Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, noviembre 30, 2014

A VUELTAS CON EL 135

Tras la reforma de 2011, el artículo 135 de la Constitución establece que todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria y que el volumen de Deuda pública en relación con el PIB no podrá superar el valor de referencia que marque el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Asimismo, introduce la prioridad absoluta en el pago de los intereses y el capital de la Deuda pública. 

Dicho artículo, siguiendo el mandato constitucional, ha sido desarrollado por la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, donde se regula la fijación de los objetivos, la instrumentación de los diversos principios y los mecanismos preventivos, correctivos y coercitivos que garantizan su efectividad.

La obsesión de la izquierda con este precepto roza el ridículo y la paranoia, siendo su mayor deseo suprimirlo, al entender que es una especie de dogma neoliberal. En el fondo, el artículo 135 es un baño de realidad inasumible para los que viven de engañar al electorado con paraísos a coste cero. Los problemas de financiación del sector público y la necesidad de realizar ajustes presupuestarios son reales, no van a desaparecer derogando el 135, de la misma manera que el dinero no va a crecer en los árboles a golpe de lemas pintarrajeados en un cartón. 

El PSOE ha mantenido una relación atormentada con este artículo, reformado apresuradamente (la improvisada tramitación es el mayor defecto que achacar a la reforma) a iniciativa del Gobierno de Zapatero. Ya Rubalcaba, a pesar del pacto entre PP y PSOE, se negó a apoyar la LOEPSF. Y esta semana Pedro Sánchez, que no deja de sorprender con sus ocurrencias, ha planteado una nueva reforma para completar el 135 con una mención a la financiación del Estado de Bienestar, que debe quedar blindada (¿?). Tal vez Sánchez crea que un texto constitucional puede obrar milagros, aunque, a mi juicio, lo que está detrás de este debate es la intención de vaciar de contenido y reducir a pura retórica el 135 y, sobre todo, su desarrollo legal, y todo a fin de satisfacer las urgencias electorales del PSOE, al que propios y extraños acusan de haber cometido un pecado gravísimo en 2011. 

Un cambio constitucional cuando no ha transcurrido ni un lustro desde el anterior, así como la derogación o modificación de la LOEPSF --un texto legal alabado por su calidad técnica--, constituiría un error que no perdonarían ni la Unión Europea ni los mercados; menos aún cuando el déficit público sigue siendo muy elevado y la Deuda pública se aproxima al 100% del PIB. Y sería percibido como un guiño a Podemos y sus tesis, irreconciliables con el marco europeo.  

Hace mal Sánchez en tratar de imitar a Podemos e IU, en lugar de defender la reforma de 2011 como un acierto. Al PSOE le da miedo abrazar el equilibrio presupuestario sin reservas, e identifica erróneamente la austeridad como un impedimento para el crecimiento. La estabilidad presupuestaria y la sostenibilidad financiera tampoco están reñidas con el Estado de Bienestar. Es justo al revés, pues son un pilar indispensable para su porvenir. De nada vale consagrar derechos sociales, prestaciones, subvenciones, etcétera, si a la postre no es posible costearlos y el Estado entra en riesgo de bancarrota. 

En 2011 critiqué la reforma constitucional empleando duras palabras. Y sigo pensando que hay que perseguir el equilibrio presupuestario y la corrección del déficit público con o sin artículo 135. No obstante, los compromisos contraídos con Europa, el imperativo que encierra y su desarrollo legal me colocan decididamente del lado de quienes se oponen a una mudanza que en nada beneficiaría a España.

2 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

El mejor Zapatero es el del 135. La de Sánchez es una desafortunada maniobra electoral puesto que él, y de momento tiendo a creerlo cuando lo afirma, sigue defendiendo la estabilidad presupuestaria.

El Espantapájaros dijo...

Estoy de acuerdo, el Zapatero que recobró la cordura no hizo mal las cosas.

También creo que Sánchez apoya el 135, pero poco va a sacar electoralmente sembrando dudas, cambiando de opinión según los días y cortejando al votante radical, al que no le interesa el PSOE en absoluto.