Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 20, 2013

CARTA AL AYUNTAMIENTO DE MADRID

El 1 de julio de 2012 entró en vigor la ampliación de una hora (de 20.00 a 21.00 horas) del Servicio de Estacionamiento Regulado. No obstante, los residentes con distintivo pueden estacionar sus vehículos gratuitamente en plazas azules de lunes a viernes durante la hora añadida.

Pues bien, el pasado día 8 de enero se me abrió expediente sancionador por estacionar indebidamente en una de esas plazas azules, dentro de mi zona, antes de las ocho de la tarde. Lo cual sucedió exactamente tan sólo ocho minutos de las ocho, es decir, a las 19:52, habiendo yo estacionado el vehículo con su correspondiente distintivo a las 19:50. Siempre he llevado el distintivo actualizado y siempre, si he aparcado fuera de mi zona, he pagado la tasa.

Cuando se me imponga la sanción de 90 euros, será abonada: es correcta según la normativa vigente. Pero escribo esta carta para dejar constancia de la cicatería y ensañamiento con que trata el Ayuntamiento a los ciudadanos a través del SER. Comprendería que se denunciase a las siete, o a las siete y media... En cambio, a ocho minutos de la hora ya gratuita a la que tengo derecho es algo irritante que sólo puede calificarse de avidez recaudatoria, no de función preventiva y represiva, pues por los diez minutos que restaban hasta las ocho habría pagado a lo sumo 25 céntimos de euro.

Summum ius, summa iniura. Pienso que sería recomendable, a efectos de no enfadar al personal, un poco más de manga ancha y proporcionalidad en estos casos. Lo único que han despertado en mí es el deseo de infringir normas y ponérselo difícil a los vigilantes.

Ello se produce en un contexto en el que el Ayuntamiento de Madrid viene subiendo sus tributos (o creando nuevos, como la tasa de recogida de basuras) con el objetivo de paliar su gigantesca deuda, producto de la nefasta gestión del equipo municipal. Están exigiendo mucho al bolsillo del contribuyente.

Al mismo tiempo, es público y notorio que el Ayuntamiento gasta 12 millones de euros en pagar a 254 asesores de libre designación (París los ha limitado a 40). Entre ellos se cuenta el tristemente famoso Ángel Carromero, con quien me solidarizo por la difícil experiencia que ha sufrido, pero que constituye un ejemplo sangrante no de cargo público, sino de carga pública. Sin carrera universitaria, cobra más de 50.000 euros anuales como asesor técnico de la concejal del Distrito de Moratalaz. Diversos testigos sostienen que su actividad más habitual es hablar por el teléfono móvil... ¿Qué asesora exactamente? ¿Por qué la concejala necesita, siendo una mujer con sobrada preparación, semejante asesoría técnica, contando, además, con los servicios de funcionarios que han demostrado en la oposición su elevada capacidad?

El ciudadano está dispuesto a aceptar sacrificios con tal de sanear las cuentas públicas y que se sigan prestando determinados servicios. Es insultante, sin embargo, que tenga que sufrir con resignación la voracidad extrema inculcada a los vigilantes del SER a la vez que se mantienen a toda costa cargos de confianza tan generosamente remunerados (e inútiles) como el de Carromero, que está ahí por pertenecer a un partido político y depender en exclusiva de él. Hay otros ejemplos de despilfarro municipal, como el privilegio de los coches oficiales o el antiguo mayordomo de Gallardón. Los sacrificios han de alcanzar a todos.

No tengo nada en contra de los funcionarios que cumplen con su deber. El problema son los políticos manirrotos e ineptos, como Gallardón. Por medio de esta carta, espero que a los responsables políticos del Ayuntamiento, cuya gestión y capacidad están actualmente en entredicho, les llegue el mensaje de que ojalá más pronto que tarde se derrumbe su chiringuito y se vean despojados de sus privilegios y prebendas, lo que traerá consigo que sirvan al ciudadano con más dignidad y austeridad y que las instituciones recuperen el respeto y prestigio perdidos.  

NOTA: Con ligeras modificaciones, he reproducido el texto de una carta que realmente envié el Ayuntamiento de Madrid esta semana. Informaré si hay respuesta.

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