Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, septiembre 23, 2012

ENTREVISTA A ANTXON G., AUTOR DE "2012", BITÁCORA DEDICADA A LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE ESTADOS UNIDOS

Las elecciones presidenciales de 2008 en Estados Unidos concitaron una atención fuera de lo común, lo que tuvo su reflejo en los medios de comunicación, que se volcaron en ellas. Pero la mejor manera de enterarse del devenir de aquella campaña fue leer Un vasco en Nashville. Su autor, Antxon Garrogerrikabeitia, realizó un seguimiento exhaustivo de todo lo que acontecía, desde entrevistas a town hall meetings. Posteriormente, cubrió las elecciones de 2010 a la Cámara de Representantes, las primarias republicanas y, en la actualidad, las nuevas presidenciales, que se decidirán el día 6 de noviembre. En su nuevo blog, 2012, no se perderán ni un detalle de dichos comicios y podrán disfrutar en sus análisis y comentarios de su conocimiento enciclopédico de la política americana.

Pregunta.- ¿Cómo nació la idea de crear un blog dedicado enteramente a las campañas electorales americanas y con la voluntad de abarcar casi cada acto, anuncio y declaración?

Respuesta.- Dos amigos por separado me insistieron en que lo hiciera hace cinco años. Lo probé, me vi capaz y me gustó. Ahora se ha convertido en una rutina cuatrienal. Cualquiera que se instruya con sus propios medios puede hacerlo. De niño veía películas como  El cementerio viviente o Salem's Lot basadas en historias de Stephen King y me preguntaba dónde estarían esos pueblos donde tenían ideas tan interesantes como el crear cementerios para enterrar a las mascotas atropelladas por los camiones que circulaban a toda velocidad. Localicé Maine en el mapa y me enteré que de allí eran Joshua Chamberlain, el general de la Guerra Civil americana, o Melville Fuller, el presidente del [Tribunal] Supremo de Estados Unidos que pronunció la frase "Justicia igual bajo la Ley", que ahora está esculpida en la fachada del edificio del Tribunal. Y como me gustaba la Historia, pues supongo que una cosa me llevó a la otra.

P.- ¿Qué elementos de una campaña americana consideras que son superiores a los propios, por ejemplo, de una española? ¿Señalarías algún defecto?

R.- En Estados Unidos, por ejemplo, hay más interacción a través de Internet. En España el uso de Internet y en concreto de las redes sociales por parte de las campañas suele ser temporal y solo para lanzar mensajes. No hay interacción. Esto no es más que el reflejo de la diferencia que existe entre ambas culturas políticas. En una el proceso electoral empieza con asambleas ciudadanas en Iowa. Los partidos españoles, por contra, priman la disciplina y la cohesión sobre la democracia y el pluralismo.

Creo que el origen de la diferencia hay que buscarla en la financiación. Mientras que en Estados Unidos el individuo decide si quiere contribuir a un candidato, en España los contribuyentes se ven obligados a financiar la campaña de todos los partidos, incluso de los que no van a recibir su voto, y se favorece a los que tienen representación parlamentaria. Es un sistema impenetrable, sin resquicios, que acomoda al político profesional e induce al votante a desistir de participar porque sabe que no tiene influencia.

Lo peor de las campañas americanas es que muchos votantes se nutren de las tertulias de periodistas que saben un poco de todo y mucho de nada. Pero eso ya se ha exportado también a España.

P.- ¿Cuál es tu balance de estos cuatro años de presidencia de Barack Obama?

R.- Le ha faltado claridad para vender a los ciudadanos un proyecto económico, un eje articulador que permitiera saber cuál era su plan para crear empleo. Pero para mí lo más relevante es que ha resultado ser un Presidente muy convencional. Ha avalado la cultura política que existía en Washington. Ha pactado su agenda con grupos de intereses especiales (la reforma sanitaria con los sindicatos de empleados públicos SEIU y AFSCME a cambio de habilidad para enrolar millones de miembros adicionales). Ha tomado decisiones dictadas por intereses políticos al margen de la realidad económica. Ha manifestado falta de transparencia en el uso y asignación de recursos, por ejemplo el uso del programa de empleos verdes para premiar a contribuyentes de sus campañas. Las puertas de la Casa Blanca han continuado abiertas para los lobbystas que acuden a defender las posiciones de sus clientes. Ha invocado el privilegio ejecutivo para dificultar investigaciones de los comités de supervisión del Congreso a funcionarios de su Administración. Ha sido algo más accesible que Bush para la prensa pero mucho menos que Clinton o el primer Bush. Su desempeño desmiente el discurso del que se sirvió para ser elegido.

P.- En 2008, las elecciones en Estados Unidos fueron un acontecimiento mundial, con Obama de máxima estrella. ¿Por qué estas elecciones están teniendo una menor atención en Europa u otros lugares?

R.- Una de las razones está en la respuesta anterior. El Presidente Obama no ha sido lo que el candidato Obama prometió. Solo ha sido un Presidente más. La otra es que las últimas elecciones llegaron al final de una década en la que la política exterior había dominado los titulares de la prensa, con el 11-S y las guerras de Afganistán e Iraq. Eso había disparado el interés de la opinión publicada mundial por el proceso electoral de Estados Unidos. Los líderes de opinión europeos esperaban que el electorado castigara a Bush para poder descansar tranquilos. A eso se sumó la curiosidad que despertaba la posibilidad de ver a un negro y a una mujer optar a la presidencia por primera vez con posibilidades reales.

P.- ¿Sobre qué ejes está girando esta campaña? ¿Qué la diferencia de la de 2008?

R.- Estas elecciones no giran tanto en torno a la biografía y personalidad de los candidatos. El lenguaje generacional, la conquista del futuro, la superación de las divisiones, el valor de la juventud para renovar la clase política, fueron los temas que dominaron la campaña de Obama en 2008. Temas que iban de la mano con su historia. Todo eso ha muerto. Ahora Obama está apostando por un discurso de polarización ricos-pobres porque espera que éstas sean unas elecciones de trincheras. Tardó en reaccionar al crecimiento de los republicanos pero cuando se dio cuenta, empezó a gastar más en televisión, a usar el Gobierno para hacerse propaganda y entró a la campaña negativa que había condenado antes.

Romney ha apostado durante la mayor parte del año por una campaña distante y unidimensional. Ha hablado poco de sí mismo y se ha centrado en exponer las razones para no votar a Obama. Sin entusiasmar, ha sabido utilizar las malas noticias económicas para mantenerse en la pelea. Y ha sabido recaudar dinero y organizarse, dos cosas básicas para enfrentarse a un Presidente en ejercicio. Sin embargo, ha cargado con problemas de credibilidad por el secretismo de sus declaraciones de impuestos y por la vaguedad de su mensaje.

P.- ¿Fue un acierto que Mitt Romney escogiera a Paul Ryan como compañero de ticket?

R.- Creo que fue una decisión valiente. Pero también creo que Romney no ha estado a la altura de esa decisión. Me explico: seleccionando a Ryan, Romney estaba dando la razón a los que le reclamaban un discurso más profundo. Era como declarar que estaba dispuesto a abordar las elecciones como una contienda ideológica, un debate de ideas sobre la deuda, el gasto público, el ObamaCare, la reforma del programa de seguros de salud para jubilados. Temas incómodos y exigentes. Sin embargo, en pocas semanas volvió a situarse en modo seguro con una estrategia de cero riesgos. Creo que desaprovechó la oportunidad que le daba Ryan de dar más contenido a la campaña.

P.- ¿Cuál fue el mejor discurso de las dos convenciones, republicana y demócrata?

R.- El de Bill Clinton porque fue el que más servicio prestó a su candidato. Tuvo habilidad para exponer argumentos complicados en los términos más simples y además sirvió para superar la acritud que podía quedar entre las facciones de Obama y Hillary de la campaña de 2008. También destacaría a Marco Rubio, que estuvo a la altura de las expectativas, a Condoleezza Rice, que confirmó que puede hacer carrera política si quiere, y a Mike Huckabee, que sigue siendo el hombre más elocuente que he escuchado últimamente.

P.- ¿En qué punto se encuentra la campaña? ¿Cuáles son los hitos que quedan hasta el 6 de noviembre?

R.- Hace unos días un grupo de enfoque con votantes del norte de Virginia ponía de manifiesto que los indecisos son muy escépticos sobre Obama pero no conectan con Romney. Así que en las próximas semanas veremos a Romney pidiendo a los votantes desencantados un voto de confianza para poder demostrar que puede resolver los problemas del país, y a Obama tratando de convencerlos de que vuelvan a votarle porque Romney es, según su descripción, un elitista insensible que no comparte sus penas. Romney quiere que las elecciones sean un plebiscito sobre Obama. El Presidente quiere que sean una elección sobre quién de los dos conecta mejor emocionalmente con el votante.

Octubre es el mes importante. En muchos de los estados indecisos se empieza a votar por adelantado en octubre. Los tres debates presidenciales y el debate vicepresidencial tienen lugar en octubre. Es el mes en el que ignorar la campaña se vuelve imposible hasta para el público más perezoso. Las elecciones monopolizan los espacios informativos y publicitarios en televisión y los reporteros buscan señales sobre quién ganará en los detalles más absurdos, como las ventas de las máscaras de los candidatos en Halloween.

P.- ¿Qué esperas de los ya próximos debates electorales?

R.- Creo que son una oportunidad para Romney, que sigue siendo un gran desconocido para el electorado. Debe utilizarlos para dar a conocer mejor sus planteamientos estratégicos, así como rasgos de su personalidad que no son públicos.

P.- Las encuestas diarios indican un empate técnico entre ambos candidatos. ¿Hay que fiarse?

R.- El equipo de Obama nos dice que no hagamos caso a las encuestas nacionales, que ellos tienen la ventaja en los estados indecisos y que eso es lo que importa. Pero la Historia nos dice que hay un 95% de probabilidad de que el ganador del voto popular nacional sea también el ganador del voto electoral, así que sería una pérdida de tiempo y energía para cualquier humilde observador obsesionarse demasiado con el mapa electoral.

Muchas encuestas están tomando como referencia la composición del electorado de 2008, un año de gran entusiasmo demócrata y una movilización sin precedentes entre las minorías. Es discutible que ese sea el electorado que tengamos este año. Aunque la convención demócrata parece haber animado a las bases del Presidente, el poco interés que ha habido por la elección durante todo el año augura una caída en la participación en los sectores tradicionalmente menos activos. Así que en el blog de momento solo sigo los modelos más realistas de Gallup y Rasmussen. No daré protagonismo a las encuestas hasta las últimas dos o tres semanas de la campaña, cuando las muestras se ajustan más al ánimo con el que el electorado afronta las elecciones.

P.- ¿Piensas que el vídeo de Romney hablando de votantes dependientes del Gobierno ha dinamitado sus posibilidades de acceder a la Casa Blanca?

R.- Entorpece su campaña. A mes y medio de las elecciones, el candidato no puede permitirse regalar una semana. Para ganar las elecciones, hay que llegar a ellas dominando el discurso electoral. Para Romney eso significa que tiene que conseguir que la discusión se centre en si Obama se merece un segundo mandato. Esta clase de distracciones no son de gran ayuda en ese propósito. Tolo lo contrario. Hacen que Romney acumule ciclos informativos perdidos y eso influye en todo, hasta en la manera en que vas a gastar el dinero en los próximos días.

P.- Entrando en el fondo de lo que manifestó Romney y no tanto en sus repercusiones electorales, ¿cuánto de verdad hay en ello?

R.- Es injusto decir que todas las personas que dependen de algún programa del Gobierno es porque lo desean o porque no contribuyen a la sociedad porque algunos son de pago por servicio, como los programas de jubilados, pero sí es verdad que los cupones por alimentos, el Medicaid y otros programas de dependencia han crecido demasiado y hay una parte de la sociedad que decide no buscar otras cosas porque sienten que es más fácil acceder al dinero público. Se calcula que hoy más de la mitad del gasto federal va destinado a programas sociales, cuando en los años cincuenta era menos de un cuarto. La responsabilidad es compartida por administraciones y congresos de los dos partidos. Y cuando la reforma sanitaria de Obama entre en vigor el gasto y la dependencia van a crecer.

Los republicanos mantienen que es inevitable que los actuales niveles de dependencia social caigan y creen que puede ocurrir de dos maneras, bien haciendo recortes o bien con el colapso de la economía cuando los inversores dejen de comprar deuda. Eso es lo que debió explicar Romney y no hizo. Pero estaba dando una charla sobre estrategia electoral a sus donantes. Les estaba diciendo lo que hará con su dinero para ganar las elecciones. Dijo que no lo gastará en intentar convencer a un 47% que ya ha decidido que votará por Obama, sino en intentar convencer a los indecisos.

P.- ¿Te aventurarías a hacer un pronóstico sobre lo que ocurrirá el 6 de noviembre?

R.- Ahora parece que Romney está en una dinámica negativa y la prensa está sirviendo a Obama trasladando al público una impresión de supuesta inevitabilidad de un segundo mandato presidencial. Pero yo apuesto por una elección igualada porque el clima de polarización es patente. Obama tiene un suelo muy alto en las encuestas, lo que significa que tiene una base fiel. También tiene un techo muy bajo, lo que significa que tiene una amplia oposición que además es muy inflexible. Lo primero le ha permitido no quedar fuera de la pelea en los peores momentos pero lo segundo es el seguro de que no le espera una reelección sencilla en ningún caso. Mi pronóstico es que será una ardua pelea que se decidirá por la diferencia de un par de estados entre Ohio, Florida, Virginia y Colorado. ¿El resultado final? De pronóstico reservado.

2 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Buena entrevista.

Anónimo dijo...

que pastelooon