Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 04, 2011

EL INFORME

Arrumbando su habitual discreción (tal vez por haber adquirido cierto protagonismo en el Gobierno en funciones), Ramón Jáuregui ha vuelto a las andadas y ha hecho declaraciones dignas de comentario. Esta vez, ha rogado a Mariano Rajoy que "no entierre en el cajón" el informe que ha ventilado la Comisión de Expertos para el Futuro del Valle de los Caídos. No yerra Jáuregui en sus ruegos: Rajoy no debe guardar el informe. Si es un hombre sensato y práctico, lo primero que hará según llegue a su despacho en La Moncloa será arrancarlo de la mesa del general Narváez y arrojarlo a la papelera.

Dicho informe contiene un notable rosario de despropósitos que han dado a conocer los medios esta semana. Entre ellos, que se reinterprete el monumento, como si fuese una especie de atracción a gusto del consumidor, o que se habilite un "centro de meditación" para personas no religiosas que lo visiten. Valiente memez, a la altura de las bobadas que nutren la corrección política y el pensamiento progresista. ¿Es que un ateo no puede meditar dentro de las paredes de una basílica? El recinto es de los más idóneos para esa actividad. Además, ¿meditar sobre qué? ¿Sobre los horrores de la guerra o sobre qué cenará cuando vuelva a casa? No acabo de entender esta propuesta, pero sospecho que los expertos tenían que llenar papel (son 31 páginas) y añadieron lo primero que se les ocurrió.

Incidiendo en la "resignificación", término que usa el informe, o en el centro de interpretación (léase manipulación), existe bibliografía a raudales sobre la Guerra Civil y sobre el régimen franquista. La información está al alcance de cualquiera y, por suerte, ya no toda aparece cortada por el patrón historiográfico progresista que tantos mitos y falacias ha difundido. Por lo tanto, no es preciso instalar en el Valle de los Caídos un centro de manipulación de la Historia o de desmemoria histórica. Quien lo visite puede documentarse ampliamente. Una de las bases que sienta el informe es la de "explicar y no destruir". Pues bien, hay que ir más allá. No necesito que nadie me lo explique, pues sabré llegar a mis propias conclusiones a través del estudio personal. Rechazo las píldoras que me suministre el poder.

La idea más controvertida --la pimienta de este indigesto guiso-- es la de la exhumación y traslado de los restos de Franco. No sería tan escandaloso, ya que Franco no concibió el Valle de los Caídos como su lugar de reposo. Sin embargo, acabó allí y lo mejor es dejarlo estar. Lo ha explicado Santiago González: "La losa que lo cubre pesa tonelada y media. Recuerdo también haber pensado entonces que 1.500 kilos estaban bien para sellar aquellos restos, que era un peso suficiente para el cometido que le tocaba".

El Valle de los Caídos, le pese a quien le pese, es un monumento dedicado a la reconciliación entre los españoles y a rememorar, con esa colosal cruz, la abundante sangre derramada en la contienda civil. Es, además, un cementerio, no una exaltación del fascismo ni un homenaje a Franco o a los vencedores. Una gran cruz corona el conjunto, pero ese símbolo trasciende su adscripción al cristianismo y puede ser asumido por cualquier occidental. No ha de verse como la enseña de una cruzada gloriosa. Es, por el contrario, un saludo fúnebre a los caídos y un triste recordatorio de lo que sucedió.

Indudablemente, fue levantado por una dictadura y es comprensible que algunos lo detesten. Lo cual no obliga a manipular o blanquear la Historia con la intención de obtener una victoria retrospectiva sobre un dictador que murió en la cama, dejando un país próspero, reconciliado y que pronto se dio una Constitución democrática.

En el informe también se avisa del progresivo deterioro que sufre el monumento, uno de los más visitados del Patrimonio Nacional. Por esta razón económica y por su relevancia histórica y artística, no cabe abandonarlo a su suerte y que quede en ruinas. Callada y discretamente --no son tiempos para dispendios de esta clase--, ha de ser restaurado.

Aun así, el problema del deterioro ya era conocido y el informe, desde luego, sigue sin valer de nada. Les invito a que lo lean, a que se atraganten con su prosa meliflua y excesiva, con sus tortuosos párrafos plagados de poesía, y a que sonrían ante la cursilería que salpica sus páginas.

El Gobierno en funciones, empezando por Jáuregui, ha evidenciado una desfachatez insondable al encargar a Mariano Rajoy que ponga en práctica las recomendaciones de sus expertos. No tuvieron el coraje de sacar los restos ellos mismos y ahora le endosan el trabajo sucio a otro, como si, en una suerte de castigo por la naturaleza intrínsecamente franquista que le atribuyen, fuese el deber moral del PP limpiar los traumas de los antifranquistas sobrevenidos.

Tan crudo como suena. Los socialistas, no contentos con legar una España empobrecida y al borde mismo de la ruina, han regalado al futuro Presidente una burda bomba de relojería cargada de rencor, ansias de dividir y sentimientos intestinos. Pero el imperturbable Rajoy la desactivará sin despeinarse, sin hacer ruido. Es una de sus especialidades.

3 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Con donaciones privadas, el PSOE debería construir un monumento a su gusto y dejar de dar el coñazo con el Valle.

octopusmagnificens dijo...

¡Ah! Cuando he visto este vídeo me he acordado de ti: God Save The Queen

El Espantapájaros dijo...

Es una buena idea, teniendo en cuenta que el informe también aconseja erigir un nuevo monumento, más moderno, un monolito al estilo soviético.

Fuera del Valle, nada impide al PSOE adquirir unos terrenos y construir allí, sin utilizar dinero público, su parque temático del franquismo, donde podrán contar lo mucho que hicieron por oponerse a ese régimen, es decir, nada.

¡Gracias por enlazarme ese vídeo! A caballo y con uniforme de gala... Una buena manera de recordar los buenos tiempos del Imperio.

Leyendo los comentarios no he podido determinar la edad de la Reina, pero sin duda no había salido de la juventud. Ahora es muy mayor, aunque sus súbditos la profesan igual o mayor respeto y veneración.