Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 12, 2014

MÁS CULTURA DE DEFENSA, ANTES DE QUE SEA TARDE

Hoy, Día de la Hispanidad, la gente aplaude a los militares y agita banderas a su paso. Las Fuerzas Armadas son la institución mejor valorada por los españoles. ¿Pero es consecuente la ciudadanía? Una encuesta del CIS publicada en septiembre arrojaba datos tan preocupantes como que más de un 60% de los encuestados no muestra gran disposición a participar en la defensa del país o que un 31% opina que el presupuesto anual para defensa es excesivo, en tanto que un escaso 15% cree que el Gobierno debiera destinar más fondos. 

Son opiniones que concuerdan con las repetidas denuncias que el analista Félix Arteaga, del Real Instituto Elcano, ha realizado sobre el adormecimiento de las sociedades occidentales, que dan por sentada su seguridad y son proclives a menospreciar el instrumento militar como garante de sus libertades y estilo de vida. Una actitud más que palmaria en España.

Ya en enero de este año expresé con claridad que un Estado necesita un ejército operativo que garantice su soberanía. En cambio, la irresponsabilidad, cobardía o falta de visión a largo plazo de los líderes políticos han ido soslayando esta determinante exigencia. 

El flamante líder del PSOE, Pedro Sánchez, hasta se permite señalar en una frívola entrevista que el Ministerio de Defensa “sobra”. Las posteriores matizaciones del partido, explicando que Sánchez quería decir que hay que reducir el gasto en defensa, no tranquilizan demasiado, pues el Ministerio de Defensa ha visto sistemáticamente minorado su presupuesto desde 2008. España es uno de los países de la OTAN con menor porcentaje de gasto militar en relación con el PIB. 

Esta situación, sin embargo, no alarma a la sociedad, según se infiere de la encuesta citada. No me extraña en absoluto. La española es una sociedad idiotizada e infantilizada. Lloriqueos colectivos como el convocado en torno al perro de la auxiliar contagiada de ébola ponen de relieve la debilidad y el reblandecimiento mental de mucha gente. El cóctel lo completan, cómo no, las recetas de Podemos para democratizar las Fuerzas Armadas. Una vez aplicadas, nuestra milicia se asemejaría a una desorganizada asamblea universitaria más que a un ejército normal.

El gasto militar no obedece a un capricho o a una idea nacionalista. Es, pura y simplemente, cuestión de supervivencia y posición internacional. Hay amenazas tangibles y directas, como la del Estado Islámico, que requieren ser combatidas con la fuerza de las armas. Es nuestro cuello el que está en juego. Y, por añadidura, para poder exigir ayuda España ha de ser solidaria con sus aliados. 

Creo que es urgente que la sociedad incremente su cultura de defensa. Es una tarea que corresponde al Gobierno y que pasa por concienciar a la población de los riesgos y los enemigos de Occidente, así como de lo perentorio de gastar más (y mejor) en las Fuerzas Armadas, sin olvidar el Centro Nacional de Inteligencia (también bajo mínimos). Si vis pacem, para bellum.

2 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Dar por garantizada la seguridad es propio de idiotas. Todo tiene un precio. De lo que no me preocuparía demasiado es de las ocurrencias de Sánchez. Si gobierna, será capaz de presentar como un logro el incremento del presupuesto de defensa. Lo imagino así y sacando pecho en una reunión de la OTAN. ¡Jajaja!

El Espantapájaros dijo...

Es probable que tengas razón y que, en caso de que gobierne (cosa que veo lejana), Sánchez se asemeje al Zapatero de 2011, cuando el personaje recuperó la cordura.