Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 16, 2012

SHINZO ABE Y LA CARPA JAPONESA

Las elecciones celebradas hoy en Japón han devuelto al poder al Partido Liberal Democrático y, por ende, Shinzo Abe va a a disfrutar de una segunda oportunidad como inquilino del Kantei. El cambio que se produjo hace tres años no ha dado los resultados esperados (la economía no ha ido a mejor, la respuesta al tsunami y terremoto de 2011 fue torpe y en el exterior Japón está retrocediendo) y los japoneses han decidido votar masivamente al PLD, que retorna así a su condición plena de partido dominante. Por lo pronto, la estabilidad está asegurada.

Sería difícil definir las ideas de este partido, en el poder en Japón desde 1955 menos entre 1993 y 1994 y 2009 y 2012. Surgió como cortafuegos frente a los socialistas y, en línea con el pragmatismo político japonés, no se ajusta a una ideología clara. En los setenta y los ochenta fue fijando más concienzudamente sus posiciones y, a día de hoy, es un partido defensor del libre mercado, de la cooperación estrecha con Estados Unidos y del mantenimiento de la tradición japonesa. Es, al mismo tiempo, mucho más liberal y conservador que el PP, por buscar un punto de comparación con el escenario patrio. En todo caso, su funcionamiento por facciones en competición y su largo período como partido gobernante determinan que sea una formación más bien absorbente y experta en acuerdos y equilibrios.

Por lo que se refiere a su actual líder Shinzo Abe, primer ministro entre 2006 y 2007, fue y será un digno sucesor del ya legendario y ejemplar Junichiro Koziumi. Shinzo Abe probó el sabor de la derrota cuando tuvo que dimitir en 2007: justamente por eso creo que ahora está más preparado y es totalmente consciente del desafío que ha de abordar. La prensa le llama halcón, pero aún tiene mucho que demostrar. Las visitas a Yasukuni, que no encuentro censurables, no son suficientes.

Porque Japón no lo tiene nada fácil. Su mayor rival, China, le ha desbancado como segunda potencia económica mundial y no descarta sus ansias expansionistas, que afectan a las Senkaku, un pequeño grupo de islas que pertenece a Japón desde el siglo XIX; y el protegido de China, Corea del Norte, continúa con sus provocaciones lanzando misiles cada cierto tiempo.

El debate sobre la seguridad y la influencia de Japón pasa por el papel de las Fuerzas de Autodefensa. En mi opinión, la modificación del artículo 9 de la Constitución de 1947, que prohíbe el uso de la fuerza armada como medio de resolución de disputas internacionales y la existencia de fuerzas armadas japonesas, constituiría un avance simbólico y útil, pero no lo único que hay que hacer. Shinzo Abe debe reforzar las Fuerzas de Autodefensa con nuevas tecnologías, armas y efectivos, y, en cuanto se presente la ocasión, dejar claro a China que si se propasa con Japón pagará un alto precio. Aun siendo China más poderosa, hay que señalar que otras naciones asiáticas también están sufriendo su hegemonía en la zona, así que Japón no estaría solo en un hipotético conflicto.

Como la carpa Koi de sus leyendas, Japón todavía puede sobreponerse a las adversidades, remontar el río de aguas turbulentas y transformarse en un imponente dragón, su verdadero destino. A Abe le corresponde liderar esa lucha por la supervivencia de su pueblo. Le deseo suerte y fortaleza. Lo va a necesitar.

2 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Ha pasado el tiempo de llorar y flagelarse por los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Japón es una potencia mundial y precisa de unas fuerzas armadas con capacidad de disuasión. Capacidad nuclear, si fuera necesario.

El Espantapájaros dijo...

En un futuro, veo imprescindible que Japón se dote de armamento nuclear. Es la mejor forma de ejercer una disuasión efectiva. Pero aún les falta concienciarse un poco más de lo lejos que queda la Segunda Guerra Mundial.