Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 29, 2012

LA JUSTICIA EN MAREAS MISTERIOSAS

Está claro que, allí donde recala, Gallardón no pasa desapercibido: nunca dejará de portar bajo el brazo una inmensa ambición y proyectos colosales. Si en el pasado fue transformar Madrid de arriba abajo, hoy se trata de arreglar la Justicia española a través de una importante reforma presentada esta semana en el Congreso de los Diputados. Asunto soslayado en la campaña electoral, su regreso a la actualidad es, ante todo, una excelente noticia. Puede que sea reticente a muchas de las ideas de Gallardón, pero la sacudida, con el debate y la atención que generará, será vivificante para una Justicia en apuros.

La reforma clave para la regeneración de la Justicia es la del sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial, que ya no serán exclusivamente elegidos por el Parlamento, recuperándose, pues, el sistema de elección original, el más acorde con lo que dicta la Constitución en su artículo 122.3.

Tiene razón Andrés de la Oliva, prestigioso jurista, cuando avisa que, a pesar de que apoye el cambio, no cree que "se vaya a transfigurar de inmediato nuestra maltrecha Justicia en una Justicia resplandeciente". Lo cual no obsta a que haya que aplaudir la iniciativa de Gallardón.

A la independencia del Poder Judicial los detractores de este cambio anteponen una suerte de control democrático. Concepto el antedicho de nuevo cuño en el caso del PSOE, toda vez que su excusa original para que jueces y magistrados no eligieran a los miembros de su propio órgano de gobierno fue que eran demasiado conservadores. Una coartada inválida entonces y aún más en la actualidad.

En mi opinión, la del control democrático es una defectuosa pantalla para ocultar la verdadera realidad del CGPJ, esto es, la de un órgano que, en lugar de servir a la independencia judicial, sirve a los partidos políticos. Nunca ha existido ese control y nunca ha sido tal la intención detrás de la elección parlamentaria de todos los vocales del CGPJ desde 1985. El sistema de cuotas prevenido por el Tribunal Constitucional es hoy una realidad indiscutible. El CGPJ es un Parlamento judicial en miniatura, con sus vocales conservadores y progresistas. Obviamente no siempre actúa de forma partidista, sólo cuando así lo requieren los partidos. Y no es algo baladí. El CGPJ es competente en materia de régimen disciplinario y de ascensos y destinos. Es natural que los políticos no quieran renunciar a esta arma. Por eso alabo la valentía de Gallardón.

Aun así, alguien podrá sostener que no es buena una separación de poderes tan radical. Ése es un problema inventado. Los jueces están sometidos al principio de legalidad, deben limitarse a resolver sobre la aplicación de las leyes, expresión de la voluntad general, a casos concretos. Así ha de ser la conexión del Poder Judicial con la soberanía nacional. No hace falta que el Parlamento, que seguirá eligiendo a ocho de los veinte vocales, llegue tan lejos en sus relaciones con la Justicia.

Es probable que una mayoría de jueces y magistrados sea de talante conservador, lo que no es extraño en una profesión de esas características. No me preocupa en absoluto. Tengo escrito --y lo reitero-- que los jueces, "en su mayoría, son profesionales del Derecho competentes y preparados que juzgan y hacen ejecutar lo juzgado con independencia". Son capaces de abstraerse de su pensamiento político cuando ejercen funciones jurisdiccionales. Conviene subrayar que la manipulación partidista del CGPJ ha tenido efectos en las más altas esferas judiciales, no en la base. En cualquier caso, habrá que calibrar el peso de las asociaciones profesionales en la elección de los doce vocales de extracción judicial a fin de que no se sepulten las posibilidades de candidaturas independientes.

El resumen de lo anterior es que nadie debe dejar que le engañen. El PSOE, IU y PNV no rechazan el cambio en el CGPJ en aras de la soberanía nacional y la democracia, sino por mantener en él cuotas de poder e influencia, que siempre y sin excepción han utilizado con fines partidistas.

La reforma de Gallardón es, evidentemente, de mayor alcance. Se han anunciado tantas modificaciones legislativas que han despertado el espíritu desconfiado de De la Oliva, quien ha escrito: "Cuando los políticos no saben qué hacer, hacen leyes, en especial a falta de millones para hacer algo visible y tangible".

De momento, parece que no peligra la figura del juez de instrucción, si bien Gallardón ha dicho que potenciará las facultades de investigación del fiscal y no se abandona la nefasta idea del "juez de garantías" en una instrucción controlada por el fiscal cuando se adecuen las plantillas. Sigo pensando que entregar la instrucción a los fiscales sería un craso error.

Otro tema que suscitará controversia es el de la cadena perpetua, llamada ahora "prisión permanente revisable". Más que hablar sobre esta pena en sí, es pertinente cierta reflexión nacida de la cautela. Se han encadenado varios casos notorios en España que, por culpa de los juicios paralelos difundidos desde los medios de comunicación, han escandalizado a la opinión pública, que parece demandar penas más duras. Hay que ser prudente con tales exigencias. El Código Penal es ya bastante riguroso. Muchas veces, la laxitud no proviene de las leyes penales, sino de la ejecución de la condena y de un régimen penitenciario muy garantista.

Es mucho lo que hay que concretar y ya se irá descubriendo en los próximos meses, por lo que me reservo un análisis más completo de esta amplia reforma. La Justicia se adentra en mareas misteriosas. De la pericia de quien se ha atribuido la misión de salvarla dependerá en gran medida que llegue a buen puerto después de años de decadencia.

5 comentarios:

Alfredo dijo...

No comparto muchas cosas de tu entrada hoy:

No hay nada que aplaudir de lo que propone Gallardón.

"En mi opinión, la del control democrático es una defectuosa pantalla para ocultar la verdadera realidad del CGPJ, esto es, la de un órgano que, en lugar de servir a la independencia judicial, sirve a los partidos políticos".

No le veo nada de malo a esto - eso es como debe ser - una justicia debe ser representativa y democrática - se podrá decir en contra que entonces tenemos "tiranía de la mayoría" (como si los jueces, cuando son "independientes", no fueran "una mayoría tiránica" también).

"Es natural que los políticos no quieran renunciar a esta arma. Por eso alabo la valentía de Gallardón".

A pesar de que seguimos en lo mismo: las asociaciones de juristas son las que a partir de esta nefasta reforma tomarán el control - es más de lo mismo, solo que con otros matices. No existe la independencia judicial en ningún país y pretender lo contrario es vivir en otro planeta. Y esto lo digo con conocimiento de causa, pues yo sí he trabajado en tribunales - en EEUU y de "independencia", nanai. Además, eso no es deseable desde mi punto de vista.

"Ése es un problema inventado. Los jueces están sometidos al principio de legalidad, deben limitarse a resolver sobre la aplicación de las leyes, expresión de la voluntad general, a casos concretos".

Lo que ocurre es que con este pretexto de la "separación de poderes", empiezan a legislar desde el banquillo, muchas veces anulando leyes que emanan del Parlamento, como ya ocurre en EEUU, por desgracia - ya que allí existe un concepto muy fuerte de "judicial review" (me opongo a ese concepto y defiendo el antiguo concepto británico - el parlamento es supremo).

"lo que no es extraño en una profesión de esas características".

Depende - en USA sucede lo contrario.

"sino por mantener en él cuotas de poder e influencia, que siempre y sin excepción han utilizado con fines partidistas".

Y me parece totalmente normal que lo hagan - si no tuvieran "fines partidistas", no serían partidos en una democracia. Para eso sirven los partidos.

"sigo pensando que entregar la instrucción a los fiscales sería un craso error".

¿Por qué?

Tampoco estoy de acuerdo con lo de que la "justicia está en decadencia".

No hay justicia perfecta en este mundo - lo importante es que sea rápida, alejada de complicaciones, y lo más representativa posible de la voluntad de los representados.

Saludos

El Espantapájaros dijo...

Sin independencia judicial e imparcialidad no puede existir tutela judicial efectiva. La independencia del Poder Judicial no implica que el juez pueda hacer lo que le venga en gana, pues está sometido a la ley y al Derecho y sujeto a responsabilidad. De ahí la importancia de que los procesos contra Garzón hayan prosperado. Debe quedar claro que no hay jueces por encima de la ley, que es la expresión de la voluntad general.

Las asociaciones profesionales, si la reforma se hace bien, no tienen por qué copar con sus candidatos todo el CGPJ (paradójicamente, el actual sistema de elección otorga un papel protagonista a esas asociaciones). Sea como sea, dado que es el órgano de gobierno de los jueces parece más respetuoso con su naturaleza que los miembros de este órgano sean elegidos en su mayoría por los jueces. No veo en ello ningún problema en relación con la democracia representatitva, que, como bien sabes, no se limita al poder de las urnas.

El sistema de cuotas instaurado en el CGPJ ha dado lugar a muchos problemas y distorsiones en el funcionamiento de la Justicia. Sin ir más lejos, por falta de acuerdo entre los partidos su mandato estuvo prorrogado durante demasiado tiempo. Fundamentalmente, ha servido para que los partidos hayan colocado en la cúspide de la judicatura a personas agradecidas, como mínimo. Dichas personas se han preocupado más de agradar a los partidos que de aplicar correctamente las leyes. Sinceramente, no creo que una cúpula judicial secuestrada por los partidos sea lo deseable. De seguir así las cosas tal vez sería más honesto encargar las tareas del CGPJ al Ministerio de Justicia, como ocurría en el franquismo.

En España la jurisprudencia no es fuente del Derecho. Por ello, es imposible que un juez no cumpla las leyes emanadas del Parlamento, si bien puede plantear la cuestión de inconstitucionalidad al TC. Pero eso es ya otra historia.

Estoy de acuerdo en que los partidos actúan con fines partidistas. Es lógico. En la Justicia, sin embargo, es una perversión. Es como lo que escribía el otro día un articulista de "El País": que un "tribunal profesional" habría condenado a Camps. En verdad, lo que revelaba ese texto es que él habría condenado a Camps, y sin proceso, porque a los partidos o sus simpatizantes no les hacen falta esas nimiedades.

En relación con los fiscales y la instrucción, ya expuse mis razones en un artículo anterior. En resumen, rechazo la idea porque no tiene el Ministerio Fiscal un estatuto de independencia, porque es una institución que se ha ganado a pulso la desconfianza general en cuanto a casos con tintes políticos y porque no dispone de los medios necesarios para asumir la instrucción. Además, el único argumento que se aduce para entregarle la instrucción es que es así en la mayoría de países de nuestro entorno. ¿Y qué?

La Justicia española lleva años pidiendo a gritos reformas. Es un tema pendiente que nunca ha sido abordado con ambición. Las dilaciones y retrasos son de todos conocidas, la falta de medios ha provocado importantes errores que han conmocionado a la opinión pública, ni siquiera han sido capaces de coordinar los sistemas informáticos entre CCAA, el TS sigue teniendo sonados enfrentamientos con el TC, etcétera.

(CONTINÚA)

El Espantapájaros dijo...

Que la Administración de Justicia continúe funcionando no permite descartar la mencionada decadencia. Si no se hace nada, o si se sigue haciendo mal lo poco que se hace(como la equivocada Ley 13/2009), el atasco irá a más y nunca habrá una Justicia eficaz en España. Ahora bien, lo que propone Gallardón no es la panacea, pero confío en que abra un debate constructivo sobre la situación de la Justicia. Ten en cuenta que en la campaña electoral no se dedicó ni un minuto a un asunto tan sumamente trascendente. Al menos, ahora podrá hablarse de tratamientos y discutir su bondad o maldad, como estamos haciendo aquí.

Coincido en el deseo de una Justicia rápida y alejada de complicaciones. En cambio, lo de que sea representativa me inquieta. Porque, en tal caso, mejor sería dejar en manos del Parlamento los conflictos que hoy resuelven los tribunales, ya que aquél es el principal órgano de representación.

Alfredo dijo...

Contesto de forma esporádica porque ando algo corto de tiempo y si me dejo algo en el tintero volveré a ello por la noche:

"De seguir así las cosas tal vez sería más honesto encargar las tareas del CGPJ al Ministerio de Justicia, como ocurría en el franquismo".

O en los EEUU - que es un sistema que me gusta bastante en esta cuestión (no en otras) - allí todo depende del "Department of Justice". Estoy de acuerdo en que al final, se debería mirar si sería procedente disolver el CGPJ.
Hablo en una situación lo más ideal posible, pero soy realista también.


Sí, ya sé que en España ña jurisp. no es fuente de Derecho. Lo que quiero decir es que la justicia no está "taaan politizada" como tanto gustan decir en algunos medios.


"Es como lo que escribía el otro día un articulista de "El País": que un "tribunal profesional" habría condenado a Camps. En verdad, lo que revelaba ese texto es que él habría condenado a Camps, y sin proceso, porque a los partidos o sus simpatizantes no les hacen falta esas nimiedades".

Bueno, para eso tiene que haber una Constitución - para evitar esos problemas y dar una serie de garantías procesales, independientemente de si hay un jurado o hay "tribunales profesionales".

No creo que la Justicia debe actuar "con fines partidistas" pero sí pienso que su composición debe ser un reflejo de los partidos políticos que los ciudadanos votan para enmendarla o diseñarla.


"porque no dispone de los medios necesarios para asumir la instrucción".

Esto es una antigua crítica y aunque sea fuerte, no quita que es una buena idea - habrá que ver cómo funciona.

"es que es así en la mayoría de países de nuestro entorno. ¿Y qué?"

Ah por mi, de acuerdo con lo de "y qué" pero ya que somos "tan europedos"...y queremos hacer "como lo hacen los demás", pues es lógico que también toquen el tema de la Fiscalía.

CONTINÚA

Alfredo dijo...

Cierto lo de los enfrentamientos entre el TC y el TS, así como el retraso de las diligencias y sentencias - pero, por ejemplo, si comparamos a otros países, desde luego hay casos mucho peores. Eso no es un pretexto para dejar las cosas como están, pero sí ayuda a ponerlas en perspectiva.


Sobre lo que dices del Parlamento y Justicia, no creo que me hayas entendido bien - no quiero decir que la Justicia sea como el Parlamento en su representatividad - es decir, no estoy de acuerdo con dictar sentencias según la opinión pública - hablo de la composición de los tribunales, cómo se elige el CGPJ, y temas por el estílo.

Saludos