Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, marzo 08, 2015

¿NO PASARÁN?

El Partido Popular ha gobernado la Comunidad de Madrid desde 1995, siempre con mayoría absoluta. El balance de su gestión no puede ser calificado de negativo. Madrid es, sin ninguna duda, la locomotora económica de España. El paro es inferior a la media nacional, el déficit está controlado, no necesita acudir al Fondo de Liquidez Autonómico para financiarse y cuenta con una sanidad y educación públicas de alta calidad y bien apreciadas por los usuarios.

Se ha dicho que Madrid es un baluarte del liberalismo económico. Desde que Esperanza Aguirre tomó el mando, los impuestos bajos, la disciplina presupuestaria y el fomento de la libre iniciativa privada han creado el marco idóneo para la inversión y el enriquecimiento. Y es por ello que el PIB per cápita en Madrid asciende a 30.768 euros, el más elevado de España.

Sin embargo, las encuestas insisten en que en las elecciones autonómicas el PP no revalidará su mayoría absoluta, lo que dejaría abierta la puerta a una coalición de izquierdas. Se me ocurren varias razones que lo explican. Por un lado, aunque Madrid ha capeado la crisis mejor que otras regiones, sus efectos también se han dejado notar aquí, y los ciudadanos tienden a culpar de sus apuros a los poderes públicos. Por otro, la sombra de la corrupción ha planeado sobre distintos municipios gobernados por el PP, por no hablar de las persistentes sospechas sobre el malhadado ático de Ignacio González. Además, no todo se ciñe a los buenos datos económicos: de un tiempo a esta parte parece que la sociedad española se ha movido hacia posiciones más socialdemócratas (si cabe) o colectivistas. También pesa el Gobierno de Rajoy, que genera, aparentemente, pocas adhesiones y muchas críticas furibundas.

La izquierda codicia Madrid. Y no porque quiera mejorarla o la vea en problemas, sino por el odio con que la distingue. Madrid es la región que alberga la capital de España y, al mismo tiempo, una demostración palpable de que las políticas liberales funcionan. En definitiva, pecados imperdonables para nuestra trasnochada y resentida izquierda. 

Es obvio que la izquierda no tiene proyecto alguno para Madrid, más allá de los lemas de pacotilla que haya podido copiar de esas mareas de médicos o profesores que se han especializado en camuflar sus propios intereses bajo la honorable capa del interés general. El auténtico proyecto izquierdista para Madrid es sojuzgar a los madrileños, cargarles de cadenas como castigo por haber votado al PP y haber prosperado sin la tutela del Estado.

Una coalición que agrupara a Podemos, PSOE e IU habría de tener funestas consecuencias para la región. Bajo semejante alianza, florecerían las regulaciones, trabas, impuestos y despilfarros, y se proclamaría que la libertad o el dinero no importan, que lo deseable es la dignidad, la felicidad colectiva y otras bagatelas. 

Reconozco que el PSOE, por una vez, no ha presentado a malos candidatos. Carmona y Gabilondo, pese a las chanzas que justificadamente puedan motivar, están dotados de cierta sensatez. ¿Pero bastará eso para que no se dejen arrastrar por los extremismos en cuanto sientan la cercanía del poder?

El PP de Madrid sí ha cumplido su programa. Y, como he destacado, los buenos resultados avalan su gestión. La candidata, Cristina Cifuentes, es una mujer de intachable trayectoria y con una hoja de servicios impecable en la Delegación del Gobierno. Y para Esperanza Aguirre sólo se me ocurren elogios. Si gana el PP sin mayoría absoluta, debería poder gobernar con apoyos puntuales de otros partidos, sean PSOE, UPyD o Ciudadanos. Hay que conjurar el peligro que supone ese nuevo frente popular con que titiriteros y sedicentes intelectuales han amenazado a los madrileños.

2 comentarios:

Néstor dijo...

Yo diría que Cifuentes está ahí precisamente para alcanzar esos pactos (o incluso formar una coalición) con C's y/o UPyD. Esa mujer no deja de ser una progre-liberal (dicho con todo el respeto) cuyos postulados no desentonarían para nada en militantes de las formaciones de Rivera o Díez.

El Espantapájaros dijo...

Estoy de acuerdo. Ella misma ha declarado que se lleva bien con los líderes de esas formaciones y que no tendría problema en llegar a acuerdos. Para mí, los fundamental es que se mantengan los postulados liberales en Madrid. Como la mayoría absoluta parece imposible, una alianza así es una opción aceptable.