo en que el bipartidismo no es malo per sé. Da estabilidad política y ese es un punto a su favor, pero creo que estamos ante un modelo agotado y necesitamos un nuevo bipartidismo. Los herederos de la democracia cristiana son anacrónicos como catch-all party hoy en día, son una reliquia de la Guerra Fría que debemos reemplazar; de hecho, dentro del PP vemos como poco a poco van teniendo más protagonismo las Cristina Cifuentes o las Soraya que en tan poco se parecen a los Mayor-Oreja y demás de la vieja guardia. Para eso, mejor que desaparezcan y les reemplace Ciudadanos que aún no están putrefactos de tanta corrupción.

Y en teoría tampoco me importaría que Podemos, si fuera realmente un partido socialdemócrata, reemplazase al PSOE. Pero no me inspira la más mínima confianza alguien que le dice a Albert Rivera que su complemento salarial es una limosnita y a los pocos días está defendiendo uno similar o un día aparece en un vídeo puño en alto cantando La Internacional con la bandera comunista de fondo y de pronto nos dice que su modelo es Dinamarca.

El Espantapájaros dijo...

Creo que a Ciudadanos todavía le falta rodaje y experiencia de gestión. Será entonces cuando se puedan valorar sus méritos y si puede ser un sustituto válido para el PP. Ahora mismo, es muy fácil decir que se apoya a Rivera o a Ciudadaanos, porque está de moda y no aún no se ha ensuciado las manos.

Podemos tiene poca credibilidad. Todos sus dirigentes provienen de la extrema izquierda y han estado vinculados al chavismo, y sus propuestas más vistosas, como las nacionalizaciones, huelen a naftalina.

octopusmagnificens dijo...

Estas serán las primeras elecciones en las que, gobernando o en la oposición, deseo observar un descalabro del PP, por supuesto no a costa de un gobierno de Podemos. Que lo haga el PSOE, Ciudadanos, o PSOE + Ciudadanos. Rechazo a Rajoy por inane.

El Espantapájaros dijo...

También soy crítico con Rajoy, al que efectivamente sería deseable castigar por su pasividad con temas cruciales y su falta de discurso. Pero hay otras opciones, como la de un Gobierno PP y Ciudadanos sin Rajoy. No hay descartar nada. A lo mejor Rajoy se aparta voluntariamente.

Ciudadanos sigue teniendo, desde mi punto de vista, muchas lagunas.

Néstor dijo...

Octopus: comparto tu deseo. Siempre he evitado caer en la demonización al PP, incluso sentía cierta empatía al ver que en muchos casos iban todos contra ellos, pero estos cuatro años me han hecho plantearme incluso ir a votar contra el PP el 20-D.

Espantapájaros: No sé hasta que punto es una moda y donde empieza la renovación de un modelo agotado, pero tengo claro que la democracia cristiana es anacrónica y algo tiene que reemplazarla. Hace unos años en Holanda se pegaron una buena ostia (aunque a costa del ascenso populista), en Cataluña hemos visto tras el divorcio de CiU como el ala democristiana ha quedado fuera del parlamento mientras la liberal se mantiene y en el PP, como he dicho, cada vez vemos más gente que no desentonaría para nada en C's y menos que recuerden a María San Gil o Mayor Oreja. Dos partidos idénticos rara vez coexisten en un mismo parlamento y personalmente prefiero lo fresco a lo que huele a rancio.

octopusmagnificens dijo...

Ya no vemos a ni a Arantza Quiroga... ¡Jajaja!