Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, julio 05, 2015

EUROPA Y LOS JUEGOS FLORALES

Mientras las ciudades europeas se teñían de los colores del arcoíris, en Palmira el Estado Islámico ejecutaba a un grupo de prisioneros. Mientras los jóvenes europeos manejan un ridículo palo con el que hacerse fotos, los niños del Estado Islámico aprenden a utilizar armas de fuego. A la vista de estos contrastes, ¿está Occidente preparado para hacer frente a la amenaza que supone el Islam?

Huelga decir que, hoy por hoy, el Estado Islámico carece de la capacidad para sitiar Viena. No obstante, está asentando su control sobre un buen número de territorios y demostrando que puede lanzar zarpazos en Europa o en zonas estratégicas, como el norte de África. No se trata de un enemigo al que minusvalorar. 

Ciertamente, en el nacimiento y pujanza del Estado Islámico contribuyeron los errores de Estados Unidos tras la invasión de Iraq y la ingenua actitud occidental hacia las revoluciones de la llamada Primavera Árabe. Creo que Assad es un dictador sanguinario, pero ¿qué interesa más a Occidente, un médico educado en Londres o los salvajes del Estado Islámico?  De la misma forma, es motivo de alegría ver Egipto en manos de militares apoyados por Estados Unidos y no de fanáticos religiosos.

Sea como fuere, el Estado Islámico avanza, los bombardeos aéreos no han logrado sus objetivos y Occidente sigue postergando decisiones más drásticas, habiendo descartado absurdamente una intervención terrestre. Y hay que actuar ya, pensando en el largo plazo, pues surgirán entonces los mayores riesgos. Cuando voy por la calle y veo a mujeres tapadas con velo islámico, rara es la ocasión en que no arrastran dos o tres churumbeles. La demografía es un arma poderosa. 

No todo musulmán es un terrorista en potencia, pero es difícil negar la fuerte inclinación mahometana hacia la violencia y la imposición. Me da la impresión de que los imanes manipulan con gran facilidad y que muchos musulmanes, sin llegar al extremo de apoyar los crímenes de los terroristas, sí los encuentran disculpables debido a los imaginarios atropellos que dicen haber sufrido por parte de Occidente. 

Una población musulmana importante con un Estado Islámico consolidado --fuente de intoxicación de mentes y apoyatura para los más radicales-- sí constituiría un peligro serio para las democracias occidentales. Es por ello que el combate contra los bárbaros tiene también un frente interior. Es preciso luchar en Siria e Iraq, pero no olvidar lo que sucede en el ámbito doméstico. Y eso pasa por controlar la inmigración, ahora más que nunca, porque la integración total es una utopía. Las llegadas masivas de inmigrantes a Italia no deben tolerarse ni un instante más. 

Aunque en los próximos cincuenta años está en juego la propia supervivencia de nuestra civilización, la respuesta europea, hasta ahora, es más bien tibia. Europa vive instalada en una cultura de la debilidad y el apaciguamiento que sólo traerá su ruina. Pérez-Reverte lo expresó de forma admirablemente clara: “Europa, donde nació la libertad, es vieja, demagoga y cobarde; mientras que el Islam radical es joven, valiente, y tiene hambre, desesperación, y los cojones, ellos y ellas, muy puestos en su sitio”.

Y qué decir de España, donde la izquierda coquetea de continuo con el Islam y exige abrir de par en par las verjas de Ceuta y Melilla, la opinión pública desconoce la importancia del gasto militar o aboga por su reducción, el sentimentalismo preside la política y la defensa se ve como algo extraño, muy impropio después de tantos años de paz. “El ejército es una reliquia franquista y con los terroristas hay que dialogar”, dirían muchos jóvenes, votantes (o no) de Podemos. Si esto sigue así, es posible que merezcamos perder.

3 comentarios:

Néstor dijo...

Es triste ver como a la vez que nos libramos poco a poco del cristianismo (que se diluyen sin remedio hasta en los EEUU, como prueba la decisión del Tribunal Supremo sobre los matrimonios homosexuales) vamos dejando que se instalen en nuestra sociedad elementos infinitamente peores que el más devoto de los católicos.

octopusmagnificens dijo...

¡Le doy más tiempo a los bombardeos! Bombardeos y asistencia logística a los aliados, aunque se produzca la paradoja de luchar del lado de Irán en Irak y en Siria. Una intervención terrestre no merece el coste, en mi opinión.

Que me den autócratas como Abdel Fattah el-Sisi, Abdullah II bin al-Hussein y Bashar al-Assad antes que presidentes elegidos democráticamente e islamistas.

El Espantapájaros dijo...

Néstor:

Estoy de acuerdo. Y con la aquiescencia o abierta colaboración de los más furiosos anticlericales.

Octopus:

Occidente ha de jugar bien sus cartas y, ahora mismo, la solución autoritaria es más conveniente. La intervención terrestre no me parece urgente, pero no debería descartarse si se agrava la situación. Creo que este problema va camino de convertirse en otro conflicto congelado y eso a la larga puede beneficiar a los yihadistas. Quizá haya que esperar un poco: cuando pasen de grupo insurgente a ejército más o menos reconocible será más fácil destruirles.