Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 07, 2012

EL INVIABLE CAMINO DEL 42%

En el primero de los tres debates televisados entre Barack Obama y Mitt Romney, éste dijo algo que soliviantó a los políticos españoles: “España gasta el 42% de su economía total en el Gobierno”, añadiendo que él no quiere seguir el camino de España. Desde las filas del PP y del Gobierno, se le acusó de esparcir una mala imagen de España y de que hablaba desde la ignorancia. Lástima que ni Cospedal ni Margallo pudieran sostener sin faltar a la verdad que España tiene algo de ejemplar en este momento. Bien está defender a la patria en el exterior, pero mejor sería intentar arreglar sus males y tener éxito en el empeño.

A mí también me sentó mal escuchar esa frase. No por las razones apuntadas, sino porque describe con exactitud una realidad negativa, una muy difícil de modificar, según voy comprendiendo. Y es que a Cospedal y Margallo no les importa que haya un volumen a todas luces excesivo de gasto público. Lo que les enfada es que alguien proclame que ése no es el camino a seguir, pues no conocen otro.

Después de todo, PP y PSOE se parecen cada vez más. Los dos, con matices y alguna discrepancia cosmética, se han apuntado a la ideología socialdemócrata, que ya debería estar muerta y enterrada. Ambos aspiran a fortalecer el protagonismo de los poderes públicos en la economía española y a apuntalar un Estado de Bienestar costoso e ineficiente. Así las cosas, es habitual descubrir a Mariano Rajoy quejándose porque no puede gastar lo que desearía a causa de las presentes estrecheces. Si por él fuera, viene a asegurar, todo sería como antes de la crisis, o sea, gasto espectacular sin control y expansión infinita del sector público. Los políticos españoles, en su gran mayoría, no han aprendido la lección.

Rajoy ha señalado que el problema de déficit de España es coyuntural, no estructural, de manera que su origen está en la acusada caída de la recaudación desde el inicio de la crisis y no en unos niveles de gasto insostenibles. Tesis que comparte con el impresentable Griñán: “España no tiene un problema de gasto público, sino de ingresos”. Sí, hay dos datos que son verdaderos: España registró superávit entre 2005 y 2007 y nadie puede negar la caída de los ingresos públicos.

Sin embargo, el análisis no debiera detenerse ahí, como pretende Rajoy. Durante los años de crecimiento al calor de la burbuja inmobiliaria, el Estado ingresó mucho y también gastó mucho, o mejor dicho, demasiado. Pero esta situación no podía durar. El déficit era y es estructural. Si España regresara ahora a la senda del crecimiento, éste sería mucho más moderado que en aquellos años de expansión (y, en cualquier caso, el número de parados no se reduciría de forma inmediata) y no se podrían realizar los gastos que, para Rajoy y Griñán, son los adecuados.

Ha escrito Jesús Cacho que, en el debate presidencial, que ganó Romney por gran diferencia, triunfó “una visión liberal de la vida en sociedad que reniega del papel del Estado como 'gran hermano' y principal protagonista de la actividad económica, para poner al mercado, la sociedad y, en definitiva, el individuo, en el centro de la pirámide social, como motor de la economía y el progreso”. España están aún lejos de eso. Con un Estado que absorbe tantos recursos y que no presta mejores servicios, sino que atiende fundamentalmente a los delirios de una clase política insaciable, y un Gobierno que no deja de subir impuestos porque entiende que el ajuste ha de hacerse mayormente a través de los ingresos, es imposible volver a crecer, crear empleo, recuperar la confianza de los inversores y que haya más empresarios decididos a arriesgarse y trabajadores que quieran dar más para ganar más.

El PP habla mucho de austeridad y de la reforma de la Administración. No la está haciendo y, además, no es suficiente. No basta con suprimir duplicidades y coches oficiales. Las Comunidades Autónomas no están cerrando empresas públicas ni privatizando televisiones, y las resistencias a los cambios surgen por doquier. El Gobierno puede y debe proponer reformas más profundas e incisivas. Hay un ala liberal en este Gobierno que no se está manifestando, pero que tiene cartas que jugar. Es urgente convencer a Rajoy de que en ningún caso habrá retorno al pasado de despilfarro y que, si quiere que haya futuro, quizá tendría que empezar a escuchar y asimilar las ideas de Romney.

2 comentarios:

Francisco dijo...

Enhorabuena por el artículo. Francamente, es de lo mejor que le he leído.

Respecto a su reflexión final, creo que aspirar a que el Partido Popular se parezca del Partido Demócrata ya es demasiado ambicioso, así que que imite al GOP es utópico.

Un saludo.

Alejandro Martinez Mola dijo...

Interesanta, sin lugar a duda uno de tus mejores articulos. ¡Pasate por mi blog!