Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 17, 2012

LA LIBERTAD INDIVIDUAL FRENTE AL PODER DE LA SOCIEDAD

La libertad es uno de los más preciados bienes del hombre y una cuestión permanentemente debatida. Merece la pena, pues, recuperar una obra del filósofo y economista John Stuart Mill (1806-1873), el ensayo Sobre la libertad (1859), cuyo objeto se centra en “la libertad social o civil, es decir, la naturaleza y límites del poder que puede ser ejercido legítimamente por la sociedad sobre el individuo [...]”. En efecto, la originalidad del ensayo estriba en que su autor detectó que la tiranía de la mayoría podía ser tan opresiva como la del Estado, ya que “el pueblo ‘puede’ desear oprimir a una parte de sí mismo, y contra él son tan útiles las precauciones como contra cualquier abuso de poder”.

La finalidad de la obra es trazar las fronteras de la libertad individual y poner de relieve la importancia de las libertades fundamentales (la libertad de conciencia y de expresión; el libre desarrollo de la personalidad, “sujetos a las consecuencias de nuestros actos”; y la libertad de asociación). Late de forma continua un principio enunciado en la introducción. Un individuo será todo lo libre que quiera --frente al Estado y la opinión pública-- en tanto en cuanto no perjudique a los demás (alterum non laedere), de suerte que “la única razón legítima para usar de la fuerza contra un miembro de una comunidad civilizada es la de impedirle perjudicar a otros”.

El autor, advirtiendo contra el peso aplastante de la costumbre, dedica sendos capítulos a la libertad de pensamiento y opinión y al libre desarrollo de la personalidad, factores indispensables en el progreso humano. Cabe resaltar su rechazo a la censura y los dogmas (nadie es infalible, con lo que nadie puede atesorar la verdad absoluta) y a la uniformidad propugnada por los “reformadores morales y sociales”. En suma, exalta la libertad de expresión, la diversidad de opiniones y el individualismo... En este sentido, es necesaria una “‘atmósfera’ de libertad” a fin de que las personalidades fuertes --las que sacan al mundo de la mediocridad-- puedan desarrollarse.

Por lo que se refiere a los límites de la autoridad de la sociedad sobre el individuo, la idea principal es que éste debe ser libre para decidir lo que únicamente a él le afecta, arrostrando las consecuencias. Stuart Mill previene contra la inclinación universal de la humanidad “de extender los límites de lo que se puede llamar policía moral, hasta el punto de invadir las libertades más legítimas del individuo”. Esto es, de convertir el interés personal en ley: ejemplo grosero de ello es el endurecimiento de la legislación antitabaco, por medio de la cual se han impuesto, apelando a la intervención del Estado y en detrimento de comerciantes y de la libertad de elección de consumidores, las puras preferencias personales de los que no toleran el humo del tabaco (aunque haya otras excusas).

En el sugestivo capítulo final, el autor analiza el principio general de libertad aplicado a casos extremos o en los que se ha entendido mal (por ejemplo, se opone a una educación totalmente en manos del Estado, pero defiende que se obligue a los padres a dar educación a sus hijos y que exista una educación universal para los que no puedan pagarla) y, a continuación, expone unas observaciones acerca de los límites de la intervención gubernamental que encierran un antídoto infalible contra toda tentación de Estado omnipotente al modo socialista.

Obra imperecedera, plenamente vigente y de indudable trascendencia para el pensamiento liberal clásico, debería estar en la mesilla de todo ciudadano consciente de sus derechos y deberes y de que ningún poder puede suplantarle.

2 comentarios:

Rodamina B dijo...

¡Qué buena entrada! Encaja perfecto con la situación que vivimos en México en estos momentos (unos días antes de las elecciones presidenciales). Gracias por subirla.

El Espantapájaros dijo...

Te agradezco mucho tu valoración sobre mi reseña. Espero y deseo que de las elecciones en México salga un presidente o presidenta fuerte que se preocupe de la seguridad y la corrupción y que no ponga obstáculos a la iniciativa privada.