Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 05, 2014

UNA LEY DEL ABORTO MEJORABLE

La futura Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la Embarazada, causante de un importante revuelo, ofrece, a mi juicio, un tratamiento más deseable del aborto que la actual legislación, demasiado permisiva. Al menos en el plano de las intenciones, Gallardón acierta y, por una vez, le brindo mi apoyo, con algunas salvedades que más adelante precisaré.

Ya he manifestado en el pasado mi oposición al aborto libre. No me mueven motivaciones religiosas para rechazar una ley de plazos, sino la convicción de que una ley de supuestos es más compatible con el equilibrio entre protección del nasciturus y derechos de la madre sostenida por el Tribunal Constitucional en su interpretación del artículo 15 de la Constitución (véase STC 53/1985, de 11 de abril).

Por otra parte, la libertad exige responsabilidad. “Quien disfruta sin precaución tal vez debería asumir las consecuencias de sus actos”, escribí hace tiempo. La regulación vigente supone una merma de la responsabilidad individual, infantiliza a las mujeres y convierte al Estado en una especie de cómplice para eludir problemas creados por decisiones tomadas libremente.

Y desde un punto de vista económico, conviene a España que haya más nacimientos, aun cuando sean fruto de la prohibición general de abortar: padecemos un serio problema de baja natalidad que va a ir peor y tendrá graves consecuencias.

Ahora bien, hay un punto de la nueva ley sumamente objetable, el de la supresión del aborto eugenésico, es decir, por taras físicas o psíquicas graves en el feto. Sin que sirva de precedente, me sumo a las reivindicaciones de PSOE e IU. La izquierda no quiere más discapacitados, ya que implican un alto coste tanto para las familias como para el Estado. Arcadi Espada expresó este sentir con meridiana claridad: “Si alguien deja nacer a alguien enfermo, pudiéndolo haber evitado, ese alguien deberá someterse a la posibilidad, no solo de que el enfermo lo denuncie por su crimen, sino de que sea la propia sociedad, que habrá de sufragar el coste de los tratamientos, la que lo haga”. Al fin coincido en algo con los progresistas.

Produce perplejidad, por lo demás, lo mal coordinada y preparada que ha estado la presentación de los planes del Gobierno popular. Conociendo la reacción virulenta e histérica que tendría la izquierda, ¿cómo es que no estaba todo atado, de tal forma que el PP se mostrara unido y sin fisuras en este asunto? ¿O es que algunos dirigentes se asustan con facilidad ante las alharacas feministas? Si el PP quiere destruir los monopolios –morales y políticos-- detentados por la izquierda, ha de actuar con mucha más contundencia y, sobre todo, ateniéndose a una estrategia clara. No puede ser que Gallardón presente una ley que de seguro dará lugar a controversia y a los pocos días se hagan públicas discrepancias que ya debieran estar solventadas.

Honestamente, todo este embrollo tan poco productivo podría haberse evitado manteniendo la regulación de 1985. Zapatero, con la intención de dividir a los españoles y, más concretamente, atizar a los católicos, promovió una ley excesivamente generosa sin que hubiese demanda real de la misma y sin llevar tal reforma en su programa electoral. España, país de movimientos pendulares, ve ahora cómo se retorna a las restricciones en el aborto. Y, mientras tanto, el TC aún no ha dicho la última palabra…

6 comentarios:

Pedro dijo...

Hola Sergio,

No me ha desagradado en líneas generales aunque voy a poner un gran pero.

Para mi la ley de Zapatero sí es bastante buena, excepto por alguna cosa menor. Yo creo honestamente que una ley de plazos es lo ideal en estos casos, y la de Zapatero lo era.
Es cierto que no había una demanda social para cambiar la ley, pero si no la había era porque la ley del 85 funcionaba de facto como una ley de plazos gracias a que el supuesto de "riesgo psicológico para la madre" era la manera de abortar en cualquier circunstancia.
La ley de plazos lo que hizo era convertir en legal lo que era real. No creo que se hiciese para azotar a los católicos en absoluto, eso me parece un cuento, aunque no niego que pudo haber bastante de pose progresista. Pero la cuestión es que hizo legal algo que ya existía y daba una seguridad jurídica mayor que la anterior ley.

Lo peor de esta ley no es la eliminación del segundo supuesto, porque al final siempre se va a poder abortar por la vía del riesgo psicológico, el problema es que la ley crea enormes dificultades para acogerse a ese supuesto de riesgo psicológico y crea un enorme camino de trabas a modo de penitencia y castigo para la abortista. Eso es, sin duda, una cuestión moralista y casi diría que retrógrada. Se castiga psicológicamente a alguien por abortar y eso me resulta deleznable.

Saludos,

octopusmagnificens dijo...

Esas trabas que dice Pedro las describo como el piquete informativo de la derecha. Prefiero la ley de Zapatero.

El Espantapájaros dijo...

Pedro:

No todo lo real tiene por qué convertirse en legal. La naturaleza humana es más bien perversa, y son las leyes y la autoridad las encargadas de ordenar las conductas, refrenar pasiones y facilitar la resolución de problemas. Lo real es que la gente mata, roba y defrauda; lo legal ha de caminar por cauces distintos.

Dicho esto, entiendo que tu comentario lo que trata de señalar es que la la legislación de 1985 (más el reglamento que la ley) era un coladero y que con la Ley de Salud Reproductiva o como quiera que se llamara simplemente se hizo oficial lo que todo el mundo sabía, esto es, que en España quien quisiera abortar podía hacerlo.

Pues bien, a veces eso es un error. No había debate sobre el aborto, excepto las quejas minoritarias de algunos sectores católicos. No había una preocupación en la sociedad española que justificara la reforma.

Tampoco admito el ya manido argumento de la seguridad jurídica. Basta repasar los informes del Ministerio Fiscal para constatar que los delitos contra la vida y los supuestos despenalizados no producían inseguridad alguna.

Por tanto, ¿qué necesidad había de agitar semejante avispero? Sólo la necesidad política de un Zapatero que, cuando ya la crisis estaba arreciando, vio la posibilidad de armar una buena bronca. Fue una ley espectáculo, lisa y llanamente.

El resultado es que hoy el problema, resucitado y con nuevos bríos, vuelve a estar de actualidad y las posiciones están más enconadas que nunca. ¿Interesa esta situación a España, habiendo temas más urgentes que atender? Naturalmente, no.

Criticas los obstáculos para abortar y hablas de maltrato psicológico para la mujer. Pero está claro que el aborto en muchas ocasiones también resulta traumático y hay arrepentimientos. ¿Habría que fomentarlo, pues? A veces se toma muy a la ligera el asunto, se dice que el aborto es un derecho, lo que es absurdo porque, en cualquier caso, es un trance para la mujer.

Como es obvio, no soy un defensor a ultranza de la prohibición de abortar, ni apoyaría una prohibición absoluta, que es lo pretendido por algunos. Pero no puedo desconocer la doctrina del TC al respecto y mis propias convicciones sobre la libertad individual. Y soy incapaz de tragarme el histerismo feminista. Un feto no es una maldición divina, sino algo relativamente fácil de impedir que suceda...

Octopus:

Reconozco que es una buena analogía. Pero, en la práctica, no será tan terrible, porque es muy difícil llevar un control estricto.

octopusmagnificens dijo...

Según una encuesta de EL PAÍS, el PP está sufriendo un desgaste nada despreciable a propósito de este asunto, que ha puesto a la defensiva hasta a sus propias bases.

Néstor dijo...

Estoy de acuerdo con tu entrada. Debería volverse a una ley como la anterior, con el aborto eugenésico como supuesto.

Para mi las leyes deben obedecer a la necesidad de la especie, y es obvio que España y Europa necesitan niños. No tiene sentido que seamos reemplazados por inmigrantes o por niños adoptados en Asia. Deben crearse redes eficientes para que la mujer que no quiera a su hijo pueda darlo en adopción y otros españoles que quieran adoptar puedan hacerse con él rápidamente.

Saludos.

El Espantapájaros dijo...

Octopus:

Es cierto, pero también tiene que ver con la obcecación en suprimir aborto eugenésico y las pobres explicaciones y defensas que se están haciendo del proyecto.

Néstor:

Gracias por tu comentario. Coincido completamente contigo, pues esa necesidad de nacimientos no se puede esconder y se adoptan niños de fuera cuando hay más de cien mil abortos al año.