Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, agosto 24, 2014

DOBLE O NADA

Entre 1993 y 1995 se estrenaron varias películas basadas en videojuegos. El fracaso sin paliativos de Super Mario Bros. (1993) no impidió nuevas adaptaciones: Street Fighter (1994), Double Dragon (1994) y Mortal Kombat (1995). Esta trilogía de películas con origen en videojuegos de máquinas recreativas es, en su conjunto, un cochambroso festival de artes marciales, pero tanto Street Fighter como Mortal Kombat contienen elementos que permiten su salvación. No ocurre lo mismo con Double Dragon, la de menor presupuesto de las tres y la más infame.

La película narra la lucha por el control del Double Dragon, un medallón con poderes mágicos dividido en dos mitades. Una la obtiene el villano al comenzar la película; la otra está en poder de Satori, la tutora de los hermanos Lee (Mark Dacascos y Scott Wolf), los protagonistas.

La historia se desarrolla en 2007, en una Los Angeles devastada y sumida en el caos por culpa de los terremotos y otros fenómenos naturales destructivos. El ambiente de la ciudad es todavía el propio de esas películas de los ochenta que muestran un escenario urbano apocalíptico, sombrío, descuidado... La policía, incapaz de mantener el orden y seguramente siguiendo los consejos de algún progresista apaciguador, ha firmado una tregua con las múltiples bandas callejeras, que no actúan de día pero tienen carta blanca de noche. Sólo una banda jóvenes virtuosos, los Power Corps, intenta cambiar esta situación. 

El malo (interpretado por Robert Patrick con un notable histrionismo) se hace llamar Koga Shuko (bien podría ser Sucker, en atención a su baja estofa) y es un tipo vestido de negro, provisto siempre de unas gafas de sol y con laca en el pelo que reside en un rascacielos. Su propósito no es otro que dominar “una sola ciudad”, Los Angeles, lo que parece absurdo, dado el estado en que se encuentra la ciudad y los problemas que presenta. A diferencia de la OCP en Detroit, Shuko no pretende realizar ningún proyecto urbanístico faraónico y sólo quiere el poder por el poder.

La película es muy simple. Cada salto en la trama se produce con una irrupción en la guarida o refugio del rival correspondiente (los malos en el monasterio o aldea donde está escondida la primera mitad del medallón y en el teatro abandonado en que viven los Lee; los Power Corps en el rascacielos de Shuko; y Shuko y sus secuaces en la guarida de los Power Corps). 

Voy a destacar alguno de los puntos fuertes de la película. En primer lugar, el coche de los hermanos Lee, cuyo combustible son papeles quemados en un horno. En segundo lugar, Abobo, líder de una banda al que Shuko, usando su tecnología, convierte en una abominación… totalmente inútil. Por último, esos divertidos diálogos –supuestamente ingeniosos— típicos de toda película astrosa de acción.

El poder del medallón es un tema aparte. Una mitad da poder sobre el alma y la otra sobre el cuerpo. En la práctica, la primera mitad permite a su poseedor volverse una sombra que puede entrar en otros cuerpos y controlarlos; la segunda hace invulnerable el cuerpo o algo así. La combinación de ambas, en principio, otorga un poder invencible.

La realidad que ve el espectador es bien distinta. Me atrevo a decir que la mitad de de Shuko (poder sobre el alma) es mejor que el medallón completo, puesto que, cuando consigue reunir las dos, el resultado no es sino su transformación en dos engendros que son fácilmente derrotados por los Lee una vez les da un poco de luz (eléctrica). Y lo único que obtienen los hermanos al juntar el medallón es ropa nueva.

Double Dragon es una mala película que, pese a sus carencias, divierte gracias a su falta de complejos. De todas maneras, para pasar un buen rato me quedo con cualquiera de sus dos hermanas.

3 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Lo cierto es que aún no he visto completa ninguna de estas películas, si bien, de Street Fighter me consta la presencia de Kylie Minogue. Esta colección de fotos la encontré la semana pasada: Kylie Minogue – Street Fighter (1994) low res promos - 56 images

El Espantapájaros dijo...

Octopus:

Gracias por las fotos. Está estupenda en ellas, así como en la película. Yo quería ser el coronel Guile y tenerla de subordinada.

La verdad es que no te pierdes nada, aunque "Street Fighter" cuenta con la presencia de Raul Julia, sin olvidar el famoso discurso de Van Damme a las tropas.

De "Mortal Kombat" lo mejor tal vez sea las partes del argumento copiadas de "Operación Dragón" mezcladas con la temática del videojuego. La secuela es aún más roñosa y de pequeño me maravillaba.

octopusmagnificens dijo...

Lástima que Julia no viviera más. Era un gran actor.