Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 14, 2012

MAS ES MENOS PARA CATALUÑA

Si algo en claro puede extraerse de la ceremonia de la confusión inaugurada en Cataluña, es que el nacionalismo adormece la inteligencia y el espíritu crítico. Es la única explicación plausible a que un sujeto como Artur Mas siga gozando de la confianza de muchos catalanes y tenga buen pronóstico en las encuestas. Es más, los separatistas lo ven como el profeta de las esencias que traerá la independencia y la libertad a Cataluña. Era fácil superar al incomparable Montilla, pero la legislatura corta de Mas sólo puede calificarse de fracaso rotundo. Su obsesión (una obsesión fingida, no real, para cualquier observador lúcido), el pacto fiscal, era inaceptable y apoyada en argumentos falaces. Y si se habla de expolio a Cataluña, el primer sospechoso debería ser el partido de Mas, una agrupación con un largo historial de corrupción.

Mi teoría –y espero que la de la gente que no deja que cuatro banderas le nublen el juicio-- es que Mas, como antes Pujol y como suelen hacer los nacionalistas, ha intentado enmascarar sus errores y su incompetencia a través de las aspiraciones separatistas y los sentimientos de una parte de los catalanes. Sólo buscaba sacar rédito electoral, nuevamente, del fanatismo y la manipulación mental que tan cuidadosamente han cultivado los partidos nacionalistas desde hace años. Pero ha perdido el control de la criatura y, en este momento, está improvisando. Tratará de explotar la fiebre separatista hasta las elecciones y, después, ya verá... De todas maneras, no se puede esperar luces largas en un líder cuya mayor gesta política fue ir al notario. Debajo de un envoltorio de arrogancia sin límites, se esconde una de las figuras más mediocres que ha producido la clase política española en los últimos tiempos.

La confusión de Mas, que no sabe realmente cómo manejar la situación, más allá de capitalizarla para sacar votos en las elecciones, salta continuamente a la vista. En sus deslavazados e incoherentes discursos, mezcla conceptos, no es claro, suelta muchas ideas sin sentido... Unas veces indica que lo importante es el referéndum, otras da por hecha la independencia. Y no concreta lo que para él son “estructuras de Estado” (¿no tiene Cataluña autonomía o instituciones propias?).

Los empresarios catalanes están mostrando muchos reparos a esta deriva enloquecida, ya que ven peligrar sus bolsillos. Situándose fuera de la realidad, Mas ha dicho en uno de su periódicos subvencionados: “El mundo económico deberá adaptarse al cambio de mentalidad del país”. La traducción de esta frase es: “El mundo económico deberá adaptarse a mis designios, aunque ni yo misma sepa cuáles son”. Consciente de que no puede convencerlos de que a Cataluña le irá bien fuera de la Unión Europea y enfrentada con el resto de España, recurre al imperativo. ¿Pero qué autoridad puede tener este poco honorable señor a estas alturas para un empresario que se juega su negocio y su subsistencia? Está por ver que ese “mundo económico” sea tan miope como la carne de cañón nacionalista y deje a un lado lo que de verdad interesa, es decir, la obtención de beneficios.

Otro ejemplo de las alucinaciones que sufre Arturu fue que hablara a favor de una suerte de autarquía a la catalana, exigiendo al consumidor que tenga muy en cuenta la etiqueta del producto, dónde ha sido hecho y, en suma, si es catalán o no. Lo cual, implícitamente, supone el boicot a los productos del resto de España. ¿Qué parte saldría peor parada de un cruce de boicots? ¿Nadie se acuerda de lo que ocurrió con el cava catalán?

En una dinámica imparable de disparates y memeces, Mas prosigue con sus provocaciones y sus ideas descerebradas, demostrando falta de sentido común, exclusivos intereses electorales y ausencia total de buena educación. A pesar de sus bravatas y su deplorable proyecto, no es otra cosa que el limitado dirigente de una región de España especialmente endeudada, la primera que ha tenido que pedir auxilio al Estado, que no puede pagar ni el funcionamiento de sus servicios más básicos y que ha perdido gran parte de su fuerza emprendedora, sustituida ahora por la corrupción del otrora oasis y la pesada y obsesiva burocracia nacionalista.

Que reflexionen seriamente los catalanes. Mas es un vendedor del humo que ha engañado a demasiada gente con su ungüento milagroso y que sabe que, cuando empiecen las reclamaciones, lo más que podrá ofrecer como excusa será que, una vez más, la culpa fue de Madrid. No hay que permitir que las próximas elecciones catalanas sean un plebiscito separatista: en ellas, antes que nada, habría de enjuiciarse la gestión de un Mas que no puede seguir escudándose en su inviable e inútil pacto fiscal y cuya solvencia como político hay que poner en duda.

2 comentarios:

Alejandro Martinez Mola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Enhorabuena por el artículo. Estoy de acuerdo con casi todo.
Para mi la prueba evidente de que es todo una cortina de humo, es que Mas ha dicho que el referendum de autodeterminación será dentro de 4 años, y que iba a ser sólo para Cataluña y que no va a contar con la aprobación del congreso.

Si no necesita aprobación ni permiso de nadie....
¿por qué esperar 4 años? Él está aun en el poder, ¿por qué no lo hace mañana mismo?

¿Alguien me lo puede explicar?