Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, julio 17, 2011

LO QUE QUEDA DE LEGISLATURA (Y II): VERDADES Y MENTIRAS SOBRE EL PP

Los socialistas, desde que su tinglado ideológico empezó a venirse abajo y afloró la incapacidad de los miembros del Gobierno para combatir la crisis, han insistido en que el PP no ha colaborado con el Gobierno y no ha presentado propuesta alguna. Es llamativa, por lo pronto, la elevada responsabilidad que atribuyen los socialistas a la oposición. Para ellos, es casi como un ente colaborador del Gobierno... cuando a éste le conviene. El Gobierno toma las decisiones unilateralmente y la oposición asume la responsabilidad por las mismas.

Además, es radicalmente falso que el PP no haya aportado ideas. Mariano Rajoy, no lo niego, comunica cada vez peor y se ha cerrado mucho al exterior. Prefiere los actos a puerta cerrada con militantes y su manía de dar ruedas de prensa sin admitir preguntas de los periodistas ha llegado a ser escandalosa. Un líder político que aspira a presidir su país debería tener el coraje de responder a cuantas preguntas incómodas le planteen. Con todo, sería absurdo --y poco realista-- que se dedicara a exponer al detalle lo que haría en caso de gobernar. El principal partido de la oposición ha de tener respuestas generales para los problemas más apremiantes y un programa con los compromisos que previsiblemente podrá realizar. El desarrollo vendrá después, cuando gobierne, y tendrá que ajustarse a unas circunstancias siempre cambiantes. Cosa distinta es, empero, que Rajoy confunda el tener posiciones sólidas y claras con discursos llenos de vaguedades y enumeraciones.

En el ámbito parlamentario, el Gobierno, que tanto solicita el auxilio de la oposición, ha despreciado sin muchas consideraciones sus iniciativas. Es lo que aconteció en relación con la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2011. Valiéndose de una discutible facultad de veto de enmiendas que representen alteraciones en el Presupuesto, el Gobierno impidió que se discutiesen hasta veintidós proposiciones de ley emanadas de distintos grupos parlamentarios.

Este expediente de la disconformidad del Gobierno aparece en la Constitución (apartados 5 y 6 del artículo 134), pero su supuesto de hecho es el de un Presupuesto en ejecución. Por tanto, extenderlo al mismo debate de la Ley de Presupuestos es un abuso que merma el protagonismo del Parlamento en su "examen, enmienda y aprobación" (art. 134.1), según la mejor doctrina (véanse, por poner un ejemplo especialmente cualificado, los trabajos de Martínez Lago al respecto). Los Reglamentos de las Cámaras son los que recogen la extensión de la facultad de veto a la tramitación de la Ley de Presupuestos en unas previsiones de dudosa constitucionalidad.

En fin, es un ejemplo más de esa democracia avanzada que vendía Zapatero y de la que sólo ha quedado Rubalcaba con sus primarias de uno solo.

Descartada la mentira socialista más recurrente sobre el PP, hay algo que sí va a entorpecer y erosionar a Rajoy. Me refiero, naturalmente, a Camps, que será enjuiciado por el delito de cohecho impropio. El beato Camps ya tendría que haber dimitido hace tiempo, y no es que no respete su presunción de inocencia: el problema mayor ha sido su reacción al proceso abierto, pues aseguró que él se pagó los trajes, versión que ha ido variando hasta la actual, en la que no los pagó. Tan burda mentira no puede quedar impune, así como tampoco es de recibo la estrafalaria defensa que ha ido haciendo de sí mismo, con argumentos y salidas de tono completamente disparatadas e impropias de un servidor público responsable.

Lo que, a mi juicio, deja más expuesto a Rajoy es la escasa pericia con la que ha tratado el caso, que ha acabado estallándole en mala hora. Su falta de autoridad y decisión cuando tiene que abordar temas peliagudos, temas que no pueden ser relegados al cajón del olvido, es preocupante. ¿Hará lo mismo como Presidente? Y lo cierto es que llueve sobre mojado, ya que tampoco supo gestionar la crisis del PP con UPN en 2008 ni la de Álvarez Cascos en Asturias. Las consecuencias de la inactividad, desidia o torpeza de Rajoy en los casos citados están a la vista de todos.

Suele decirse que Rajoy será mejor Presidente que candidato, aserto que pone el acento en que su nulo carisma será suplido por su experiencia y preparación una vez se siente en la poltrona. Rajoy es un mal candidato. Y empiezo a dudar seriamente que vaya a ser un gran Presidente, al menos a la luz de lo que ha hecho, o dejado de hacer, con Camps.