Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, julio 10, 2011

LO QUE QUEDA DE LA LEGISLATURA (I): ZAPATERO AUSENTE Y ARBITRIOS DE RUBALCABA

Ya no hay Gobierno socialista. Políticamente, Zapatero está finiquitado y poco o nada va a hacer este Gobierno sin cabeza en los próximos meses. La herencia socialista, después de siete años, aparece tan repleta de deudas que una persona juiciosa sólo la aceptaría a beneficio de inventario. Aparte del salvaje destrozo económico, se han dado pasos irreversibles que han agrietado la cohesión interna y la estructura constitucional de España.

Es cada vez más impensable que Zapatero decida aguantar hasta 2012. Al desgaste que acumula y los problemas que supondría para su sucesor habría que añadir una muy tortuosa y complicada aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Queda poco que transferir a los nacionalistas para pagar el chantaje habitual, y no parece que prolongar la agonía de un Gobierno a costa de más cesiones a una minoría separatista sea la mejor manera de defender los intereses generales, especialmente si los PGE van a estar tan alejados de la realidad como los anteriores.

No es faltar a la verdad señalar que la excusa de Zapatero de que no adelanta las elecciones para culminar una serie de importantes reformas cae por el propio peso de sus mentiras, incapacidad y desidia. No se está haciendo nada serio desde hace mucho. Por consiguiente, lo aconsejable es convocar elecciones para el otoño a fin de que haya cuanto antes un Gobierno más estable, con credibilidad y que deje de perder un tiempo precioso.

La buena noticia es que no habrá que sufrir mucho más la acreditada incompetencia del Gobierno. La mala es que la acción gubernamental va a ser sustituida por la propaganda socialista destinada a encumbrar a Rubalcaba como el estadista que no es. ¿Cómo tiene el descaro de presentarse como un salvador y renovador si lleva años en el Gobierno? Y en ese período ha ocupado puestos de mucha relevancia y nunca ha mostrado una actitud crítica con la política que tan nefastos resultados ha dado.

Y llegó el día del gran discurso. El "proyecto de país" al que aludía Zapatero días atrás no es sino un conjunto bien empaquetado de baratijas pobremente enunciado por Rubalcaba en un discurso malo, cutre y pronunciado sin emoción alguna, como corresponde a un orador limitado y tedioso hasta la náusea. Ahora bien, hay que alabar el esfuerzo que se ha tomado en conciliar guiños a los indignados con una suerte de conversión al capitalismo y al liberalismo clásico, pues invocó la economía competitiva y la igualdad de oportunidades --no confundir con la igualdad por decreto--. Luego dirán que vuelve la socialdemocracia.

Rubalcaba carece de ideología y de un pensamiento político consistente, tal y como reconoció incluso su portavoz oficioso, El País, y no creo que de su candidatura salgan más que soluciones oportunistas y ataques al adversario. Como es natural, Rubalcaba puede inventarse los tributos que quiera, perseguir a los banqueros, devolver a la vida plena el Impuesto sobre el Patrimonio, pero, sobre una economía tan deprimida como la española, dudo que estas propuestas surtiesen un efecto saludable en el caso de ser implantadas.

Conviene recordar, para evitar malentedidos, que el que capó el Impuesto sobre el Patrimonio (no está suprimido) fue Zapatero, no una panda de siniestros liberales y banqueros comandada por Aznar.

A la luz de las soluciones que relucen en su discurso, esta versión de Rubalcaba guarda no pocas semejanzas con los peores arbitristas de los siglos XVI y XVII, señores que elevaban demenciales informes al Rey planteando medios de recaudar fondos que sanearan la maltrecha hacienda de la monarquía española. Se describe en El coloquio de los perros (1613), de Miguel de Cervantes, a uno que había concebido un ayuno al mes, "a pan y agua", para que el dinero que se ahorrase en alimentos fuese entregado a Su Majestad, con la aclaración de que "antes será provecho que daño a los ayunantes, porque con el ayuno agradarían al cielo y servirían a su rey".

Afortundamente, dadas sus malas perspectivas electorales, Rubalcaba se quedará en eso, en un orate más. Acierta Casimiro García Abadillo al afirmar que Rubalcaba no aspira a gobernar con el programa presentado el sábado, sino a obtener un resultado digno.

Y en la siguiente entrega hablaré de la oposición.

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