Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, marzo 30, 2014

LA AUTOBIOGRAFÍA DE ARNOLD SCHWARZENEGGER

No es ningún secreto mi admiración por Arnold Schwarzenegger. En mi niñez era mi prototipo de héroe de acción, y pensaba que nadie podía igualar su poderío. Más tarde, se convirtió en un referente. Un hombre que ha conseguido todo lo que se ha propuesto --en el culturismo, en los negocios, en el cine y en la política-- es una figura a emular, aunque siempre hay gente que, movida por la envidia o el rencor, recurre al vituperio para intentar manchar de barro los pies de los gigantes.  

Siendo manifiesta mi condición de adepto de Arnold, no podía por menos que comprar y leer Total Recall (Simon & Schuster, 2012). El voluminoso libro de memorias salió a la venta en un punto de inflexión en su vida, una vez finalizado su segundo mandato en California, tras separarse de Maria Shriver y a punto de volver a pegar tiros en las pantallas.

Lo primero que destaca de Total Recall es que procura ser fiel a su título. Es una autobiografía exhaustiva y rica en detalles. Arranca con su infancia en Thal, Austria, y termina dando cuenta de sus nuevos proyectos en el cine. Entre medias, todas las grandes gestas. 

Éste es un libro candid, por usar el término ingles. O sea, muy directo y sincero. Arnold no es nada timorato en su narración: tampoco aspira a presentarse como alguien perfecto o un triunfador nato. Lógicamente, en las páginas emerge el Schwarzenegger conquistador que se fija constantemente nuevas metas y llega a ellas gracias a su fuerza de voluntad. Pero también hay hueco para el hombre vulnerable: no ahorra comentarios sobre sus problemas de corazón o sobre el vapuleo que sufrió en la special election de 2005, cuando su ambiciosa agenda reformista fue rechazada en las urnas por los californianos. Incluso dedica un capítulo entero a hablar de su infidelidad. 

El tono general es vitalista y enérgico. Las dificultades suponen retos, no excusas para ponerse a llorar, y en las crisis Arnold no echa la culpa a los demás, sino que se muestra autocrítico e, inmediatamente después, selecciona las mejores armas de que dispone para salir del atolladero o superar el bache.  

Los más fervorosos seguidores quizá estimen que ya lo saben todo de su ídolo, que no necesitan una autobiografía, pero a mí me ha servido para profundizar en el personaje y conocer mejor pasajes de su vida y obra de los que tenía poca noticia. Así, me agradó  saber más de sus inicios en política con George H. W. Bush, al que apoyó en su campaña, siendo posteriormente puesto al mando del President’s Council on Physical Fitness and Sports. Igualmente, vale la pena atender a las razones que expone acerca del declive de Planet Hollywood. Y, como no podía ser de otra manera, es prolijo en lo tocante a su carrera cinematográfica y a los desafíos que ésta trajo consigo (por ejemplo, una no siempre leal competencia con Sylvester Stallone). Tras leer este libro, ha quedado reforzada mi opinión de que, contra lo que se suele decir, no es nada fácil ser el actor protagonista de una película de acción cuando no se utilizan dobles para todo.  

Dada la fuerza que desprende, Total Recall puede cumplir a la perfección la función de manual para alcanzar el éxito. Que nadie piense que Arnold ha escrito un libro de autoayuda. Ocurre que se hace difícil, ante la contemplación de la brillante y ascendente carrera de su autor, no querer seguir sus pasos y tratar de llegar lejos, muy lejos, y en el libro hay no pocas claves para ello (como las reglas o principios contenidos al final). 

Es esencial --para todos-- que no cese el hambre por coronar nuevas cimas. Nuestro máximo héroe así lo cree, y por ello no cabe dudar de que aún le restan por escribir muchas páginas gloriosas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Arnold siempre es un fijo en los premios Razzie.

octopusmagnificens dijo...

Estupendo artículo, Espantapájaros. Lo he compartido en el foro Todoarnold+cine.

El Espantapájaros dijo...

Anónimo:

Nadie es perfecto. Además, eso es lo de menos. La productoras y al público no deciden en función de los premios.

Octopus:

Gracias y quedo muy agradecido, también, por la difusión. Veremos qué tal "Sabotage", si la estrenan pronto aquí...