Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, marzo 01, 2015

LA REFORMA LOCAL

Si se examina la inveterada tradición de las entidades locales en España, es fácil detectar que han solido adolecer de insuficientes recursos. Además, su endeudamiento creció durante los últimos años de bonanza hasta alcanzar límites insostenibles. Ello motivó la reforma del régimen local a través de la Ley 27/2013, de 27 de diciembre, de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que modificó la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local.

Inicialmente, la LRSAL era una norma mucho más ambiciosa (y ciertamente cuestionable desde el punto de vista de la autonomía local) que lo que ofrece su redacción definitiva, suavizada a fin de calmar las fuertes resistencias que iba a implicar su aprobación y aplicación. 

Así las cosas, donde antes iba a producirse una fusión de pequeños municipios colindantes, ahora se prevén tan sólo convenios de fusión voluntarios (art. 13.4 LBRL). Del mismo modo, las diputaciones provinciales, a las que se pretendía fortalecer, finalmente tendrán que conformarse con el seguimiento de los costes efectivos de los servicios prestados por los municipios en su provincia y en ofrecer a los mismos una gestión coordinada de aquellos servicios cuyo coste sea superior a los servicios coordinados o prestados por ella [art. 36.1.h) LBRL].

Incluso en lo tocante al principal objetivo de la LRSAL, esto es, clarificar las competencias y evitar duplicidades (una Administración, una competencia), la solución es descafeinada, puesto que no se eliminan las llamadas competencias impropias de los municipios, causantes de tantos quebrantos en las Haciendas Locales, sino que podrán ser ejercidas siempre y cuando “no se ponga en riesgo la sostenibilidad financiera del conjunto de la Hacienda municipal, de acuerdo con los requerimientos de la legislación de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera y no se incurra en un supuesto de ejecución simultánea del mismo servicio público con otra Administración Pública” (art. 7.4 LBRL). Por lo tanto, subsiste, aunque limitada, la cláusula universal de competencia de los municipios. 

En opinión de Santamaría Pastor, debería llevarse a cabo una reforma profunda del sistema de determinación de competencias municipales y provinciales, cosa que no ha hecho la LRSAL, toda vez que se mantienen los rótulos genéricos de los artículos 25 y 26 de la LBRL. Hace falta mucha más precisión. Por otra parte, y siguiendo de nuevo a este autor, hay que revisar los ingresos de las entidades locales para adecuarlos al contexto actual.

Con todo, los municipios han hecho un considerable esfuerzo para equilibrar sus cuentas y cumplir los objetivos que les exige la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. Por ejemplo, hoy Madrid puede presumir de superávit. 

La LRSAL, pese a sus carencias, es coherente con la normativa sobre estabilidad presupuestaria y, a fin de cuentas, es mejor que nada. Se equivoca Pedro Sánchez al afirmar, en un alarde electoralista poco meditado, que derogaría esta reforma: el régimen local tiene que continuar en esa línea, no volver al despilfarro y descontrol.

No hay comentarios: