Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 30, 2013

LA FINANCIACIÓN ESPECIAL DE PAÍS VASCO Y NAVARRA

País Vasco y Navarra mantienen unos regímenes de concierto y convenio económico, respectivamente, que configuran un modelo de financiación distinto al común, esto es, al contenido en la Ley 22/2009, de 18 de diciembre. Los regímenes forales, claramente privilegiados, han sido objeto de cierto debate recientemente.

Lo cierto es que la Constitución “ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales” (disposición adicional primera), que son el basamento constitucional de ese modelo de financiación diferenciado. Un modelo con hondas raíces históricas, sin duda, pero que no tendría por qué haberse acogido en el nuevo marco constitucional: el profesor Francisco Tomás y Valiente, por citar a una autorizada doctrina, se opuso al reconocimiento de los derechos históricos, subrayando su improcedencia y anacronismo en el nuevo sistema surgido a partir de 1978.

Entrando en los detalles, el concierto económico vasco se regula en la Ley 12/2002, de 23 de mayo, que establece que cada cinco años y previo acuerdo de la Comisión Mixta del Concierto Económico se aprobará una ley de metodología del cupo (la aportación del País Vasco a las arcas del Estado) del quinquenio. A la fecha de aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2013 no ha sido aprobada la metodología de cálculo del cupo para el quinquenio 2012-2016, por lo que se han presupuestado los flujos financieros como si 2013 fuera un año del quinquenio anterior. El cupo del País Vasco asciende a 920,79 millones de euros, al que hay que sumar compensaciones financieras a favor del Estado por valor de 39,06 millones de euros.

Por otra parte, el convenio económico de Navarra aparece regulado en la Ley 28/1990, de 26 de diciembre, y la determinación de la aportación navarra es similar a la del cupo vasco: se realiza a través de una Comisión Coordinadora y por quinquenios (el actual es el quinquenio 2010-2014). En 2013, la aportación de Navarra al Estado es de 551,08 millones de euros.

¿Es bueno este modelo? A su favor se ha manifestado Lorenzo B. de Quirós: “Han sido un instrumento de una extraordinaria efectividad para lograr una combinación razonable y equilibrada entre la demanda de gasto público de los ciudadanos y los impuestos necesarios para financiarle. Esto se ha traducido en unos niveles de déficit y de deuda en relación al PIB por debajo de la media del resto de las CCAA y en la configuración de un entorno fiscal favorable al nacimiento, desarrollo y localización de actividades productivas”.

Desde otro punto de vista, Ángel de la Fuente, reputado especialista en la materia, opina que hay que ajustar al alza el cupo: “El problema es que todo lo que pone en la Ley, es falso. Es un cuadro con el coste de las competencias del Estado que no han sido transferidas y una serie de compensaciones por impuestos, sobre todo por el IVA, déficit público y otros conciertos. Pero las cifras que aparecen evaluando las competencias del Estado y las compensaciones, son falsas. Infravaloran el coste de las competencias y sobrevaloran las compensaciones, y por eso el importe del Cupo es ridículo”.

Pues bien, ya se ha dicho que el debate está servido. UPyD ha propuesto su total abolición. Los grandes partidos y los nacionalistas, en cambio, no están dispuestos a cambiar el modelo. Creo que la desaparición de los regímenes financieros forales es imposible, y no conviene entrar en esa batalla en un momento tan delicado como el actual. Con todo, sería bueno efectuar algunas correcciones para eliminar desajustes que favorecen injustamente a esas dos regiones, así como ser inflexible a la hora de cortar por lo sano cualquier posibilidad de extender el modelo a Cataluña.