Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 26, 2014

EL RUGIDO DEL MACHO ALFA

Dice Pablo Iglesias que él no es un macho alfa. Sin embargo, se comporta como tal cuando prohíbe a su embelesado público que aplauda, cambia las reglas de la asamblea de Podemos sobre la marcha o afirma que el perdedor deberá hacerse a un lado. Cada día son más evidentes su arrogancia (en las entrevistas ya habla en tercera persona de sí mismo) y sus maneras mesiánicas. 

En lo que se refiere a su partido, nunca ha existido la posibilidad de que triunfaran otras propuestas que no sean las de su equipo. La alternativa de Echenique es tan estúpida que me hace pensar que no es más que una farsa para mostrar al exterior cierto debate interno. Si así fuera, habría que admirar el maquiavelismo de Iglesias, pues elige adversarios absolutamente inferiores --un impedido y dos mujeres que no valen ni como florero-- que no pueden hacerle sombra.

Y si la propuesta de Echenique es real, igualmente es imposible que gane. Pablo Iglesias es una celebridad televisiva: su presencia en los medios es constante. En La Sexta y Cuatro la novedad no debería ser que van a entrevistarle, sino cuándo no van a hacerlo. A modo de ejemplo, cito la ocasión en la que el principal programa de telebasura de La Sexta le dedicó dos horas entre reportaje panegírico y entrevista. Soy incapaz de encontrar precedentes de tamaña cobertura a un político.

Así pues, y siguiendo las tesis de Iglesias sobre la libertad de expresión formal y material, ¿ha habido igualdad de condiciones para Echenique? En modo alguno. Echenique es un personaje marginal, apenas una mascota del partido. Iglesias, en cambio, habla en televisión todos los días, en formatos que le favorecen y con moderadores amigos. La mayor parte de acólitos de Podemos identifica al partido con su imagen. 

Mas Iglesias no quiere conformarse con ser el macho alfa de su chiringuito incomprensible y caótico. Quiere gobernar y, en palabras de Monedero, “recuperar el deseo de felicidad que como pueblo y como personas nos merecemos”. No abundaré en lo inviable de su programa y en las nefastas consecuencias que acarrearía su aplicación. Realmente, a él no le importaría ser un agente destructivo. “No he venido a traer paz, sino espada”, aseguró Jesucristo. Su meta es una España empobrecida y arruinada, fragmentada, fuera de la UE y de la OTAN, aislada, contaminada de política y pendiente sólo de sus apariciones televisivas y sublime verborrea.

La España de Pablo Iglesias se asemejaría al manicomio de Alguien voló sobre el nido del cuco (1975). Su papel sería el de enfermera Ratched, con los pasmados españoles formando un círculo a su alrededor y haciendo caso a sus majaderías, paparruchas y obsesiones ideológicas. O césar o nada. Un Pablo Iglesias todopoderoso, dueño y señor, como la fría Ratched, de las llaves, la medicación, la música, la televisión… Nada escaparía a su control y los individuos que destacaran, que trataran de diferenciarse de la masa o sacudirse el dogal del colectivo, serían penalizados, satanizados y hundidos. 

Ahora el macho alfa aporrea su pecho, se siente fuerte y temido. Pretende tomar el cielo por asalto. Pero es vulnerable. La gente normal empieza a hacerse preguntas cuando descubre al supuesto salvador de España –o de este país, para ser exactos— cantando La Internacional bajo los efectos de una tremenda curda. 

Veremos si cuando las cañas se tornen en lanzas es tan fácil y agradable ser el macho alfa para quien, hasta hoy, ha sido poco más que un señorito vividor.

3 comentarios:

Néstor dijo...

Nada que añadir al texto.

Por cierto, ¿has leído esto?
http://politica.elpais.com/politica/2014/10/26/actualidad/1414331113_658616.html

Se le está poniendo (más) cara de Chávez...

El Espantapájaros dijo...

A mí me sorprende que Iglesias ansíe un programa de televisión, cuando tiene ya una cadena entera y parte de otra.

Por lo demás, la estampa de Iglesias recitando desde Ecuador todas las soluciones populistas habidas y por haber es bien expresiva de que el modelo de Podemos es el escandinavo. Ahora ya no hay duda alguna. No hay vínculos con el chavismo ni pulsión bolivariana. Es todo una campaña del miedo.

octopusmagnificens dijo...

Pablo Iglesias dijo algo muy cierto en esa entrevista con el impedido Jordi Evolé: "Las televisiones me llevan porque soy rentable".