Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, marzo 04, 2012

DEFENDIENDO A GEORGE LUCAS EN SU RETIRADA

Cuando me enteré de que George Lucas, uno de los hombres al que más largamente he idolatrado en mi vida, se iba a retirar del cine comercial, de las grandes producciones, pensé de inmediato que la mejor manera de tributarle un merecido homenaje sería defendiéndole de la inquina creada contra él por los fundamentalistas que exigen que se mantenga alejado de la franquicia de Star Wars.

Para los fundamentalistas, es un anatema mostrarse conforme con la mayoría de cambios realizados en la trilogía original. Desde las ediciones especiales de 1997, George Lucas ha efectuado diversas modificaciones y actualizaciones que, en general, no han sentado mal a las películas. ¿Qué hay de malo en las nuevas escenas? ¿Y en que la Estrella de la Muerte explote de forma más espectacular? Con amargura y un poco harto de todo, Lucas se ha quejado de que "when I make the slightest change, everybody thinks it's the end of the world".

Dicho esto, estoy con los que consideran que Han Solo disparó primero. Más aún, creo que sólo disparó Han Solo. Ése fue el más torpe, incoherente y chapucero de los cambios. La intención declarada de Lucas era que los más pequeños no viesen a Han Solo como un asesino a sangre fría, pero es un argumento endeble, teniendo en cuenta la ulterior redención del personaje, y, por otra parte, la escena quedó fatal, con un Greedo que falla el tiro a pesar de que su objetivo se halla a un palmo de distancia. Es muy posible que este error garrafal provocara que los seguidores se empezaran a oponer por sistema a otras alteraciones o añadidos que, sin embargo, sí supusieron mejoras.

Ha habido cambios a mejor... y cambios no tan buenos. El padre de la saga puede equivocarse, como es obvio. No me convencen demasiado las últimas modificaciones, en concreto la de Darth Vader gritando en la escena culminante de El retorno del Jedi (1983). Pero, después de todo, George Lucas es el creador, el productor y ha dirigido y escrito la mayoría de películas de la saga. Y, lo que es más determinante, es el dueño de las compañías que tienen los derechos sobre la saga. Aunque ocasionalmente haya abusado de esa vía, no es el inventor de las ediciones especiales. Otros lo han hecho antes que él; también, con profusión, en la literatura, y sin tanto escándalo. El consumidor puede elegir y puede criticar, pero no establecer sobre el dueño y señor del producto un cordón sanitario. Que decida el mercado. Hay demasiados fanáticos de Star Wars que son integristas e inmovilistas, guardianes de esencias que ponen en el blanco de sus vilezas al creador de la obra que tantos placeres les ha brindado.

De todos modos, los más fanáticos (no el grueso del público, que ha seguido consumiendo masivamente sus productos) ya se divorciaron de Lucas desde el momento en que Jar Jar Binks vino al mundo. Admitiendo que ese personaje es odioso, la verdad es que la nueva trilogía no es tan mala como algunos, más pendientes del pasado que del futuro, han señalado.

Algo parecido sucedió con Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (2008), que ha sido muy maltratada. La nostalgia cegó a muchos, hasta el punto de presentar a las anteriores entregas de Indy como un prodigio argumental que superaba con creces al disparate de 2008. A mi juicio, es la peor de la saga y, aun así, un espectáculo gozoso, salvando una o dos escenas ridículas y vergonzantes.

La última polémica es la que atañe a la conversión al 3-D de la saga Star Wars y su nuevo estreno en cines. Muchos echan pestes porque no es como ellos lo vieron en su día, o directamente porque todo lo que haga el de la camisa de cuadros está mal per se. No entienden los fundamentalistas que el pasado es irrecuperable y que la conversión al 3-D, por eso mismo, es una buena idea. Claro que sería fabuloso volver a sentir lo mismo que cuando descubrí esa galaxia lejana, pero es imposible. Este estreno permite a las nuevas generaciones disfrutar de la leyenda en la gran pantalla y con los últimos avances tecnológicos. Hay que mantener vivo el fuego de Star Wars. Eso es lo importante, y no aspirar a una pureza que, en realidad, no está relacionada con el producto, sino con los sentimientos propios.

Para finalizar, le deseo a George Lucas lo mejor en su nueva andadura. También deseo que aproveche para cuidarse más y adelgazar, siguiendo el ejemplo de su amigo Steven Spielberg.

2 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Aunque George Lucas viviera 120 años y se pasara el resto de su vida produciendo y dirigiendo películas como las que estrenan en el canal Syfy, seguiría figurando en el Olímpo de mis dioses por lo que las tres primeras películas de Star Wars y las dos primeras de Indiana Jones han significado en mi vida. No se puede cuantificar. Es incalculable. Dicho esto, y ahora elegiré cuidadosamente mis palabras, creo que a pocos escapa que la época artísticamente dorada de Lucas ha pasado, y que su trabajo en las últimas décadas no ha conquistado el corazón del público. El bolsillo sí y es importante, lo más importante, pero a él, con poder ejecutivo para hacer y deshacer a su antojo, se le podían exigir ambas cosas.

No me considero fundamentalista. Estoy abierto a revisiones y actualizaciones. Pero estoy dividido respecto a los cambios en la trilogía original. Unos son muy buenos (por ejemplo los maravillosos planos adicionales en la escena de Luke Skywalker en la cueva de hielo del wampa, en el Imperio Contraataca), y otros muy malos, los que mencionas y bastantes más. Además, el mayor error de Lucas con la nueva trilogía ha sido infantilizarla en vez de adulturizarla. Entiendo que a él le moleste que se lo digan, claro que como como reconoció Shia LaBeouf (refiriéndose a Steven Spielberg) a propósito de la última de Indiana Jones, alguien tiene que decírselo. Lucas es un genio con luces y sombras. Un genio que alabar y criticar. ¡No creo que se retire! Volverá enseguida.

El Espantapájaros dijo...

Respaldo tu sentida declaración en su totalidad. La referencia a las películas de Syfy es buena prueba de tu lealtad hacia George Lucas.

Es mucho lo que se le debe; en mi caso, como en el tuyo, una cuantía imposible de calcular. Todo hubiese sido muy distinto sin su visión.

Sí, se le podía exigir más. Indudablemente, la nueva trilogía nunca estará a la altura de la primera, en gran medida por ciertas obsesiones de su director, entre ellas la que apuntas. Pero a mí me siguen pareciendo más que potables. Y la tercera, según mis criterios, es buena, un acierto en general.

Lo que sí percibo es ese divorcio emocional, que no comercial, que se ha producido.

Ha habido cambios penosos, por supuesto. El de Han Solo el peor y más clamoroso de todos. Tampoco es de mi gusto que apareciese el Anakin Skywalker de Hayden Christensen al final de "El retorno del Jedi", aunque tenga su explicación.

Entre los cambios a mejor cuento varias escenas añadidas que dan más riqueza y superan las limitaciones originales, algún cambio en los efectos y alguna corrección, cambios en la banda sonora... Y no me olvido del rostro del Emperador en "El Imperio contraataca".

No apoyo todas las escenas adicionales. Por ejemplo, ahora en "El retorno del Jedi" se han introducido algunas que, de acuerdo, está bien conocerlas y es emocionante porque es material original, pero realmente sobran y la producción hizo bien en descartarlas en su día.

Ah, claro que tiene que volver. La quinta entrega de Indiana Jones para reconciliarse con los fans, si es posible, debería figurar entre sus cartuchos.