Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 13, 2013

FINANCIACIÓN DE CATALUÑA Y MADRID: DATOS Y VALORACIÓN

Sabido es que el sistema de financiación autonómica español es sumamente defectuoso. Conviene tener presente que su última reforma, la de 2009, se realizó a instancias de Cataluña.  

Los nacionalistas, expertos en representar el papel de víctima, se quejan de que Cataluña aporta mucho al conjunto de España y recibe poco. He ahí el origen de la actual pataleta organizada por Mas y el gordo de ERC: deseaban un pacto fiscal que colocara a Cataluña en una situación de privilegio sobre las demás autonomías y, como no lo obtuvieron, se han echado al monte de las consultas y la secesión. 


Soy contrario al debate de quién aporta más y menos, pues es falaz. Las comunidades  autónomas, en cuanto tales, no aportan nada. Ni Madrid, ni Cataluña, ni ninguna. Son los contribuyentes residentes en las mismas quienes pagan los tributos y quienes, por tanto, aportan dinero a las arcas públicas. Los territorios no pagan absolutamente nada.


Pero dado que los nacionalistas se empeñan en utilizar este argumento como arma arrojadiza, habría que echar un vistazo a los datos, que no mienten. Los libros de Historia los podrán manipular; los datos, no.


En 2014, Cataluña recibirá unos 15.276 millones. Sólo Andalucía (la otra gran beneficiaria del actual sistema de financiación) recibe más. Por su parte, Madrid se embolsará 11.183 millones. La diferencia con respecto a Cataluña es del 37%. En 2013 esta diferencia ha sido similar. 


Recurramos ahora al argumento nacionalista, el maltrato fiscal, la excesiva solidaridad, el contribuyente neto... ¿Quién aporta más? Madrid es la región que más aporta al resto. Según la Agencia Tributaria, en Madrid se recaudaron en 2012 por IRPF, IVA e impuestos especiales 67.610 millones. En Cataluña, por los mismos conceptos, se ingresaron 27.347 millones.


La conclusión irrebatible es que Madrid sale peor parada que Cataluña con diferencia: recibe mucho menos y aporta mucho más que el otrora oasis catalán, hoy convertido en fosa séptica.


Pues bien, el PSOE e IU sólo entienden la tristeza de los catalanes, se postran ante sus “derechos históricos”, afirman --con mayor o menor descaro-- su derecho a decidir (y su derecho a recibir, como bien ha apuntado Arcadi Espada), acusan de catalanofobia a quien opina distinto y señalan a Madrid como la culpable de tantos males y agravios como dicen sufrir los nacionalistas, tan europeos, tan modernos, tan necesitados de cariño y de alimento para su complejo de superioridad. 


A la vista de los anteriores datos, cabe afirmar, sin embargo, que Madrid cuenta con más razones para exigir una financiación privilegiada que Cataluña, así que cualquier movimiento que beneficie a esta última tendría que beneficiar antes a Madrid. Y creo que la generalización de regímenes especiales hundiría el sistema, sin perjuicio de que éste necesite una revisión que sea razonable y equitativa. 

Hay algo, en cualquier caso, que debería estar meridianamente claro, y es que los problemas de Cataluña no se van a solucionar mediante una financiación autonómica más favorable. La decadencia económica de esa región es más profunda y tiene más causas que el aducido expolio fiscal. “Es el drama de una región siempre rica e industriosa que ahora cabalga con el brazo atado a la espalda de una minoría, una elite extractiva –una de las más corruptas de España, que reclama independencia pero pone a buen recaudo su dinero en Suiza- empeñada en implantar un marco institucional y regulatorio enemigo de la actividad privada y de la libertad”, ha escrito Jesús Cacho.


Cataluña debe abandonar su actual ensimismamiento, fomentado por los nacionalistas, y volver a ser competitiva, abierta y libre. El alpiste, como diría Artur Mas, no es la panacea.  

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