Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, abril 12, 2015

EL MIEDO ESTÁ CAMBIANDO DE BANDO (OTRA VEZ) (I)

Uno de los lemas más utilizados por los líderes y acólitos de Podemos en sus comienzos decía así: “El miedo está cambiando de bando”. Lo cual, por de pronto, resultaba un tanto contradictorio con su denuncia de la “campaña del miedo” de la que aseguraban ser víctimas. Hoy no sólo han abandonado ese lema en aras de la conveniencia electoral, sino que son ellos los que están empezando a experimentar el miedo.

Los líderes de Podemos sólo tenían clara una cosa cuando obtuvieron cinco escaños en el Parlamento Europeo: “Ahora o nunca”. Tal estrategia era la única que podía llevarles al poder: habían surgido en un momento de hartazgo ciudadano y conseguido aglutinar y encauzar múltiples rabietas individuales y colectivas contra la casta, el régimen de 1978 y demás enemigos del pueblo. La Sexta y Cuatro les hacían propaganda día y noche, sin pudor alguno, sobrepasando todo límite conocido anteriormente. Su programa o el historial de sus dirigentes importaban poco porque lo que les impulsaba era el resentimiento, el afán de venganza, la pataleta, no un cálculo racional.

Sin embargo, el tiempo iba a jugar en su contra. Mantener su éxito, arrasar con todo y entrar en La Moncloa a lo grande dependía de que los españoles no hicieran muchas preguntas. Pero no ha sido así y las cosas han cambiado mucho desde las elecciones europeas. 

De entrada, se ha ido revelando que Iglesias y sus amigotes no eran tan intachables y limpios como pregonaban. Errejón y Monedero ya no pueden presentarse como ejemplos de pureza; y al atribulado profesor, más concretamente, su macho alfa le ha vedado el acceso a los platós y ha de conformarse con ser la estrella de extravagantes reuniones de  pijos New Age en las que ejercitar sus capacidades de orate (que no orador). 

El estrecho y casi íntimo vínculo con Venezuela, por otra parte, ha sido imposible de negar, para disgusto de Iglesias y otros asesores (muy bien pagados) de Chávez. Iglesias envidiaba a los españoles que viven en la Venezuela chavista en 2013, no en 1990, y, aparte de las puramente electoralistas, no hay ninguna argumentación creíble de su actual abandono del chavismo. Obviamente, el claro fracaso del modelo chavista, ahora absolutamente patente, es mala carta de presentación para los que desde su juventud lo han abrazado y cobrado de él.

El intento de ligarse a Syriza tampoco les ha salido del todo bien, ya que Tsipras se ha limitado a dar bandazos y tratar de embaucar a la Unión Europea. Lo único visible de su gestión, a día de hoy, son los excesos verbales. ¿Se restaura así la dignidad de los griegos? De momento, Iglesias ya ni se refiere a ellos.  

Asimismo, la televisión, su mejor arma y auténtica causa de su ascenso, empezó a volverse en su contra. Nada fue igual tras la entrevista de Iglesias con Ana Pastor, en la que quedaron en evidencia sus carencias, contradicciones, la endeblez de sus ideas y su travestismo político. Iglesias, hasta entonces, había sido un tertuliano eficaz favorecido por los moderadores y por tener enfrente a adversarios torpes y con mala imagen. En cuanto los periodistas le cuestionaron un mínimo, su imagen de hombre solvente se vino abajo, lo que dejó al descubierto sus verdaderas hechuras, las del típico señorito de extrema izquierda rebosante de arrogancia y que ha basado su existencia en una serie de consignas trasnochadas, carentes de vigor fuera de las paredes de la Facultad de Ciencias Políticas (ciencia que podría compartir espacio con otras tan reputadas como la astrología o la quiromancia, dicho sea de paso).

Y cuando Podemos culminó su organización interna, el resultado fue un partido en todo semejante a los tradicionales. La participación de los militantes ha ido cayendo y han abundado las irregularidades en los procesos de elección de candidatos, por no mencionar que, al final, lo que suele ser determinante es el apoyo de la cúpula. Podemos, el partido que lo iba a cambiar todo desde unos presupuestos radicalmente distintos a los de la casta, ha defraudado también en este aspecto.

3 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Buen artículo. Estoy de acuerdo en todo.

Néstor dijo...

El uso y abuso de la palabra ciencia la ha dejado carente de significado; algo así como lo que pasa con "democracia".

Es ridículo que se hable de "ciencias" políticas como lo es que se trate a la Economía como una "ciencia" social. Sería imposible encontrar a dos doctores en Física en desacuerdo acerca de que F=ma, pero por ejemplo nos encontramos con doctores en Economía que defienden la Renta Básica Universal y doctores para los que es un disparate. Ha ahí el rigor de tal "ciencia".

Yo me divierto viéndoles discutir como un islamista y un cristiano discutirían sobre quien tiene razón acerca de Dios. No se les puede tomar en serio.

El Espantapájaros dijo...

Octopus:

Muchas gracias.

Néstor:

Aun cuando se admitiera la existencia de unas ciencias políticas, lo que se practica en la facultad de Iglesias es, sobre todo, propaganda bolchevique.