Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 14, 2015

¡VIVA ZAPATA!

Como sabrán mis lectores, soy un firme partidario del humor, de la provocación, de lo políticamente incorrecto. Aborrezco las ataduras puritanas. Por ello, tal vez a algunos les resulte incoherente que rechace los hirientes chistes y burlas a costa de judíos e Irene Villa de Guillermo Zapata, flamante Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid. Aparte de que también ha hecho comentarios sobre ETA francamente vomitivos, creo que a alguien que aspira a ocupar un cargo público se le ha de exigir un mínimo de decoro y buena imagen. Este tipejo ni se había molestado en limpiar tanto detritus de su Twitter. 

No se trata de un episodio puntual de humor negro y ni siquiera se justifica por el famoso contexto que Escolar y otros intelectuales de su talla se han apresurado a buscar (al parecer sólo estaba explorando “los límites del humor”, labor nunca bien reconocida o recompensada). Zapata es un resentido profesional y, como tal, supura odio, un odio que dirigió intencionada y maliciosamente contra dos colectivos (judíos y víctimas de ETA) que, sin ninguna duda, desprecia. El humor negro o el chiste cruel, si siempre tiene los mismos destinatarios, resulta sospechoso, indicativo de obsesiones, en este caso ideológicas.

No se podía esperar menos de la extrema izquierda, que siempre ha sido, a mucha honra, proetarra y antisemita. En este momento muchos ilusos que votaron a Ahora Madrid (Podemos con disfraz) fijándose únicamente en una abuela entrañable que prometía la ciudad del abrazo se estarán dando cuenta de que han ayudado a alcanzar al poder a una chusma de la peor especia.

Un vistazo a la Junta de Gobierno de Madrid produce escalofríos. Junto a la propia Carmena, comunista y con un historial poco brillante como jueza, pueden encontrarse chavistas y castristas, fanáticos de la guillotina, elementos de IU que no han trabajado en la vida, iluminados que afirman que los ahorros de la sociedad deben estar en manos de los políticos, profanadoras de capillas y al insigne Zapata, que tras de deleitar al pueblo de Madrid con su humor le va a enseñar lo que es la cultura y lo que no. ¡Por fin la gente en las instituciones! ¡La dignidad recuperada! 

Ya he dicho otras veces que Podemos no se exige a sí mismo lo que exige a los otros. Si uno de sus miembros está en el ojo del huracán, le van a defender hasta los extremos más ridículos. “¡Viva Zapata!”, exclaman ahora sin rubor. Qué curioso que los que exigen tanto a los demás sean tan comprensivos con sus propias faltas. Patente de corso para estos salvadores de la patria. 

Ha habido cargos y candidatos del PP y del PSOE que han dimitido o han sido apartados por declaraciones desafortunadas. Al final, parece que la vieja política es más decente que la nueva. La defensa que la extrema izquierda hace de Zapata, como si se tratara de un benefactor de la humanidad, demuestra que su objetivo nunca ha sido por renovar la política o ponerla al servicio de los ciudadanos, sino embaucar al mayor número posible para luego aferrarse al poder.

5 comentarios:

Néstor dijo...

La gente no parece ser consciente del mundo en el que vive. Antes estas cosas se comentaban entre amigos en cenas informales y ahí quedaba la cosa, cuando unos años después uno ostentaba un cargo público podía parecer tan serio como el que más, pero ya no.

La estética cuenta mucho y más en partidos nuevos que quieren forjarse una reputación, por lo que estoy seguro que este hombre tiene sus horas contadas, pero creo que sentará un mal precedente. ¿Vamos a dejar que la ostentación de un cargo público dependa de la picardía que haya tenido cada uno para borrar su huella digital?

El Espantapájaros dijo...

Como ya comenté con Octopus, todos hemos contado chistes de mal gusto a veces, pero cuando uno va a ocupar un cargo público (en el mayor Ayuntamiento de España, no lo olvidemos) es normal que sea sometido a un escrutinio severo. Además, Zapata también hizo comentarios inaceptables sobre ETA. Esa gente es así, nunca ha tenido problema en mostrar sus simpatías y odios, y ya va siendo hora de que se les ponga en aprietos por ello.

Los nuevos partidos han sacado mucha ventaja de las redes sociales. Que también sufran los inconvenientes es lo justo. Esta gente tan lista ni se tomó la molestia de revisar su Twitter y borrar unos cuantos mensajes (cosa muy sencilla, al alcance de cualquiera). La soberbia les ciega.

En el pasado esto no habría sucedido. Ahora, en cambio, podemos conocer el fondo moral de Zapata gracias a sus miserables mensajes. Los políticos tienen que adaptarse a este escenario o pagar el precio.

octopusmagnificens dijo...

Me llamaréis inocente pero he encontrado satisfactorias las obligadas explicaciones que Zapata debía dar. No proscribiré el chiste de mal gusto, la irreverencia. Lo que admitiré es que, de haber sido al revés, alguien del PP haciendo chistes sobre homosexuales, mujeres que lloran o cualquier otra bandera progresista, arderían edificios.

Néstor dijo...

Octopus:

De eso no tengo la menor duda. Y lo mismo se podría decir del apoyo que recibe Podemos de un conocido falangista como Sáenz de Ynestrillas. Quien les oiría si éste estuviera apoyando públicamente a Ciudadanos, al PSOE o al PP.

Las explicaciones ni las he escuchado ni me interesan lo más mínimo.

El Espantapájaros dijo...

Aunque aceptase las explicaciones, proporcionar munición al enemigo suele tener consecuencias. Zapata, como mínimo, ha sido incauto y debe pagar por ello. En todo caso, insisto en que mantener al frente de la Concejalía de Cultura de Madrid, la primera ciudad de España, a alguien que ya está irremediablemente manchado habría sido difícil.