Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, septiembre 04, 2011

EL ESPÍRITU DE LOS OCHENTA... Y ALGO MÁS

No podía finalizar el verano sin hacer referencia a Super 8, una película que ha generado división de opiniones y que ha sido uno de los mayores éxitos de la temporada. Ya adelanto que, a diferencia de la fallida El origen del planeta de los simios, Super 8 no ha defraudado las elevadas expectativas que tenía en ella.

Sea convincente o no el guión, lo que no se puede negar es que es un filme que ha sido realizado buscando la calidad, una calidad que se manifiesta en los planos, en los efectos especiales, en el buen desempeño de los actores... Tratándose de una película producida por Steven Spielberg y dirigida por J. J. Abrams es normal, pero igualmente merecedor de elogio. Partiendo de ahí, quiero detenerme en algunos puntos.

Super 8 es una película de ciencia ficción. De esa condición nace la trama principal, el espectáculo y el misterio que enganchan la atención del espectador. Con todo, considero que el elemento fantástico es accesorio respecto a la idea que late en el fondo del filme, que es la un grupo de amigos aún inocentes (y, desde luego, poco zombies) resueltos a luchar contra una fuerza superior que, en apariencia, les desborda. Y no sólo me refiero a lo que escapa del tren accidentado.

Por tanto, es también una historia de iniciación y aprendizaje. Y, para mí, eso es lo más relevante. Son unos cuantos niños próximos a la adolescencia que, en medio de la trama, sufren debido al paso a la vida adulta. Hay problemas familiares, pérdida de seres queridos, amores y desamores. Y el punto de vista que cuenta es el suyo. El choque con el universo adulto, poblado de hipocresías y oscuridades, es evidente. Se palpa una glorificación de esos años que todos acaban perdiendo.

A pesar de que la prensa ha citado continuamente Los Goonies (1985), esta película bebe --supongo que conscientemente-- de la excepcional Cuenta conmigo (1986), en la que un macabro descubrimiento es la excusa para abordar el crepúsculo de la infancia. Los Goonies, título sin duda muy ochentero y divertido pero que no pasa de ser una película de aventuras entretenida, no está a la altura de la emotividad y profundidad que, con más o menos fortuna, pretende transmitir Super 8. En Cuenta conmigo, en cambio, sí están presentes las inquietudes y las decisiones difíciles que aquí asaltan a los protagonistas.

Se ha acusado a Super 8 de abusar de la nostalgia, de no ser más que una vuelta al pasado. ¿Y qué? Durante los ochenta se hicieron infinidad de películas protagonizadas por pandillas de niños que vivían variopintas aventuras. Me vienen a la cabeza, además de Los Goonies, Exploradores (1985), Jóvenes ocultos (1987) y Aventuras en la gran ciudad (1987). En este sentido, sí que puede verse Super 8 como un homenaje a las mismas y una revisión de ese tipo de cine, tanto en el fondo como en la forma. Pero no se limita a copiar, pues intenta aportar algo más. El mensaje del final no supone el triunfo de la nostalgia: es precisamente que siempre hay que sobreponerse a los reveses y continuar luchando.

El título y el papel que tiene la cámara en el argumento son un guiño a los muchos directores que se iniciaron usando cámaras de ese formato. Es una película que ensalza esos orígenes y la importancia de que los niños jueguen con su imaginación y sean creativos.

Creo que Super 8 contiene las dosis justas de todo. Ni le sobra ni le falta nada. Entretiene y emociona lo suficiente, sin ser empalagosa y sin abrumar con la acción. A los adultos les ha de gustar por lo que tiene de vuelta a su pasado fílmico, amén de al propio de cada uno. Y a los más jóvenes les puede abrir la puerta a ese cine de los ochenta que era tan mágico y audaz, grandes aventuras llenas de imaginación y hechas con mucho espíritu.

He aquí una de las mejores películas del año. Y si cunde el ejemplo, aunque será difícil superarlo, bienvenidos sean los ochenta... otra vez. No obstante, lo repito. Hay más de despedida y cierre que de retorno. Éste puede ser, y ciertos ejemplos así lo demuestran, indigno.

3 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

La opinión unánime entre mis amigos que la han visto es positiva. ¡Sumo la tuya! Yo todavía no la he visto.

El Espantapájaros dijo...

Bien, yo te animo a ver esta película así como tú me disuadiste de ver "Conan". Tuvo que ser una prueba muy dura.

Liberalismo Radical dijo...

como m tengo que tomar este texto de forma cinica o mejor de forma ironica.

saludos desde liberalismoradical.blogspot.com