Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, marzo 23, 2014

ELOGIO DE SUÁREZ Y DE LA CLASE MEDIA QUE LE APOYÓ

Es habitual en España mitificar la figura de los protagonistas de nuestra Historia reciente con ocasión de su fallecimiento. Se habla muy bien de quien fue denigrado en vida (en su vida política, exactamente). No caeré en ese error con Adolfo Suárez, pero resulta obligado señalar que fue, sobre todo, un político pragmático y sagaz, con cierta visión de Estado, que lideró al país en una nada sencilla transición a la democracia y que en esa tesitura demostró un coraje extraordinario, no sólo cuando no se arredró ante los golpistas.
 
Ha querido la casualidad que su muerte haya coincidido con una manifestación de la extrema izquierda que promovía precisamente lo contrario de lo que buscó Suárez. Así, los indignados o amargados tienen como objetivo una España irrespirable, gobernada desde el extremismo y entregada al furor totalitario, en tanto que Suárez anhelaba una España en concordia que fuese gobernada por moderados y centristas.
 
Alberto Garzón, que compite en sectarismo con Pablo Iglesias, ha asegurado, restando importancia a Suárez, que los verdaderos artífices de la democracia fueron los componentes de las llamadas fuerzas antifranquistas. Esto es, la ETA, comunistas venidos de la URSS, racistas del PNV, etcétera. Obviamente, no se ganó la democracia gracias a los antifranquistas, que habrían impuesto, de haber estado en su mano, una dictadura peor que la franquista, y tampoco gracias a los franquistas acérrimos.  
 
En verdad, la democracia fue posible debido al predominio de una clase media bien asentada que huía de extremismos pero que también rechazaba el inmovilismo. Suárez y otros supieron captar esta clave de la sociedad española: se fue de la ley a la ley y triunfó la reforma sobre la ruptura. Hubo cesiones por parte de todos y se elaboró una Constitución razonable y flexible. A Suárez le corresponde el mérito de haber pilotado el proceso, sin que eso implique que la democracia se deba únicamente a él, pues, como he dicho, las circunstancias al final del franquismo eran óptimas para su implantación, a pesar de que no faltaron los obstáculos.
 
Hoy es preciso destacar el papel fundamental de la clase media, tan amenazada en los últimos tiempos. Esa gente honrada y trabajadora que desea ganarse la vida, vivir conforme a sus ideas y lograr la movilidad social para sí o para sus hijos. Como en el pasado, en la situación actual concurren fuerzas rupturistas que están llamando a una revolución social cuyo resultado sería una dictadura de la peor especie, o bien la desaparición de España como tal. El riesgo es que la clase media, la que decide las elecciones, sea embaucada por la utopía que venden los indignados, en la que no se paga la denominada “deuda ilegítima”, la alegría presupuestaria no tiene fin, hay sopa boba estatal para todos… y el dinero cae del cielo, por supuesto. 
 
Que quede claro lo erróneo de esa postura y que viene respaldada por la violencia de la chusma, porque ayer los vándalos encapuchados fueron muchos y muy activos. Los que afirman que la manifestación fue pacífica no tienen empacho en exigir, a la vez, la impunidad de los violentos. 

No ganarán.

6 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

De acuerdo y nada que añadir en lo referente a Suárez.

Respecto a los dignos y sus propuestas, ¿por qué no tienen la honestidad de reconocer que para aplicar su alegría presupuestaria es IMPRESCINDIBLE salir del euro e imprimir billetes de pesetas masivamente? Hasta que los billetes de 5.000 valgan lo mismo que un céntimo y vuelva la economía del trueque y la escasez.

En esa chusma comunista, la mayoría avala la violencia de la minoría. Máximo desprecio.

Néstor dijo...

Sin ser Suárez un santo de mi devoción, es digno de elogio que dejase sus creencias religiosas a un lado en el tema del divorcio. Y que nos abriera la puerta a lo que hoy es la Unión Europea, también.

octopusmagnificens dijo...

Lo del divorcio (express) aún lo cuestionan hoy los de Hazte Oír. ¡Jojojo!

El Espantapájaros dijo...

Octopus:

Los dignos propugnan un plan económico ajeno a cualquier racionalidad económica y que no es más que un agregado de lemas y consignas.

Cayo Lara pide renta para todos, techo para todos, no pagar la deuda, etcétera, y todo el dinero lo va a sacar del fraude fiscal, como si éste fuera una mina en la que hincas el pico y brotan los dineros.

Tomándolo en serio, la única salida sería la que tú comentas. Darle a la máquina de billetes. Se vaciarían los anaqueles, como en Venezuela, y produciría un empobrecimiento brutal.

La mayoría comunista jalea y apoya a los violentos, con mayor o menor descaro. A Pablo Iglesias le agrada que los "lúmpenes" le hagan el trabajo sucio.

Néstor:

Derecha e izquierda le vilipendiaron por múltiples motivos, el divorcio entre ellos para los católicos. Supo transigir y ceder, igual que otros en ese momento. Que conste que no considero el consenso como cura milagrosa en absoluto, pero en aquel momento fue necesario.

Acertó con la UE, no así con no pedir la entrada en la OTAN, tema respecto al cual siguió siendo algo franquista.

Néstor dijo...

No creo que "franquista" sea la palabra, ten en cuenta que Blas Piñar apoyó el ingreso: http://elpais.com/diario/1980/07/20/espana/332892016_850215.html

El Espantapájaros dijo...

Pero Franco nunca había mostrado interés por entrar: http://elpais.com/diario/1986/02/27/espana/509842826_850215.html

Cuando digo franquista, realmente me refiero a que mantuvo la política exterior del anterior régimen (que había solicitado entrar en la CE anteriormente).