Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, marzo 25, 2012

EL TURNO DE ANDALUCÍA. ¿ESTARÁ A LA ALTURA?

Pocas veces se presentan en la vida disyuntivas tan fáciles de dirimir como la que hoy tienen ante sí los andaluces. Sólo espero que reúnan el valor necesario para escoger un modelo distinto, en principio, a lo que les ha dado el PSOE todos estos años. Ojalá rechacen contundentemente en las urnas la corrupción a palo seco, el clientelismo y el despilfarro, males todos ellos encarnados por el PSOE, con un débil líder a la cabeza, Griñán, que se ha comportado como un cobarde desde que accedió al poder en la Junta y en su partido.

Después de treinta años de socialismo, ¿qué tienen los andaluces? Por lo pronto, una tasa de paro superior al 30%, lo que hace que Andalucía ostente el dudoso honor de ser la región con más paro de España. Este problema no preocupa mucho a los socialistas, pues han ido colocando a sus familiares y amigos y no sienten de cerca ese drama. El hijo de Griñán debe de ser la excepción; Chaves podría aconsejarle qué hacer. Asimismo, Andalucía acumula un déficit del 3,22% en 2011, y los socialistas se niegan a aceptar los objetivos del Ministerio de Hacienda y recortar gastos: saben que se desmoronaría todo el entramado que les hace fuertes en esa tierra. Los casos de corrupción que salpican a las instituciones de la Junta ponen de manifiesto que el dinero del contribuyente se está empleando no para financiar servicios públicos, sino para alimentar los bolsillos de muchos corruptos que han crecido bajo la sombra de la Junta. Se detraen recursos de las economías privadas... para echarlos a perder beneficiando a los corruptos. ¿Es éste el paraíso que va a desaparecer en caso de vencer el PP?

Porque, en la campaña electoral, los socialistas lo único que han aportado son consignas contra el PP, el odioso partido capaz de acabar con el paraíso levantado arduamente por Chaves y adláteres. ¡La democracia peligra! ¡La derecha lo arrasará todo! Mucha credibilidad no puede tener tal mensaje habiendo gobernado allí el PSOE durante treinta años, con resultados manifiestamente mejorables.

Los socialistas, omitiendo toda observación sobre el fracaso de sus políticas y de sus gestores, intentan que Andalucía se convierta en una especie de baluarte frente al Gobierno del PP: siguiendo uno de sus vídeos de propaganda, en una España "ocupada" por el PP Andalucía sería ser la aldea de irreductibles que resiste todavía y siempre al invasor.

Solamente a ese espantajo pueden agarrarse. Ofrecen a los andaluces un futuro de desempleo, descontrol del dinero público, sectarismo al por mayor; y, a cambio de tolerar tantos vicios, un futuro libre de las reformas que propugna el PP. ¿Se vive bien en una aldea aislada y atrasada, condenada al fracaso permanente, al subdesarrollo? La respuesta en el caso de los socialistas es que sí, a condición de que manden ellos. Pero los ciudadanos, los que adopten una visión crítica y vigilen su bolsillo, deberían opinar bien distinto.

Aparte de reconocer su tenacidad, no ensalzaré a Javier Arenas. Para mí, es de lo peor que hay en el PP, es el líder de una rama de ese partido, desarrollada justamente en Andalucía, con la que no me identifico en absoluto. Esta consideración poco importa, al menos provisionalmente. Merece una oportunidad. Los cambios que implante, si están en consonancia con lo que se está haciendo en otras regiones gobernadas por el PP, serán duros al principio, pero la alternativa es mucho peor. Una Andalucía convertida en bastión socialista, con la inestimable colaboración de IU, en la que se siga trincando alegremente a costa del contribuyente.

Los socialistas han agitado el miedo como arma electoral, su más viejo recurso. ¿Miedo a qué? ¿Miedo a que se limite el gasto y el tamaño de la Administración? ¿Miedo a que no se pueda jugar con el dinero público? ¿A que no se den cargos a sujetos sin escrúpulos, como Laura Gómiz, de Invercaria? ¿A que se exijan responsabilidades porque es la voz lo que cuenta y no el pensamiento? ¿Por qué asustan a los andaluces como si fuesen niños pequeños que no saben lo que les conviene?

En definitiva, los andaluces pueden elegir seguir pasando miedo con las películas de Griñán o una alternativa que, no siendo perfecta, es claramente mejor. Pueden elegir a un Griñán que ni siquiera se atrevió a apoyar abiertamente a cierta candidata en Sevilla, o bien pueden elegir desechar las faltas de ortografía, los ERES falsos y los créditos concedidos por Invercaria sobre la base de informes manipulados. Y pueden elegir sus derechos... o sus deberes, y cuando los hagan, cuando atiendan sus obligaciones, ya no dependerán de la sopa boba socialista.

La elección es fácil. La resolución de los comicios, no. Hay muchos que prefieren seguir viviendo en el 219, con Chaves, y no en 2012. Toca actualizarse, pasar página y encarar la realidad de una crisis que sólo curarán fuertes operaciones, no la homeopatía.

No hay comentarios: