Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 28, 2015

DESAHUCIOS Y DESNUTRICIÓN INFANTIL: DOS PROBLEMAS QUE NO LO SON TANTO

En un esclarecedor artículo publicado en Mercados, Lorenzo Bernaldo de Quirós ha colocado la problemática de los desahucios en sus justos términos. Es un drama menor (si el análisis se ciñe a los propietarios que son expulsados de su primera vivienda) utilizado como eficaz arma propagandística por los agitadores de masas, que ora exhiben cifras infladas o falsas, ora confunden a la opinión pública al no distinguir entre tipos de desahucios (no es lo mismo el desahucio de una segunda vivienda o de un local que el de la primera vivienda). Como colofón, el demagogo de turno se presentará en el acto de lanzamiento con la intención aparecer como un héroe ante las cámaras.

También explica este autor los efectos indeseables que puede traer consigo una política que obstaculice al máximo los desahucios e ignore los derechos de los acreedores. Tales efectos no son otros que el encarecimiento de los créditos hipotecarios y la reducción del mercado de alquiler. Paradójicamente, las recetas de los defensores de la vivienda digna complicarían sobremanera el acceso a la misma.  

El Gobierno de Rajoy no sólo asimiló tempranamente el histerismo progresista sobre los desahucios (aprobando normas como el Real Decreto-Ley 6/2012, de 9 de marzo, de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos y el Real Decreto-Ley 27/2012, de medidas urgentes para reforzar la protección a los deudores hipotecarios), sino que ha sido incapaz de vender las bondades de sus decisiones en la materia, que, como recalca De Quirós, han supuesto un buen número de reestructuraciones de deuda, daciones en pago y alquileres sociales. 

Ya sea por pasividad del PP o por la habilidad para la propaganda de los secuaces de Podemos, o más bien por ambas razones, al final parece que ha hecho más un tal Kichi discutiendo con la policía durante un lanzamiento (delante de las cámaras, por supuesto) que su antecesora en el cargo de Alcalde de Cádiz, Teófila Martínez, quien paralizó no pocos desahucios. 

Otro tanto se puede decir acerca del hambre infantil. Aquí la desfachatez y las patrañas no conocen límites. Dejando a un lado cifras increíbles, según las cuales en torno a un cuarto de los niños españoles se mueren de hambre, y tomando el caso de Madrid, los datos de la Comunidad señalan que unos 2500 niños sufren desnutrición en la región (un 0,2% del total). A pesar de la irrisoria cifra, la izquierda, con la aquiescencia del PP, ha elevado el asunto a prioridad absoluta, hasta el extremo de que, al decir de ciertos tertulianos y politicastros, Madrid se asemejaría a Burkina Faso o Somalia. Así las cosas, Cristina Cifuentes ha abordado  el tema de los comedores escolares como si se tratara de lo más transcendente que va a llevar a cabo en su mandato. 

El PP asume el discurso social de la izquierda para después fracasar miserablemente a la hora de trasladar los resultados al electorado.  Actúa como un partido socialdemócrata y sus rivales le tachan exitosamente de neoliberal sin compasión. 

Por otra parte, España está aquejada de muchos y severos problemas. Los desahucios y la desnutrición infantil, aun siendo hechos preocupantes, no presentan, a tenor de las cifras, una gravedad excesiva.