Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, agosto 03, 2014

EL PENSAMIENTO DE CARMEN SEVILLA

Una figura muy querida, respetada y entrañable de la televisión de principios de los años noventa fue Carmen Sevilla, hoy enferma y retirada de la vida pública. Como niño que creció en esa época, guardo un recuerdo afectuoso de ella. Y voy a rendirle homenaje rescatando del olvido su autobiografía, Mis Secretillos (Editorial Blancur, 1993), publicada en el momento álgido de su etapa como presentadora de Telecupón

La primera parte del libro es una entrevista en la que Carmen Sevilla opina sin reservas sobre los más diversos asuntos. Ahí centraré mi atención. 

Se trata de una mujer conservadora que, por supuesto, está contra las drogas, el aborto, la excesiva vida sexual en la juventud… No obstante, de vez en cuando se ven signos de apertura. Por ejemplo, sí encuentra justificable el aborto cuando ha habido violación. Considera que la promiscuidad es mala, excepto “si se lleva metódicamente y bien”. Y no le parece mal que una mujer saque adelante a sus hijos “como sea, incluso puteando […]”. No le asquean, por añadidura, los homosexuales. 

Preguntada por el terrorismo, concretamente si tiene éste alguna disculpa, Sevilla es mucho más rotunda que Pablo Iglesias: “No, ninguna”. Su receta para esos casos es la pena de muerte. 

También expresa su parecer sobre la monarquía: “Lo que es un ejemplo para España y para el mundo son nuestros Reyes”. Destaca de ellos la seguridad y serenidad que aportan al país. Y remata con una afirmación con la que no podría estar más de acuerdo: “España, sin nuestros reyes, ya no sería España”.

A Franco le describe, sin complejo alguno, como “una figura imponente y maravillosa de la historia de España”. Recordando los años de aislamiento internacional, resalta “el tesón de Franco”. Hoy habría sido crucificada por estas palabras. 

La verdad es que es un alivio, viendo cómo está el panorama, leer algo de tan escasa corrección política. Los ejemplos son continuos. Para ella, el servicio militar es beneficioso. Del “último libro erótico de Madona [sic]” [imagino que Sex, 1992] señala que, si encontrara a su hijo pequeño leyéndolo, “me encantaría y le pediría que me lo prestara”. Tal declaración, en la actualidad, le habría valido la condena de los puritanos y sus observatorios e instituciones de control social. 

Termino con su opinión sobre Aznar. Aunque no le conoce, piensa que sería “un gran Presidente”, como efectivamente lo fue. “Me parece un gran hombre”, confiesa. En 1993 Felipe González estaba ya en decadencia, pero no eran muy frecuentes las alabanzas directas a Aznar. 

Esta autobiografía, como se ha visto, no tiene desperdicio, y queda claro que en los noventa se podía hablar con más libertad que ahora. ¡Qué lástima que ya no podamos disfrutar del salero y la gracia de Carmen Sevilla, artista inmortal!

NOTA: Este espacio permanecerá cerrado por vacaciones hasta el próximo día 24.

6 comentarios:

Néstor dijo...

Curioso. Jamás hubiera pensando en esta señora como en una musa de la incorrección política.

Estoy de acuerdo respecto a la mili (a más de uno le vendría bien para aprender lo que es el esfuerzo, el sacrificio, la disciplina... en resumen, para suplir las carencias del sistema educativo) y la pena de muerte.

Respecto a tu último párrafo, creo que la "libertad total" por llamarla de alguna forma es una quimera. La libertad en abstracto no existe, eso es metafísica, y como en concreto puede ser para hacer muchas cosas siempre habrá gente que pueda desarrollar su vida con libertad y gente que no. Seguro que los homosexuales de Rusia y Bielorrusia envidian a los españoles; yo envidio que Lukashenko pueda decir en la TV rusa que "no todo lo relacionado con Hitler fue malo" sin que nadie pida su cabeza. ¿Te imaginas que Michelle Obama dijese lo mismo en base a que Hitler, como ella, promovía la vida sana? Esa es nuestra "libertad de expresión".

Disfruta de las vacaciones.

Anónimo dijo...

Después de la autobiografía de Arnold Schwarzenegger, nos trae la de Carmen Sevilla. Es evidente que tiene usted una clara predilección por los intelectuales.

¿Cuál será la siguiente? ¿La autobiografía de Belén Esteban?

Martha dijo...

¿Qué opina?

http://liberalismodemocratico.wordpress.com/2014/08/03/israel-y-el-conflicto-en-gaza-israel-se-ha-pasado/

octopusmagnificens dijo...

Al anónimo, ¿qué autobiografía propones tú?

Francisco dijo...

Yo les propongo la siguiente:

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Autobiography_of_Benjamin_Franklin

El Espantapájaros dijo...

Néstor:

Quizá sea algo excesivo presentar a Carmen Sevilla como musa de la incorrección política, pero lo cierto es que, con su naturalidad, dice cosas que hoy rechinarían, sin duda.

En verdad, la libertad de expresión es un derecho relativo y nunca puede ser completa. Al margen de eso, en el mundo occidental, en general, estamos cada vez más constreñidos por los censores de lo políticamente correcto. Hay que hablar agradando a todos, rehuir ciertos temas, no pecar de sinceridad... Es una de las causas que explican nuestra creciente debilidad.

Sobre las autobiografías:

Leo todo tipo de libros. Evidentemente, no considero que el que he reseñado aquí sea una obra maestra, ni siquiera lo recomiendo, pero pensé que sería divertido sacarlo a la luz y hablar un poco de él. No todo tiene por qué superar una especie de filtro intelectual o de calidad para que escriba sobre ello. Que lea esta autobiografía no me impide leer otras más sustanciosas, como la de Thatcher o la de Kissinger.