Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, julio 15, 2012

LOS PROBLEMAS DEL AJUSTE

A excepción de la subida del IVA, el ajuste anunciado por Mariano Rajoy el pasado miércoles debería haberlo puesto en marcha el Gobierno seis meses atrás. Se ha perdido un tiempo precioso y, como en los días de Zapatero, el Gobierno español ha reaccionado tarde, forzado por la urgencia y las presiones de los mercados y la UE. Después de todo, resulta que los Presupuestos Generales del Estado más restrictivos de todos los tiempos no lo eran tanto y existía ancho margen para ahorrar gasto público (27.000 millones). Esta vez sí se están abordando recortes difíciles, profundos y drásticos, en tanto que anteriormente el Gobierno había intentado vender una austeridad poco o nada creíble.

El fallo garrafal es que el Gobierno, que por suerte ha admitido que hay mucho gasto público que suprimir, está perseverando en la idea de encomendar más de la mitad del nuevo ajuste (34.000 millones) a la recaudación de ingresos. De ahí que se haya aprobado una escandalosa subida del IVA (el tipo general pasa del 18% al 21%), en cuya letra pequeña se halla la sorpresa de que muchos bienes y servicios que antes se gravaban al tipo reducido del 8% ahora lo serán al 21%, o sea, una salvaje escalada de trece puntos. En una economía en crisis, elevar los impuestos es un suicidio que no se va a traducir en mayores ingresos. Y, en cualquier caso, las estimaciones gubernamentales respecto a la recaudación pecan de optimismo.

En 1996, el Gobierno de José María Aznar asumió las tesis de Arthur Laffer. Subir los impuestos no siempre trae consigo más ingresos, sino que es probable que, si ya eran altos, la recaudación se resienta. De hecho, es lo que Rajoy y Montoro propugnaban antes de las elecciones. Es cierto que se dieron de bruces contra una cifra de déficit muy superior a la prometida por Zapatero, pero eso podría haber motivado una subida suave del IVA a lo sumo. La cruda realidad es el Gobierno ha subido, además, el IRPF, el IBI y los impuestos especiales.

Las explicaciones dadas por Montoro a la última alza impositiva, la del IVA, son una aberración, una de las peores lecciones de Hacienda Pública que he escuchado. Si le están obligando a subir el IVA o si tiene que hacerlo porque se paga poco y hay demasiado fraude, lo mejor es que dimita y sea sustituido por alguien menos inútil. Decepción creciente con este Ministro de Hacienda, que tampoco está consiguiendo que las Comunidades Autónomas cumplan sus compromisos de déficit. No hay que limitarse a amagar o a usar palabras duras. Indudablemente, se han hecho avances legislativos de mucho calado en materia de equilibrio presupuestario de todas las administraciones, pero puede quedar en papel mojado si el Gobierno no interviene y corta de raíz la incipiente rebelión de algunas comunidades, varias de ellas gobernadas por el PP.

Tal vez esta obcecación impositiva es fruto de la ceguera o de la conveniencia de un Gobierno que no quiere tocar el entramado político que desborda el sistema. Sobran políticos e instituciones, y también presencia de los partidos en muchos ámbitos. El Estado autonómico se ha revelado como el peor sistema posible para abordar reformas estructurales y controlar el gasto público.

Se da por hecho que habrá un otoño caliente. A título personal, me da igual que Rajoy no se sujete siempre a su programa electoral. Ya lo dijo Churchill: "A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada". Pero la lentitud de reflejos, la errónea política fiscal y la ausencia de un liderazgo fuerte sí son razones de peso para confiar menos en el Gobierno. Y creo que es comprensible el enfado del contribuyente medio y de los funcionarios, a los que se les baja el sueldo y se pide que trabajen más horas.

A pesar de ello, no voy a hacer una llamada a la protesta callejera ni a la revolución social. Entre otras cosas, porque este otoño caliente que viene está alentado bien por colectivos privilegiados, que ven cómo se les está privando de vivir del presupuesto público y van a oponer resistencia a cualquier cambio, bien por grupos extremistas contrarios al sistema por definición. Nunca me pondré del lado de la chusma callejera que acosó, insultó y escupió a Cristina Cifuentes.

A los ciudadanos que estén sintiendo vértigo ante los planes de adelgazamiento del Estado les digo que España no puede permitirse por más tiempo un Estado mastodóntico que exprime y ahoga al sector privado. Como pusiera de manifiesto Richard Musgrave, hay condicionantes del proceso político que implican la existencia de un sector público mayor del que realmente necesitan y demandan los ciudadanos. Esos condicionantes, como el propio funcionamiento de la democracia, los grupos de presión, la burocracia y los fenómenos de ilusión fiscal, se dan en la vida española y hay que identificarlos a fin de que la gente tome conciencia de que se pueden hacer las cosas gastando menos, con eficiencia.

Un paradigma de grupo presión, cuya influencia tiene como consecuencia niveles de gasto público ineficientes, es el de la minería del carbón, hoy levantado en armas y entregado a la violencia para capturar al regulador y mantener las subvenciones, ya sentenciadas por la UE. Este sector, desde 1990, ha recibido más de 24.000 millones en subvenciones. El negocio es ruinoso, hasta el punto de que Asturias importa carbón. Las empresas mineras y sus 4000 mineros tienen que abandonar su alzamiento y explicar al pueblo qué se ha hecho con la fantástica cifra indicada y por qué hay que seguir perdiendo dinero con ellos. Hay otras industrias y otros oficios. A lo mejor los mineros no conocen otra forma de vida, pero no pueden exigir que sean los demás los que paguen su conformismo o su felicidad.

4 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Estoy de acuerdo. Ahora te pregunto: ¿no crees que como ha sugerido Jens Weidmann sería mejor que España solicitara un rescate total? Las condiciones del préstamo nos obligarían a una reducción del gasto público más profunda. Realmente profunda. Cada vez que mencionan la temible "intervención", yo me digo que ojalá.

El Espantapájaros dijo...

Fríamente, diría que sí, pues es muy posible que haya que recurrir a esa vía antes o después y, si es así, mejor que sea con anticipación. Serían condiciones muy duras y España quedaría aún más tutelada, pero está claro que va a haber que adoptar nuevas medidas de reducción del gasto público en todo caso. Uno de los mayores obstáculos para ello es la actitud insumisa de algunas CCAA.

Sin embargo, desde un punto de vista estratégico y político, al Gobierno le viene bien jugar con el temor a la intervención. Puede justificar nuevos ajustes como medio para evitarla, avisando de que las cosas podrían ir aún peor.

Por cierto, nuestras previsiones se cumplieron. Las protestas en la calle, sobre todo en Madrid, se están generalizando. No son muchos, pero sí ruidosos y violentos. Cayo Lara ya ha desvelado su intención de usar la calle como alternativa a la legalidad y al orden. Y los socialistas, aunque sin crédito alguno y nulas perspectivas electorales, también están dispuestos a animar el otoño caliente. Ya viste en qué trance se vio Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno, acosada por un grupo de bárbaros y guarros.

Aquí todo el mundo protesta y se queja, es penoso. Ahora ya hasta jueces y fiscales, militares, los de la dependencia... Este país parece alérgico al cambio.

Stop Socialismo dijo...

Me alegro ver el respeto que demuestras en tu entrada hacia las personas y que condenas la agresión que sufrió Cristina Cifuentes, a diferencia del impresentable de Liberalismo Democrático que no solo no condena esos actos sino que dice "entenderlos".

Yo francamente estoy preocupado por la deriva que están tomando las cosas. Veo en las redes sociales también que gente de todo tipo está como justificando actos de violencia y anarquía.

Todo el mundo protesta y se queja, hasta gente que yo respetaba o creía que querían reducir los gastos ahora veo como se están aprovechando de la situación porque en el fondo son muy miserables o manipuladores.

Discrepo de ti en alguna cosilla. Dices que el IVA no va a recaudar pero, ¿qué otra alternativa se te ocurre?

Comparto lo que dice octopus además. Yo sí soy de los que dicen que ojalá nos gobernara Alemania. No veo nada de malo con ceder ciertas competencias a la UE si eso significa menos gasto.

El Espantapájaros dijo...

No creo que lo más conveniente sea que nos gobierne Alemania o que la UE tenga todo el poder. Pero hay que cumplir los objetivos y atenerse a las reglas, para lo cual el Gobierno tiene plena capacidad y libertad de movimientos. Lo que hace falta es voluntad.