Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, agosto 23, 2015

HAY QUE SEGUIR DENEGANDO LA ASISTENCIA SANITARIA GRATUITA A LOS INMIGRANTES IRREGULARES

El Real Decreto-Ley 16/2012, de 20 de abril, privó de cobertura sanitaria gratuita a los inmigrantes irregulares, excepto en los casos de urgencia, embarazo o minoría de edad. Fue, a mi juicio, una decisión acertada y razonable en un contexto de austeridad. La contestación de los bleeding hearts hispanos no se hizo esperar, por supuesto. Se esgrimieron razones de solidaridad e incluso de salud pública. Pero la solidaridad ha de tener un límite y los motivos relacionados con la salud pública no se sostienen, porque España no es un país africano en que pueda propagarse con rapidez cualquier tipo de plaga.

¿Qué ha ocurrido en la práctica con esta norma? Dado su carácter básico, es de aplicación obligatoria para las Comunidades Autónomas. Pues bien, varias de ellas, a la sazón no gobernadas por el PP, se resistieron a aplicarla y buscaron subterfugios, no limitándose a recurrirla ante el Tribunal Constitucional. Lo cual es un ejemplo más del mal funcionamiento del Estado autonómico comentado aquí semanas atrás. Por otra parte, en comunidades donde gobernaba el PP tampoco se aplicó rigurosamente y, de facto, en muchos centros sanitarios se ha seguido atendiendo a inmigrantes irregulares bajo el amparo de la excepción por casos de urgencia, que adquiere en muchos lugares la condición de regla. No es nueva esta solidaridad de los profesionales sanitarios pagada con el dinero del contribuyente. 

El sainete del RDL 16/2012 está tocando a su fin. Ahora hay más comunidades gobernadas por la izquierda y donde ésta no gobierna, como en Madrid, el PP acepta pasivamente sus tesis y anuncia que dará cobertura sanitaria a los irregulares, aunque sea sin otorgarles tarjeta sanitaria. Una claudicación más de unos conservadores débiles que, carentes del coraje necesario para defender sus ideas, permiten que las izquierdas ganen la batalla ideológica gracias a la incomparecencia del rival. 

Resulta profundamente irracional que inmigrantes regulares e irregulares sean tratados por igual, así como que la sanidad española exhiba una generosidad sin parangón que no se compadece de sus limitados recursos. Al final, surge un incentivo más para la inmigración irregular y sin control.

Europa atraviesa estos días una terrible crisis de refugiados. Aunque humanamente se entienda el drama de los que huyen de Siria y otras zonas de conflicto, ni puede ni debe darse cobijo a todos. Porque los servicios sociales no dan abasto ya y porque no es saludable que una masa tan grande de extranjeros, portadores de una cultura y costumbres contrarias a los valores occidentales, se introduzca con esa rapidez en el ya enfermizo cuerpo europeo. 

Hay dos modelos a seguir. El de Suecia (cuya izquierda es tan estulta como la española y su derecha se esfuerza por no quedarse atrás), que acoge a todos los refugiados sin reparar en gastos; y el de países como Gran Bretaña, que está intentando frenar la invasión. Prefiero, sin la menor duda, el modelo británico. El malogrado RDL 16/2012 era un paso en la buena dirección.