Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, septiembre 16, 2012

DE NUEVO SOBRE EUROVEGAS: EL ARTÍCULO DE RUBIO LLORENTE

En la causa contra Eurovegas se han unido las fuerzas de la izquierda, que eligen el subsidio antes que la creación de empleo, y la derecha más tradicional, la que añora viejos tiempos. Y comparten argumentos, inquietudes y estilos. El cardenal Rouco alertando a los jóvenes de los peligros que corre su moral en Eurovegas no difiere en nada de Tomás Gómez o Cayo Lara cargando contra los antros de prostitución y ludopatía que aseveran se formarán al amparo de la libertad promovida por Esperanza Aguirre. De hecho, fueron los socialistas los que solicitaron el apoyo de la Iglesia.

El tema, así pues, es interesante y merece atención, pues exigen firme respuesta las muchas voces que pretenden planificar la vida a los demás en lo económico y moral, siempre por su propio bien, cómo no. La semana pasada mencioné un artículo de Francisco Rubio Llorente que tiene la virtud de concentrar todos los tópicos, equívocos y estigmas relacionados con Eurovegas. El artículo, "Sheldon Adelson y el nuevo modelo productivo", publicado en El País antes de que se conociera que la ubicación de Eurovegas sería Madrid, es de análisis obligatorio.

La obsesión de Rubio es que el negocio de Adelson no es compatible con la moral pública. Esta apelación al "ideal público de moral", de entrada, está fuera de lugar. ¿Qué es eso? ¿La moral del partido en el poder? ¿De lo que diga la mayoría en cada época? Es absurdo. En contraposición a la depravación actual, evoca Rubio no sin cierta añoranza tiempos "más serios" y "puritanos" en los que se luchaba contra la "industria del vicio". Hay que alejarse como sea de "este género de diversiones", de la prostitución sin restricciones, del juego, etcétera. El venerable constitucionalista se transforma en un anacrónico párroco de pueblo. ¡Como si no hubiese prostitutas y casinos para aburrir en Madrid! Sheldon Adelson no va a enseñar nada nuevo a los españoles.

Lo siguiente es la presentación gratuita del empresario como sostén financiero del Partido Republicano, algo que también hizo Gómez. ¿Importa mucho eso a efectos de su inversión en España? Supongo que si apoyara a Obama estaría en el bando de los buenos, del ideal público de moral, sea lo que sea tal cosa.

Sin comentarios respecto a las rigurosas investigaciones que cita Rubio, que hay que buscar en Internet (si bien con dificultades, que los malos se mueven rápido) y son de "plataformas ciudadanas" y del Financial Times sobre reservas indias, que ya se sabe que en España las hay en abundancia.

Más adelante, se produce una interesada crítica al liberalismo, cuya caracterización en el artículo es falaz, en la medida en que Rubio lo aproxima demasiado al anarquismo. No es así. Estado limitado y reducido no es la ley de la selva. Tampoco es correcto atribuir a la socialdemocracia la protección de "las minorías frente a la mayoría": para los socialdemócratas el poder democrático de la mayoría puede justificar casi cualquier intervención. No me extraña, empero, que Rubio, no en vano antiguo traductor de Marx, tenga una visión tan torcida de las cosas.

Sí estoy de acuerdo con la parte del escrito en la que se pide que no atender todas las demandas del magnate. Se trata de una negociación, lógicamente, en la que cada parte juega sus cartas. Ahora bien, me divierte la alusión a "reformas legales que tal vez no resistirían el control del Tribunal Constitucional". Creo que de ésas ha habido unas cuantas en España, y no impulsadas por un pérfido empresario republicano. Un hombre que, por otra parte, ha donado más millones a causas benéficas de lo que cualquiera de los guardianes de la moral pública podrían reunir durante toda una vida de expolio a los contribuyentes.

A mitad del artículo, el autor ya está claramente indignado con tanto vicio como ha proliferado en España desde que llegó la democracia, y cual obispo arremete contra los anuncios de prostitutas "en los periódicos de información general". Tal vez debería haber puesto un ejemplo cercano: el del propio periódico en el que escribe, bien nutrido de tales anuncios. ¿Lo condenaría por no ajustarse a la moral pública?

Me desagrada profundamente que el Consejo de Estado, institución por demás seria, elaborase un informe sobre semejante asunto, según revela Rubio. Menuda pérdida de tiempo. Aparte de que me imagino cómo sería su gestación (¿poner a los letrados a hojear los periódicos de distintos países en busca de anuncios puercos?), es grotesco ese interés e impropio de la institución. Pero como mandaban Zapatero y el socialismo moralista, supongo que lo encargó el Gobierno con vistas a nuevas prohibiciones.

El final es terriblemente malo. Se enfrenta el turismo de calidad con el turismo inmoral. O sea, en España hasta ahora los turistas han estado preservados del alcohol, las fiestas, los burdeles, los casinos y demás, hasta que ha llegado un americano a alterar el "modelo productivo" con su falta de moral y exquisitez. ¡Hasta querrá obtener un beneficio el muy bellaco! Tal vez debería preguntarse a los turistas que vienen a España si vienen a hacer un turismo de calidad o no, y si es que no cerrar la frontera, que aquí somos muy hidalgos y serios.

La conclusión forzosa mas no enunciada de esta pieza --un poco inconexa, variopinta e involuntariamente cómica-- es que hay que volver a la legislación franquista, que prohibía los juegos de azar. Las consecuencias las sentiría sobre todo Hacienda, que entre tasas sobre el juego (las que tienen una mayor recaudación) e IRPF a los que ganan premios perdería una importante fuente de ingresos. Claro, moralmente algunos estarían más tranquilos al haber impuesto sus puntos de vista al vecino.

Escribe Rubio al final que si los partidos políticos "dejan de lado la moral a la hora de optar por el 'nuevo modelo productivo', nadie podrá nunca volver a tomarse en serio su preocupación por los valores". Espero que nadie vote pensando en sus valores morales y en cómo traducirlos en las leyes. Los partidos, desde luego, no venden sus ideologías porque crean en ellas, sino porque es un modo de diferenciarse en el mercado de votantes y de no tener que asumir el coste de explicar qué hay de beneficioso en sus políticas.

Debo enviar un mensaje a los que opinan como Rubio, responder a su intento de entrometerse en las decisiones de los demás con sus baratijas morales. Don Quijote tenía razón: "Pragmáticas, pocas y que se cumplan". Ése es mi ideal. Un Estado fuerte pero no omnipotente. Ciudadanos que no dependan del político de turno. E intervenir lo menos posible en las preferencias y gustos ajenos, siempre y cuando no haya daño para terceros y la libertad sea inseparable de la responsabilidad. De la misma manera que no dejo que la Iglesia determine las películas que veo o las compañías que frecuento, tampoco admitiré que sea el Estado el que me diga si mi turismo es de calidad o no o si gasto mi dinero en copas o en jugar a las cartas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Se ha olvidado hacer referencia a su mentor, Alfredo, otro liberticida de mucho cuidado.