Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, abril 19, 2015

EL MIEDO ESTÁ CAMBIANDO DE BANDO (OTRA VEZ) (Y II)

La semana pasada traté de exponer aquí varias de las causas que, a mi juicio, explican que Podemos, tras un ascenso fulgurante, esté perdiendo fuerza. Hoy me voy a ocupar del papel que está desempeñando Ciudadanos.

El partido de Albert Rivera es una amenaza con que Iglesias no contaba. Ya no es posible para él monopolizar la alternativa a un bipartidismo corrupto, sino que tiene que compartir escenario con un actor mucho mas aseado, decente y consistente. Ciudadanos es un partido nacido en 2006 y con una hoja de servicios elogiable en Cataluña. Un partido que, pese a no ser perfecto, no provoca tantos y tan fundados recelos como Podemos.

No hay más que comparar a Rivera con Iglesias para darse cuenta de por qué este último está preocupado. Uno empezó a trabajar en una respetable institución financiera nada más concluir la carrera de Derecho; el otro, cuando terminó esa misma licenciatura, decidió que no era lo suyo y cursó otra, todo pagado por papá y mamá. Uno ha dado la batalla contra el nacionalismo; el otro se ha puesto de rodillas ante los nacionalistas. Uno no esconde sus intervenciones y opiniones previas a 2014; el otro estaría encantado de ejercer el derecho al olvido y borrar muchas entrevistas, artículos y vídeos. Uno defiende con seriedad propuestas más o menos concretas; el otro no deja de ser un feriante demagogo sin un programa claro y que ha reconocido que lo que presentaron a las elecciones europeas era poco más que un chiste.  

Así las cosas, no es de extrañar que Iglesias, quien en varias ocasiones ha solicitado a Rajoy que debata con él, rehúya el encuentro con Rivera, pues sabe que seguramente saldría malparado. Pero se trata de un debate que tendría mucho sentido: los líderes de dos partidos pujantes y con potencial para jubilar a PP y PSOE debatiendo para contrastar sus puntos de vista. Lástima que a uno de esos líderes, el de la coleta, le falte arrojo.

Los resultados de Podemos en Andalucía, no despreciables pero sí a mucha distancia de sus expectativas, confirman lo que he mantenido en este escrito. El encantamiento de Podemos empieza a diluirse, por sus propios errores y por la presencia de un partido que puede dar cabida a los que quieren regenerar el sistema sin hacerlo volar por los aires para instaurar una tiranía bolivariana. 

La recuperación de la economía también va contra los planes de Iglesias, que no es más que una excrecencia de la crisis que sólo puede vivir y reproducirse en un contexto de debilitamiento de la clase media. Ciudadanos, sin embargo, es un partido mucho más atractivo para esa clase media que valora la moderación. 

Obviamente, aún es pronto para dar por muerto a Podemos. Pero sí es claro que la amenaza ha bajado de nivel. Ese partido que iba a ser el azote de la casta en nombre del pueblo ya está dispuesto a pactar con los que apenas unos meses atrás calificaba de mafia. El macho alfa ya no ruge tan alto como antes…

2 comentarios:

Néstor dijo...

De hecho, yo no creo que Podemos vaya a "morir" a corto ni medio plazo por mucho que se desinfle. Puede haber tocado techo y quizá no sea más de lo que fueron el PCE primero e IU después en sus buenos momentos, pero estoy seguro de que tendremos Podemos para largo.

En cuanto a C's, me parece surrealista todo el circo orquestado por Pedro Sánchez y el PSOE para hacernos creer que unos partidarios de legalizar las drogas blandas, la prostitución y de que el Estado sea laico (dicho de otra forma, un partido bastante más progresista que ellos) son "de derechas". A estos hooligans no les saques del blanco/negro porque se pierden.

El Espantapájaros dijo...

Opino lo mismo, es decir, Podemos no va a desaparecer inmediatamente, pero es mi esperanza, que se confirmará o no dentro de poco, que su peso no sea muy superior al de IU.

Ellos mismos se van dando cuenta. En 2014, en plena euforia, creían que iban a arrasar y miraban a la casta por encima del hombro. Hoy ya están dispuestos a pactar.

Desde PSOE y Podemos se afirma que Ciudadanos es un sucedáneo del PP, una marca blanca. Y el PP, por su parte, les acusa de izquierdismo y populismo (que, caso de existir, no es menor al que actualmente también se detecta en el PP). Todos los partidos citados tienen buenas razones para odiar a Ciudadanos.

C's es un partido oportunista, sin duda, cuyo mérito ha sido reunir un conjunto de ideas y propuestas aceptables para la mayoría de los españoles --algunas ciertamente atrevidas, pero dentro de la moderación-- con un líder elocuente que, a diferencia de Iglesias, no cantaba borracho "La Internacional" o se postraba ante Chávez, sino que daba la batalla en el Parlamento catalán contra el nacionalismo en condiciones muy adversas. Ése es el drama de Podemos y naturalmente la animadversión hacia Ciudadanos irá en aumento.

Por lo demás, la actitud de PSOE, Iu y Podemos hacia la prostitución es tan progresista como la de la Conferencia Episcopal.