Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, julio 26, 2015

LOS ESPAÑOLES NEGROS

Que Pablo Iglesias defina a Izquierda Unida como el Pitufo Gruñón es un acierto que no puedo por menos que aplaudir. Los de IU son sujetos amargados, improductivos y acomodados en su sedicente superioridad moral. Pero quizá se le escape al de la coleta que es posible conectar el origen y auge de su partido con una aventura de los pitufos, en concreto Los pitufos negros (1959), del gran Peyo, primer título de la serie.

A un pitufo no muy satisfecho con su trabajo le pica una extraña mosca, lo que provoca que se vuelva negro y malhumorado; además, como si tuviera la rabia, va mordiendo a otros pitufos, de manera que extiende el contagio. Papá Pitufo, venerable como Rajoy pero más resolutivo, intenta varios remedios inútiles. La plaga sigue aumentando hasta que los pitufos azules se encuentran en minoría. 

Es así como entiendo el nacimiento de Podemos. Los indignados del 15-M y, sobre todo, los que han instrumentalizado su simbolismo a posteriori lograron esparcir, con la colaboración de La Sexta y Cuatro, el afán de revancha entre la sociedad española. En palabras de Hermann Tertsch, Podemos es “una dinámica de odio”. Sus filas están nutridas de pitufos negros que no siguen a Pablo Iglesias porque sea el artífice de un proyecto brillante para su país, sino porque ven la oportunidad de destruir lo que tanto aborrecen, ya sea la unidad de España, el régimen de libertades o la riqueza ajena. Los pitufos negros son enteramente destructivos, no hay en ellos ningún deseo de mejorar su aldea. Y su enfado es permanente. Los acólitos de Podemos encajan a la perfección en el perfil de un pitufo negro, entre otras cosas por su limitado intelecto. 

La respuesta inmediata de Papá Pitufo no es muy acertada: sus malas decisiones dan lugar a que se multipliquen los contagios. También el PP ha contribuido al éxito de Podemos debido a su cobardía, inoperancia, torpeza y falta de liderazgo. 

Con todo, los pitufos negros tienen un punto débil. Su ventaja inicial reside en la sorpresa y en la facilidad con que propagan el contagio. Pero pasa el tiempo y los pitufos azules elaboran un antídoto. Algo similar sucede con Podemos, que en enero aspiraba a tomar el cielo y ahora no deja de bajar en las encuestas. Su ventaja se ha volatilizado y sus vergüenzas y carencias están a la vista de todos.

Tras el fiasco protagonizado por Tsipras en Grecia, se ha comprobado la notable apatía con que las bases de Podemos participan en sus primarias y otros procesos internos. El equipo de Pablo Iglesias ganó unas primarias en las que participó menos de un 16% de los inscritos. Un porcentaje aún menor, el 11%, ha participado en la consulta sobre alianzas electorales. Lo cual deja patente que bien los militantes de Podemos ya saben que lo que realmente importa es la voluntad de su macho alfa, bien ya se han cansado de esa participación que tanto demandaban. 

Las encuestas, por otra parte, indican que difícilmente será Podemos la fuerza más votada, como un día soñara Pablo Iglesias. Aunque ha obtenido poder municipal y presencia en muchas instituciones, se está desinflando. Los pitufos (o españoles) negros son cada vez menos, una excelente noticia para los españoles de bien.

2 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Buen post. Creo que del acontecer de Podemos por la política española, nada ha sido tan predecible como el daño que la vinculación con Syriza les causaría.

El Espantapájaros dijo...

Gracias, Octopus. Supongo que PI no esperaba un batacazo tan rotundo de Tsipras y tantos errores encadenados. Hoy Grecia está peor que hace seis meses, sometida a un duro plan de ajuste y con la propia Syriza fracturada. En España mucha gente habrá tomado nota.