Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, febrero 19, 2012

LA FRANCIA FUERTE, LA FRANCIA DE SARKOZY

Han pasado cinco años desde que Nicolas Sarkozy prometió poner Francia patas arriba. Muchas cosas han cambiado y, en este momento, al Presidente francés se le presenta una campaña muy dura, con los sondeos en contra y los socialistas ganando terreno. En el pasado Sarko estaba de moda y era fácil ser partidario suyo. Hoy ya no es así. No ha cambiado, empero, mi adhesión a su persona. Durante su mandato, ha cometido errores. Los datos no engañan: Francia también está sufriendo la crisis. Ha crecido el paro, la calificación de su Deuda pública fue rebajada por Standard and Poor's y las perspectivas no son halagüeñas. Pero creo firmemente que Sarkozy es la mejor opción si Francia quiere seguir siendo una nación fuerte.

Su desempeño como Presidente, para qué negarlo, no ha sido óptimo. Ya no puede aparecer ante sus conciudadanos como el hombre bajo cuya influencia subiría el poder adquisitivo de los franceses. Ha promovido el error de la tasa sobre las transacciones financieras. Dijo aquella sandez de que había que "refundar el capitalismo". Como es patente, no excluyo las críticas, pues mi confianza no es inquebrantable. Sarkozy me encanta, me convence y me emociona, y es el político en activo al que más admiro; pero hay que recalcar sus fallos, reconocer que ha habido no pocas decepciones.

La crisis económica, implacable y duradera, es la causante directa del estado actual de Francia. Pero la gravedad de esta crisis, así como no lo fue para Zapatero y el PSOE, no debe ser una excusa para el zorro francés y la UMP, aunque se confunden quienes equiparan el caso de Zapatero al de Sarkozy. Con éste, Francia ha soportado mejor la crisis que otros países europeos, como Italia, Portugal o España. El propio Sarko lo ha explicado hoy en un multitudinario acto electoral: "No pretendo que hayamos tenido éxito en todo. Pero sí que hemos logrado escapar a una catástrofe". De Zapatero es mejor no hablar. No sólo no combatió eficazmente el problema, sino que sus recetas de bombero pirómano lo empeoraron.

Sarkozy no se ha quedado quieto estos cinco años. Ha habido reformas de gran importancia, como la de la Administración y la función pública o la de las pensiones. Su infatigable acción exterior ha devuelto a Francia un protagonismo que corría el riesgo de perder. La intervención en Libia es un ejemplo reciente. Junto con Merkel, ha asumido el liderazgo de una Europa agrietada y con el euro en peligro. Quizá ese papel y las decisiones que han ido unidas a él desagraden a muchos, pero no se puede obviar que ha sabido defender aquello en lo que creía, y nunca se ha quedado atrás. En relación con España, ha acosado sin cuartel a los terroristas nacionalistas vascos en suelo francés, valiéndole esta determinación nada menos que el Toisón de Oro. Difícilmente podrá encontrar España un amigo más fiable. Gracias a él España está invitada a las reuniones del G-20.

Sus niveles de popularidad son bajos y, como he comentado, las encuestas no prometen un paseo militar hasta la reelección. Es más, hay muchas posibilidades de que pierda, lo que significaría que el socialista Hollande podría llevar a cabo su programa, que es en verdad nefasto para los intereses de Francia y los de toda Europa. Hollande, un hombre anticuado y sin la suficiente experiencia, tan sólo tiene en mente subir los impuestos, gastar a mansalva en planes de estímulo y demás sopa boba (Sarkozy escribió en Testimonio que la especialidad de los socialistas franceses "es distribuir riquezas que no existen") y mucha pirotecnia progresista, al estilo de Zapatero: derechos sociales, favores para colectivos discriminados, retirada apresurada de Afganistán... Por lo tanto, Hollande no es garantía de una Francia triunfante.

Los franceses no tienen por qué conformarse con la mediocridad socialista y renunciar a lo que Sarkozy les prometió en 2007. Una nación de propietarios en la que se valore el trabajo duro, el mérito y el esfuerzo, con igualdad de oportunidades y donde sea posible la movilidad social. Una nación de derechos y también de deberes. Un Estado eficaz y al servicio de los ciudadanos, y una democracia irreprochable. Libertad, orden y defensa de los valores de la República. Mano dura contra la inmigración ilegal y los delincuentes. Esa batalla aún no está decidida.

Hay una Francia que, como confirmó Sarkozy cuando anunció su candidatura, "no cree en nada". Ésa es la Francia de los socialistas, que solamente ofrecen conformismo, demagogia y ética indolora. Sarkozy no se arredra ante las dificultades y, con ocasión de la campaña electoral, ha vuelto a alzar frente a los derrotistas los valores que más le importan: la responsabilidad, el trabajo y la autoridad.

Contra él se han vertido toda clase de maledicencias y críticas infundadas. La izquierda moralista le echó en cara su divorcio y envidió su matrimonio con Carla Bruni. Nada más llegar al poder hubo escándalo porque estuvo de vacaciones con un amigo millonario, unas vacaciones que no costaron un euro al contribuyente francés. Y, en la actualidad, se dice que se está escorando a la derecha, que practica el populismo... ¡Es la misma cantinela de hace cinco años!

Ante todo, sé que la crisis es capaz de destruir cualquier gobierno. Posiblemente Sarkozy, como tantos otros, haya errado en muchas cosas; entiendo que sea objeto de reproches por ello. Ha agotado parte del crédito que le otorgaron los franceses. Le toca recuperarlo y ganarse una segunda oportunidad en unos comicios difíciles. Para ello, cuenta con su magnetismo, su energía inagotable y su capacidad de persuasión. Ha aprendido de sus errores y un segundo mandato sería mejor que el primero. Por el contrario, si gana el endeble Hollande Francia puede despedirse de liderar Europa, de la austeridad que exigen las circunstancias y de todo proyecto ambicioso.

5 comentarios:

Dani dijo...

Hola, qué alivio me resulta leer esto en algún sitio liberal a la vista del odio que le tienen a Francia algunos liberales. Yo también apoyo a Sarkozy y das motivos poderosos.

Pensaba que yo era el único que se sentía así sobre Sarkozy pero veo que no soy el único que se siente convencido.

Al igual que también me pareció muy lógico y coherente tu defensa de Mitt Romney, aunque no sé si habrás visto como está teniendo algunas dificultades por tendencias nada deseables en un partido.

Es obvio que si hay que criticar, se hace, pero me resulta injusto retirarle la confianza a alguien como Sarkozy que aunque no sea perfecto, es uno de los mejores políticos que tiene Europa actualmente.

No estoy de acuerdo contigo, sin embargo sobre el tema de las transacciones porque de alguna manera habrá que hacer algo contra el paraíso fiscal que hay en La City.

Por otro lado, se agradece ver que aquí no hay ese sentimiento de histeria anti-europeista que se ve en otros sitios liberales.

Ah otra cosa. Tampoco estoy de acuerdo con el ensañamiento contra el inmigrante ilegal. Ahora hay crisis y es verdad que no puede venir todo el mundo pero un pais como España por ejemplo, necesita inmigrantes en el futuro porque no estamos teniendo hijos. Si no fuera por la llegada de inmigrantes, apenas habria niños españoles.

Saludos

octopusmagnificens dijo...

Pese a sus muchos errores, respaldo la reelección de Sarkozy. El señor Hollande es un candidato que despierta tristeza y un pesimismo agobiante. Una persona con tendencia a la depresión puede caer en ella simplemente contemplado una fotografía de Hollande.

CarajilloDWSQ dijo...

Hola después de tanto tiempo, mi querido Espántapájaros. Leyendo tus textos, veo que no has cambiado nada jeje. Me recuerdas?

Vuelvo a escribir cosillas después de varios años sin tener nada que decir, pero la situación ya requería que no me guardase ciertas cosas.

Quiero reuniros de nuevo a todos en mis comentarios, como antaño,
aún tengo que perfilar el blog, pero ya te daré el enlace por si te interesa.

Un saludo (y no me contestes de usted como solías hacer, hombre).

El Espantapájaros dijo...

Daniel:

Gracias por el comentario. Sarkoy, como Francia, tiene mucho de grandilocuencia y exageración. Eso desespera a muchos. A mí no, porque al fin y al cabo es el Presidente de una nación poderosa.

No soy de los que necesitan apoyar a modelos etiquetados como liberal 100% o algo así. Me adapto a lo que hay y procuro mejorarlo. Las circunstancias importan mucho. Y, en este momento, no encuentro ningún político en activo más capacitado y atractivo que Sarkozy.

Mi adhesión a la UE es moderada. No quiero que se rompa o que desaparezca el euro. Pero me interesa, sobre todo, por las posibilidades de la libertad del mercado comunitario y porque los países de Europa, en solitario, no pueden hacer mucho en un mundo de grandes potencias.

No creo que con Sarkozy haya habido ensañamiento, sino, pura y simplemente, cumplimiento de la ley y más control en relación con los inmigrantes ilegales. Francia ha tenido muchos problemas por esa causa; y también de integración de los legales. Por ello, es normal que sea un tema recurrente.

Octopus:

He hecho la prueba. No tengo tendencias depresivas, pero sólo con observar a Hollande me he sentido abatido, desesperanzado. Es la grisura socialista personificada.

Carajillo:

¡Menuda sorpresa! Después de tanto tiempo pensaba que te habías retirado definitivamente de estos asuntos. Claro que me acuerdo de ti, tu "blog" era uno de los que más leía al principio.

Cuando lo tengas listo, dame el enlace de tu nuevo espacio, que muy gustoso lo leeré, como en los viejos tiempos.

Tu comentario destaca mi coherencia, lo que me alegra. Pero sí he cambiado... a mejor, ja, ja. Mis ideas y principios son los mismos, pero ahora, modestamente, tengo más conocimiento y experiencia de ciertas cosas.

Francisco dijo...

Yo estoy entre esas personas a las que el Sr. Sarkozy engañó. Durante su campaña electoral me convenció de que era un líder fuerte, muy activo y con ganas de hacer grandes cambios.

Después de su mandato y de sandeces como "reformar el capitalismo", a demostrado ser un simple conservador sin una pizca de liberalismo.

Siceramente, entre un conservador que ha asumido el discurso de la izquierda y un progresista, no veo mucha diferencia ni creo que vaya a suponder un gran cambio en Francia.

Algo similar ocurre en EE.UU, no creo que Rommey suponga una gran alternativa con respecto a Obama. Habrá que esperar a que los senadores Marco Rubio o Rand Paul se presenten a la nominación para que el GOP tenga un candidato decente.