Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 22, 2013

SOBRE EL CARPETAZO A EUROVEGAS

Cuando se confirmó la noticia de que Eurovegas había naufragado, la derecha más casposa y católica y la izquierda, que aparte de intervencionista se ha vuelto puritana, lo celebraron por igual. Era el adiós a un tipo de negocio que habían condenado por inmoral, a lo que se sumaba su rechazo casi visceral a las facilidades concedidas a Sheldon Adelson, sujeto sospechoso en su doble condición de judío y republicano. 

Percival Manglano se ha preguntado, con razón, si es que acaso había que poner obstáculos (más de los existentes) a una inversión multimillonaria en un país en crisis. No comprendo qué hay de malo en que los poderes públicos, a fin de atraer inversiones, remuevan trabas y otorguen facilidades a los empresarios. La mentalidad socialista es que un empresario tiene que pedir perdón por serlo y, después, soportar toda clase de regulaciones, impuestos y abusos con tal de proteger a los desvalidos ciudadanos de los males del sector privado. 

El problema es que detrás de este paternalismo no hay una alternativa. ¿Qué planes tiene Tomás Gómez, el que una vez lució patillas, para crear puestos de trabajo en Madrid? Es terrible que un hombre perdido en su universo de derechos sociales inviables, absolutamente fuera de la realidad y trasnochado se permita indicar a empresarios y trabajadores potenciales lo que tienen que hacer para ganarse la vida. 

Resulta creíble que Adelson, como ya se ha apuntado en alguna parte, no dispusiera de la financiación necesaria para levantar el complejo: decidió entonces exigir unas condiciones inaceptables en la negociación para reventar el proyecto sin quedar él en mal lugar. 

Es cierto que había condiciones difícilmente asumibles y otras… no tanto. Por ejemplo, la relativa a fumar en los casinos, algo muy razonable, pese a lo cual el Gobierno no cedió, lo que revela hasta qué punto está alejado el PP, o la facción del PP dominante, de un ideario mínimamente liberal. Y es que la abolición de la prohibición de fumar en locales y negocios privados debería figurar en la agenda de cualquier político que tenga respeto por la libertad individual. 

Para Madrid, fue un triunfo el solo hecho de que Las Vegas Sands Corporation, en detrimento de Barcelona, la seleccionase. Y subrayo este extremo porque albergo el convencimiento de que, de haber sido Barcelona la escogida, los socialistas, los comunistas, El País, etcétera, no habrían manifestado tantas objeciones al asunto e incluso habrían reclamado a Rajoy toda su colaboración, agitando el fantasma del centralismo en cuanto el Gobierno no se hubiese plegado a los planes de la Generalidad. En tal hipótesis, no cuesta imaginar a Tomás Gómez aprestándose a rezar en dirección a Barcelona antes de acusar a Ignacio González de haber perdido tan fabulosa oportunidad. 

Que el proyecto haya tenido este abrupto desenlace es una lástima pero no un drama, pues Madrid va a seguir liderando la economía española. Celebrar el que no se instale aquí lo dejo a quienes creen que sobra el dinero y que el drama del paro masivo se va a arreglar con modelos productivos salidos de mentes entregadas a la fantasía.

1 comentario:

octopusmagnificens dijo...

Excelente. Comparto al 100%.