Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 04, 2015

ORACIÓN FÚNEBRE POR GRECIA

Grecia es un país muy desgraciado. Casi se podría decir que no levanta cabeza desde la muerte de Alejandro. Y ahora, tras años de penuria económica, todo apunta a que la extrema izquierda la enterrará definitivamente.

Si Alexis Tsipras gana las elecciones y mantiene su amenaza de declarar una quita de la Deuda pública griega, dos serían los escenarios posibles. En el primero iría a Bruselas en busca de un acuerdo; allí sería azotado como merece y renunciaría a su proyecto. En el segundo no cambia de opinión y declara la quita unilateralmente. En esta segunda hipótesis, Grecia debería ser expulsada del euro. 

Aunque está de moda afirmar que parte de la Deuda pública es ilegítima y que no debe ser pagada, es preciso ir más allá del eslogan y estudiar los orígenes y causas de esta situación. Conviene recordar que Grecia se endeudó voluntariamente, antes del rescate de 2010, y que hizo trampas en la contabilidad que debía presentar ante las autoridades europeas. No fueron los mercados o Alemania los causantes de su debacle, sino ella misma.

Por otra parte, muchos se ensañan con la llamada Troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea), a la que vituperan por las condiciones que impone a los países rescatados, pero tal vez ignoren que el dinero de los rescates es dinero de los contribuyentes. Grecia, expulsada de los mercados desde 2010, ha salido adelante gracias a esa solidaridad, que, por descontado, no puede ni debe ser incondicional. Sin embargo, algunos juzgan como deseable que se malgaste o se juegue con el dinero de todos.

También se dice que la democracia griega está siendo amenazada por los mercados, nada entusiasmados, como es lógico, ante el posible triunfo de los extremistas. ¿Es una amenaza proteger los propios intereses? Y, sobre todo, ¿no es una amenaza aún mayor el impago, cuyas consecuencias serían nefastas para la eurozona entera? En cualquier caso, los griegos son mayores de edad y deben asumir los costes de sus decisiones. Cuando un pueblo elige en libertad, ha de arrostrar los posibles efectos adversos. De esta forma, si los griegos eligen a Tsipras, han de saber que su estupidez no les saldrá gratis, pues no les afecta sólo a ellos.

En cuanto al debate en torno a la Deuda pública y su impago, incluso si fuese aceptable instaurar el vicioso principio de que las deudas no se pagan (o quedan a merced del capricho de los políticos), hay que pensar en el día de mañana. Que un Estado deje de pagar es factible, a condición de que no genere déficit nuevamente. No es ése el caso de Grecia, un país con excesivo gasto público y adicto al endeudamiento. ¿De verdad es razonable no pagar la Deuda pública, cortando de raíz cualquier vía de financiación, cuando enseguida el Estado va a tener que cubrir nuevos déficits? Creo que se trata de una solución perfectamente idiota. 

Grecia, en el ejercicio de su soberanía, votará en libertad. Pero tiene compromisos inexcusables que, aun cuando sean exigentes, son debidos a su propia irresponsabilidad y al descontrol en sus cuentas públicas. Lo que decida incumbe a toda la eurozona, por lo que las espadas están en alto y prestas para caer sobre los que tan manifiestamente demuestran haber perdido la razón.

3 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

¡Cuidado! SYRIZA puede estrellarse en las urnas. ¡Lo he advertido!

Anónimo dijo...

octopusmagnificens,

es usted un visionario.

octopusmagnificens dijo...

¡No se han estrellado! Ahora, a subir el gasto público. A ver de dónde sale el dinero.