Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 06, 2013

HOMENAJE A LA REINA DE ESPAÑA

Estando próxima la fecha en que la reina Sofía cumplirá 75 años, descubro con agrado que hoy El Mundo consagra el Magazine a realizar un homenaje a Su Majestad. Homenaje merecido, sin ninguna duda, a quien ha servido a España con dedicación, constancia y entereza, dejando el listón muy alto a cualquier futuro consorte real. 

El artículo 58 de la Constitución dispone que la Reina consorte o el consorte de la Reina “no podrán asumir podrán asumir funciones constitucionales, salvo lo dispuesto para la Regencia”, lo que no ha sido óbice para que Su Majestad, aun asumiendo con naturalidad el papel secundario que le corresponde, haya desplegado una incesante actividad, ya sea acompañando al Rey en viajes o actos, entregando su tiempo e influencia a diversas causas u ocupándose de cierta representación institucional. Hoy, sin ir más lejos, ha presidido un acto de la Guardia Civil.
 
Ella, como señaló el Rey, no es sólo una gran profesional; también transmite cercanía, serenidad y amabilidad. La diferencia de nivel entre Letizia, una plebeya que sólo ejerce de princesa de nueve a tres, y doña Sofía, de sangre real, una Hannover emparentada con los Hohenzollern, siempre Reina y educada para ello, es abismal. 
 
Nunca pierde la sonrisa o el saber estar. Nunca un gesto amargo o de queja o un desplante a los periodistas o ciudadanos. Según manifiesta Jaime Peñafiel, ella sabe mejor que nadie anteponer el deber a la devoción, y a pesar de su distanciamiento con el Rey o de los escándalos en los que está envuelta la infanta Cristina no ha dejado de cumplir con su servicio a España en diversos frentes. Por otra parte, no considero que sea reprochable el apoyo que ha dado a su hija menor. También es madre y, como tal, es natural que haga lo posible por la unidad de su familia. Esa actitud no perjudica a la Casa Real. 

Tengo memoria de la Reina antes que del Rey, pues doña Sofía prologó la película de animación Estrellas de los dibujos animados al rescate (1990; en Estados Unidos, el mensaje corrió a cargo de George H. W. Bush), que buscaba concienciar a los niños sobre la adicción y peligros de las drogas. Desde entonces he sido su leal súbdito. 

Especialmente recomendable para conocer su vida es, además de los libros de Pilar Urbano, La soledad de la Reina (2012), de Pilar Eyre. Destaca de esta biografía la atención que recibe Federica de Grecia, madre de doña Sofía, y el retrato de esta última como una mujer abnegada y acostumbrada a los reveses: vivió con privaciones en el exilio, durante la Segunda Guerra Mundial, y tuvo que asistir impotente a la caída de la monarquía en Grecia. Tampoco Franco se lo puso fácil y, sin embargo, la Reina, en sus declaraciones, ha sido ecuánime con él, sin caer jamás en el revanchismo, en contraste con tantos y tantos antifranquistas retrospectivos. 

No puedo por menos que finalizar este escrito expresando mis sinceras (y adelantadas) felicitaciones a Su Majestad y deseando que su reinado dure aún muchos años. A pesar de que el apoyo a la monarquía ha disminuido un poco, somos muchos los que permaneceremos leales y los que vemos a doña Sofía como uno de sus más firmes pilares. Qué honor tener una Reina como ella. ¡Larga vida!