Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 19, 2014

EN DEFENSA DEL BIPARTIDISMO

La creación de Vox, partido que se define como de centro-derecha y que seguramente arañe unos cuantos votos al PP en comicios venideros, es un paso más en la tan cacareada ruptura del bipartidismo, al que se le achacan muchos de los males que padece España. Sin embargo, mi opinión es que el fin del bipartidismo traería perjuicios en lugar de beneficios.   
 
Porque el problema no es el bipartidismo, sino la partitocracia. Puede que los dos grandes partidos estén enfermos, pero eso no quiere decir que el bipartidismo sea malo per se. Y, para mí, el multipartidismo es mucho más problemático.
 
De entrada, un exceso de partidos es el reflejo de una sociedad caprichosa que no sabe transigir o sujetarse a unos principios amplios. Da la impresión de que los españoles desearían un partido por persona, uno que se adapte perfectamente a sus ideas y visiones particulares. Una vía directa al fanatismo, al sectarismo y a las posiciones maximalistas. 
 
En contra de esta tendencia, Cánovas dijo: “La política es el arte de aplicar en cada época de la historia aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible; nosotros venimos ante todo con la realidad; nosotros no hemos de hacer ni pretender todo lo que quisiéramos, sino todo lo que en este instante puede aplicarse sin peligro”. En la práctica, uno de sus mayores logros durante la Restauración fue la conformación de dos partidos –conservador uno y liberal el otro-- capaces de aglutinar las diversas orientaciones políticas y que podían turnarse en el poder sin traumas. 
 
Otro inconveniente del multipartidismo es que una hipotética atomización del Parlamento tendría como correlato la inestabilidad y la ingobernabilidad de España. Las experiencias tripartitas en algunas regiones así lo ponen de manifiesto. Si UPyD y Ciudadanos, que tantos puntos en común presentan, no han podido llegar a un acuerdo entre ellos, qué no ocurrirá con partidos más radicales que no están dispuestos a ceder en nada. 
 
Por otra parte, conviene reconocer que han sido los grandes partidos los culpables de ir perdiendo las mayorías holgadas que son la base de un sistema maduro. Del PSOE es mejor ni hablar, tal es el bochorno que origina un partido que sólo podría servir bien a España con su desaparición, permitiendo a UPyD tomar el relevo en el centro-izquierda y a IU en la extrema izquierda.
 
El PP de Mariano Rajoy tampoco ha sabido mantenerse unido, en buena medida por las dudas, manías e inacción del su máximo dirigente. Así, primero fue la ruptura con UPN en 2008; posteriormente, el FAC de Álvarez-Cascos en Asturias; y ahora ha surgido Vox. Todas estas escisiones, por llamarlas de alguna manera, se habrían podido evitar (quizá la de UPN no). 
 
Lo más sano que pueden aportar estos partidos de nuevo cuño es la presión sobre los dos grandes, que están compelidos a renovarse para conservar su protagonismo. En el caso del PSOE, aun así, no hay esperanza. UpyD e IU están llamados a ocupar su lugar. El PP, en cambio, aún está a tiempo de pasar al ataque y perseguir un proyecto con vocación de mayoría que salve a España del caos multipartidista.

8 comentarios:

Francisco dijo...

Muy buen artículo, yo también soy un defensor del bipartidismo.

Creo que el principal problema ha sido las estructuras ferreas de los partidos y las listas cerradas. Habría que democratizar la elección de candidatos y cargos -siempre a los militantes de los partidos, no a toda la ciudadanía-, para que todas estas corrientes de pensamiento puedan desarrollarse dentro de los partidos y no vean la necesidad de fundar uno nuevo.

Un saludo

Alfredo dijo...

Absolutamente de acuerdo con esta entrada, caballero. Comento algunas cosas, no obstante.

Como “hamiltoniano” convencido, federalista, estoy muy de acuerdo con la estabilidad que aporta un sistema bipartidista. Mira el sistema político americano y británico hasta hace poco. El sistema americano, más que cualquier otro en Occidente, ha demostrado una increíble fortaleza ante elementos desestabilizadores. Una guerra civil sangrienta, dos guerras mundiales, una depresión peligrosa, guerras menos importantes pero no sin sangre, recesiones agudas, y a veces incomptencia grotesca – pero no se han alterado los contornos del sistema.

Esta calidad fuerte tiene que compararse a la fragilidad relativa de los sistema multipartidistas, con sus frecuentes cambios de gobierno o incluso en el peor de los casos, golpes miltares en más de la mitad de los países de este planeta.

El bipartidismo además ayuda a apaciguar el extremismo en la política. Por eso EEUU jamás tendrá un partido nazi o comunista que gane ningún escaño.

Néstor dijo...

Cuando la mayoría de gente habla de "más pluralidad" en el Parlamento se imaginan gente culta y educada debatiendo grandes ideas; lo que yo veo es un gallinero ingobernable plagado de demagogos de toda ralea, así que también prefiero un modelo bipartidista o, como mucho, con un tercer partido bisagra a nivel nacional.

Lo que no tengo tan claro es que UPyD lleve al PSOE a la ucedización y tome su puesto por lo que comentas en la entrada: es un voto que nace dividido entre los de Rosa Díez y los de Albert Rivera, que no se ha conformado con quedarse en Cataluña.

Hace unos meses hablé de esto en mi blog, por si le quieres echar una ojeada: http://nestormieres.wordpress.com/2013/10/06/lo-malo-conocido-a-lo-peor-por-conocer/

Saludos.

El Espantapájaros dijo...

Francisco:

Una muy buena idea la que traes a colación. En efecto, una mayor apertura y democratización de los partidos --sin excesos-- seguramente ajaría esta inclinación a fundar pequeños partidos que pueden llegar a emborronar el panorama político. No es bueno ni deseable la proliferación de aprtidos con opciones de obtener representación.

Alfredo:

El modelo que históricamente se ha dado en Estados Unidos y que pervive en la actualidad es, sin duda, mi favorito. Se trata de partidos donde tienen cabida muchas ideas y cuyas diferentes partes se unen para concurrir a las elecciones. Por eso, veo como algo negativo el factor disgregador del Tea Party, que está rompiendo o transformando el GOP para mal.

El Espantapájaros dijo...

Néstor:

Diagnóstico acertado, y tu escrito al respecto es sumamente lúcido. La demagogia está al orden del día en España... Creo que aquí muchos piensan que un partido debe cumplir todos sus sueños, por lo que se multiplican para atender tan exigente demanda.

Un Parlamento en el que no haya una mayoría clara es la mejor garantía de ingobernabilidad y parálisis. Y quizá ése sea el escenario al que nos veamos abocados en 2015. Por otra parte, gobierno de coalición de muchos partidos, posibilidad por la que algunos suspiran como si fuera la panacea universal, es la manera perfecta de eludir responsabilidades y cargar las culpas en el otro socio. Es lo que ha pasado con los infumables tripartitos progresistas.

Por último, aunque PSOE y PP corren el riesgo de "ucedización", se da con mayor claridad en el primero, que tiene a dos formaciones que le van ganando terreno por sus propios errores.

A mi juicio, el empecinamiento de Rosa Díez en no aliarse con Ciudadanos se compadece mal con sus reiteradas llamadas al consenso en los grandes asuntos de Estado.

El PP también se equivoca al intentar marginar o desacreditar a UPyD: tendría que darle más relevancia justamente para acelerar el fin del PSOE, que, insisto, no es necesario, hoy por hoy, para España, y carece de ideas y personas válidas para intervenir en su política.

Pedro dijo...

Hola,

Pues yo estoy absolutamente en contra, veo en esta entrada el reflejo de los miedos por una sociedad plural. Me explico.

Para empezar digamos que, en principio, no es mejor un sistema multipartidista a uno bipartidista o al revés. Lo mejor para cada país se basa en sus circunstancias particulares, en sus traumas del pasado o en sus experiencias fallidas.
Yo creo, como todos, que la partitocracia española ha generado parte de los problemas que vivimos ahora y por tanto creo que hay que corregirla. Los opuestos al multipartidismo normalmente lo intentan con partidos abiertos, con circunscripciones unipersonales o con cosas de este tipo. Es una opción, no lo niego.

Pero la otra opción es el multipartidismo, con opciones diferentes para sensibilidades sociales diferentes. Decir que el multipartidismo es un gallinero no es más que un miedo irracional. Se ha dicho aquí que hay CC.AA donde pasa esto. Sí, y hay otras donde esto no pasa. Cataluña tiene 7 partidos en su parlamento y no la veo ingobernable. Andalucía tiene un gobierno de coalición y tampoco lo es. Canarias tiene tres grandes partidos y tampoco lo es. Hay experiencias para todos los gustos, y decir que el multipartidismo es inherentemente un gallinero es falso.

Los opositores al multipartidismo suelen poner a la Italia pre-Berlusconi como ejemplo de inestabilidad del multipartismo. Es otra arbitrariedad, porque por la misma razón se puede poner a Alemania como ejemplo de un multipartidismo funcional.
Al final la práctica no demuestra que el multipartidismo sea peor que el bipartidismo, así que rebatido ese punto tendremos que fijarnos en la realidad del país.

Y hoy, nuestro país, España, está cansada de los dos grandes partidos, como se puede comprobar en cualquier pulsión del estado de ánimo de la sociedad. Pensar que podemos corregir esto simplemente cambiando el sistema electoral a uno parecido al británico o con algún arreglo francamente es engañarse.
El país pide multipartidismo, el país necesita multipartidismo para no vivir situaciones como las actuales donde un gobierno hace lo que le da la reverenda gana sin hacer ni caso a su programa electoral ni a las exigencias ciudadanas. Este bipartidismo, con sus mayorías absolutas o bien con el condicionante de los nacionalistas cuando no las hay, creo que nos tiene bastante cansados.

Vayamos a un multipartidismo lógico y no prejuzguemos la actitud de los partidos. En muchos países funciona perfectamente y no podemos presumir que aquí no lo hará.
Si no lo hace, pues entonces habrá que pedir responsabilidades a los partidos y actuar electoralmente en consecuencia. Y entonces seguramente las conclusiones que tendremos que tomar serán mas amplias, porque al final el sistema sería reflejo de lo que la población es. Pero pedir un mantenimiento del bipartidismo en una situación como la actual en España es ponerse una venda en los ojos.

Saludos,

Alfredo dijo...

Muy de acuerdo con lo que expone – el Tea Party es un factor MUY negativo para este pais y espero que pronto pasen a ser una nota bibliográfica a pie de página. Hay motivos para tener dicha esperanza: la mayoria de sus integrantes superan los 50 años.

Pedro:
“Para empezar digamos que, en principio, no es mejor un sistema multipartidista a uno bipartidista o al revés.”

Bueno, no del todo – depende para QUE queremos tal o cual sistema. Por ejemplo, hay una serie de formulas matemáticas que calculan la probabilidad de ganar entre dos formaciones y hay sistemas mejores para ese fin de probabilidad para pronosticar una victoria mientras que el multipartidismo. Entiendo que en este caso quieres decir que no existe un sistema inherentemente superior a otro, pero si tienes ciertos fines politicos, pues el cálculo cambia.

“Pero la otra opción es el multipartidismo, con opciones diferentes para sensibilidades sociales diferentes. Decir que el multipartidismo es un gallinero no es más que un miedo irracional. Se ha dicho aquí que hay CC.AA donde pasa esto. Sí, y hay otras donde esto no pasa. Cataluña tiene 7 partidos en su parlamento y no la veo ingobernable. Andalucía tiene un gobierno de coalición y tampoco lo es. Canarias tiene tres grandes partidos y tampoco lo es. Hay experiencias para todos los gustos, y decir que el multipartidismo es inherentemente un gallinero es falso.”

El multipartidismo no es que sea un gallinero necesariamente (aunque lo es en no pocos casos, pero eso no es lo importante). Lo importante es que el multipartidismo genera multitudes de opciones o programas politicos que impiden un proyecto de pais coherente (salvo que uno de esos partidos llegue a gobernar a largo plazo, cosa que puede perfectamente ocurrir). Hablas de Cataluña y me alegro porque aunque no sea “ingobernable”, si es una región en la que el tribalismo linguistico y/o nacionalista triunfa mucho mas.

El multipartidismo alenta la creación de partidos basados en etnias, religions distintas y muchos intereses estrechos. Puede ser atractivo en una region, pero no al resto del pais. Este precisamente es uno de los problemas de paises africanos también, por cierto – paises como Kenia que están muy divididos.

“Los opositores al multipartidismo suelen poner a la Italia pre-Berlusconi como ejemplo de inestabilidad del multipartismo. Es otra arbitrariedad, porque por la misma razón se puede poner a Alemania como ejemplo de un multipartidismo funcional.”

Como comprenderás, España es infinitamente mas como Italia que como Alemania y tendria mas problemas parecidos a la Italia de Berlusconi que a la Alemania de Merkel.

¿Qué te hace pensar que con el multipartidismo no se haga lo que les de la gana tampoco?
Opino, personalmente, como el teórico politólogo Laski: "Un sistema politico es más satisfactorio cuanto mas pueda expresarse a través de la antithesis de dos grandes partidos.”

El Espantapájaros dijo...

Pedro:

Gracias por el comentario. No creo que España necesite multipartidismo o un Gobierno demasiado condicionado por las exigencias ciudadanas del día a día, que haya de gobernar condicionado por la veleta de las encuestas o por la presión callejera. La opinión pública no vale de nada. Con todo, sí es bueno que los grandes partidos se vean presionados para renovarse.

"Cataluña tiene 7 partidos en su parlamento y no la veo ingobernable."

No sé si compartir esta afirmación... Ha estado todo un ejercicio con los presupuestos prorrogados y los que se han aprobado ahora ha sido gracias a un acuerdo con ERC que tiene como condición la hoja de ruta por todos conocida.

Cosa distinta es que en un momento dado un bloqueo en el Parlamento tenga como efecto que el país no funcione. En Bélgica estuvieron meses sin poder formar un gobierno y todo siguió más o menos igual... Pero Bélgica no es España.

Me remito, en lo demás, al comentario de Alfredo, muy interesante, y subrayo esta frase: "El multipartidismo alenta la creación de partidos basados en etnias, religiones distintas y muchos intereses estrechos".