Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 26, 2011

LAS ACOTACIONES A PÍO MOA

Es Pío Moa un hombre que suele concitar pasiones encontradas e intensas. No deja indiferente a nadie. Con sus libros sobre la II República y la Guerra Civil puso nerviosa a una izquierda que había conseguido imponer una determinada visión de aquella época. Obviamente, no fue el primero en cuestionar las virtudes de la II República o el porqué generalmente aceptado de la Guerra Civil, pero su difusión desató la ira divina de muchos historiadores y periodistas progresistas que abogaron por silenciarle o censurarle. Comparto las tesis de Moa sobre el derrumbe de la República y lo que supuso el Frente Popular, así como sobre ciertos mitos de la Guerra Civil. Pocos han atacado sus tesis con argumentos, recurriendo, en cambio, al insulto y la mordaza.

El caso es que Moa vuelve a estar de actualidad, ahora gracias a sus posiciones en relación con el franquismo y la Transición, que han dado lugar a disputas con Jorge Vilches y, recientemente, con César Vidal. Las acotaciones que este último pretende hacer a Moa son insulsas y, pese a no aportar nada, sumamente pedantes. Es como si Vidal pretendiera dar una lección a Moa sin despeinarse, y lo hace con una petulancia y una displicencia que me enferman.

Bienvenida sea la libre discusión, huelga decirlo. Es muy sano y deseable este debate: Moa no es infalible, se le puede discutir. Pero uno descubre que, al igual que antaño los progresistas, los liberales están cayendo en el mismo estilo de aquellos historiadores tan pagados de sí mismos que se limitaban a alegar que Moa no usaba fuentes o que simplemente era un fascista.

En la línea anteriormente descrita, Vidal dedicó su primer artículo a descalificar y ridiculizar a Moa, quien, según él, sólo puede escribir con propiedad sobre la II República. Todo lo demás le está vedado porque carece de formación, conocimientos, solidez, etcétera. Vidal, predicando con el ejemplo, lo único que hace en su texto rebosante de soberbia es decir que los nuevos libros de Moa no son de su agrado. Lo peor es cuando cuenta que no quiso llevarle a su programa a presentar La transición de cristal (Libros Libres, 2010) por la razón de que la obra le parecía "de poco calado", y él es "muy riguroso en la selección de invitados". Qué bajo ha caído César Vidal. El todopoderoso no podía permitir que el diletante Moa hollara su santuario. Patético.

En el segundo artículo, a pesar de que el objeto central el debate es la "relación entre liberalismo y franquismo", Vidal tira de vertedero y ataca a Moa por sus críticas a los homosexuales y por su supuesta anglofobia, perdiéndose en aburridas referencias a Dios, Felipe II, los protestantes... Todo ello para concluir que, fuera de la II República, Moa no tiene más que opiniones sin fundamento. Las de Vidal parece que tampoco requieren de tal fundamento, a la luz de sus inanes y ligeros textos, ya a la altura del olvidado Anti Moa, de Reig Tapia, un libro cuya principal arma contra Moa consistía en señalar que no era un historiador, ¡a juicio de Reig Tapia!, y que era un pérfido revisionista, como si eso fuese malo per se.

Será en la tercera entrega cuando el orondo y prolífico historiador aborde, por fin, "la cuestión que me ha llevado a sentarme a escribir", esto es, si el liberalismo debe asumir el franquismo, algo que no sé muy bien lo que significa y que ni siquiera sé si Moa ha planteado en tales términos.

Mi apoyo a Pío Moa no es un apoyo sin fisuras. Con el tiempo, es cierto, ha ido aumentando su simpatía por Franco, aunque ello se traduce en unas afirmaciones que no deberían escandalizar ni sorprender a nadie. Es difícilmente rebatible la afirmación de que la democracia actual proviene del franquismo. Los que pilotaron el inicio de la Transición no eran extraterrestres, sino franquistas y, en todo caso, gentes del régimen. Nadie negará que la línea que triunfó fue la reformista, no la de la ruptura. No se rompió completamente con el régimen anterior, que fue transformándose y disolviéndose, empezando por la Ley para la Reforma Política de 1977. Como afirma Jorge de Esteban, en verdad fue una ruptura encubierta lo que se llevó cabo (de todo lo previsto por el esquema continuista del franquismo, sólo quedó en pie la monarquía), pero sirviéndose de la propia legalidad franquista.

En cuanto a la idea de que el franquismo puso las condiciones para que llegara la democracia, no la sostengo con tanta rotundidad. Más que el franquismo en sí, fue la sociedad formada al calor del régimen, con una clase media mayoritaria y próspera, sin rencores, que quería continuar progresando y que no estaba dispuesta a consentir las propuestas más radicales de la oposición no democrática --prácticamente toda-- a Franco.

Sea como sea, creo que se está siendo injusto con Moa. Siempre que he leído algo contra él, no se citan sus obras o escritos: se pasa directamente a etiquetarle de fascista, o lo que sea, y a desautorizarle sin más miramientos. Cualquier excusa es buena para no entablar un verdadero debate: su pasado como terrorista, no ser licenciado en Historia, su acercamiento al franquismo... En los progresistas lo veía como algo normal, es su manera de hacer las cosas y de enfrentarse a los disidentes. En los liberales que, legítimamente, buscan dar la réplica a Moa, me apena y repugna esa manía de etiquetar y despreciar.

Quizá lo arregle todo Vidal en la tercera entrega de su ensayo. Por ello, recomiendo prestar atención a la defensa que realice Moa, quien no rehúye la confrontación, incluso cuando el adversario goza de la ventaja.

7 comentarios:

Samuel dijo...

Comparto, Espantapájaros, que la crítica de César Vidal -aunque le tengo en mucha estima por lo que como protestante representa- es muy ligera, pedante y está únicamente enfocada en descalificar al contrario. Que tenga o no razón no significa que tengamos los demás que aceptar esa posición de partida. Los gustos o las impresiones personales de César Vidal no pueden tener más valor que los argumentos, por mucha confianza que se tenga en sus criterios.

Está ofreciendo, además, una imagen manipulada de las opiniones de Moa. Las réplicas de Moa, por otra parte, han sido caballerosas e impecables, dentro de la mordacidad que la ocasión merece.

Una de las cosas que más me llama la atención, sin embargo, es que, por razones empresariales, se calle su opinión durante mucho tiempo y por razones empresariales decida poner el asunto sobre la mesa. Como que se empecine con las opiniones de Moa, cuando no dice una palabra sobre otros señores bastante menos recomendables que escriben en el mismo periódico. Razones empresariales, una vez más, aunque a mi juicio están cometiendo una necedad y los lectores lo saben. Parece que hay mucho interés en quitar a Moa de en medio.

Lo mismo cabe decir de cuando estaba en la Cope, donde las críticas al catolicismo eran mucho más suaves y nada más salir de allí se volvieron tan ásperas y descaradas que, por sí mismas, se desautorizaban en tanto que daban a entender que "antes era menos libre" y elige a sus amigos y enemigos, en el fondo, según las circunstancias. Cuando se ha estado tanto tiempo defendiendo a una persona, incluso con apasionamiento, señalarla de la noche a la mañana como un enemigo que hay que derribar, incluso como un historiador poco serio, resulta difícil seguir manteniendo la credibilidad. El panorama, en efecto, es decepcionante.

Que salgan bien los exámenes y feliz fin de carrera.

El Espantapájaros dijo...

Gracias, Samuel, por tu comentario. Por fortuna, ya he acabado los exámenes y todo me ha ido bien. Un nuevo licenciado, y supongo que lo mismo se puede decir de tu caso.

También tengo respeto y aprecio por César Vidal. Pero considero que con Moa están cometiendo una equivocación. No le refutan, sino que le rebajan, y, lo que es peor, interpretan sus opiniones de una forma torcida.

Ayer publicó Moa, ya cerca de la medianoche, su segunda respuesta, que resumía muy bien lo expuesto en este escrito: "Lo que no puede hacerse es descalificar una tesis simplemente declarándola “no liberal” y a base de dos o tres alusiones. Espero que su próximo artículo sea más detallado".

Ya el año pasado tuvo Moa una polémica con Jiménez Losantos a cuenta de los homosexuales. Creo que el primero, a veces, es muy duro y explícito en sus comentarios, y toca temas delicados. Por eso, a lo mejor, piensan que es incómodo para "LD" y hay que librarse de él. Tales son, como bien dices, las razones empresariales para actuar contra él. Y seguramente haya otras más oscuras.

Aunque los lectores estén, en su mayoría, de parte de Moa, son libres de precindir de sus servicios. Ahora bien, que no lo disfracen todo de debate intelectual, que sean más claros y directos y digan: "Moa no puede seguir porque nos parece un franquista y eso hace daño a nuestro proyecto". Lo otro es hipócrita y deshonesto.

Alfredo dijo...

Yo NO comparto absolutamente NADA de lo que defiende Pío Moa -- y sí, Pío Moa ES un fascista, se mire como se mire.

Es más, Pio Moa NO debería ser empleado de una publicación liberal y yo hace tiempo (lo he dicho varias veces) le habría despedido sin más. Una persona que defienda a Franco no tiene cabida en una publicación liberal y para más inri su anglofobia sí que es desconcertante aunque no sorprendente, teniendo en cuenta que casi todos los neo-nazis y fascistas en España son europeistas por una parte (pan europeos) pero nos odian a los Protestantes y a los que defendemos las alianzas atlánticas.

Dicho eso, tampoco me sorprende, sin embargo, que le hayan tratado así puesto que a mí también me trataron así por mis opiniones y NINGUNA PERSONA pudo rebatir mis posturas sobre la sodomía y la homosexualidad que no es otra cosa que una puerta abierta a una futura legalización de la pedofiliae.

No simpatizo con nadie en ese panfleto y es más, yo sí tengo buena memoria y tengo un escrito de mi antigua bitácora donde documento todas las declaraciones "homófobas" de César Vidal. Siento cierta tentación de publicarlo -- para que la gente vea que César Vidal no es tan distinto a Moa como quiere hacerse "vender" para "quedar bien".

Nunca me he fiado de César Vidal y es más, lo rechazo porque además de falso, es ecuménico y mantiene alianzas con Roma y con algunos grupos carismáticos.

Comparto el "fondo" de tu artículo, es decir, comparto que esto es hipocresía pura y dura, pero no tengo simpatía hacia Pio Moa. Ah y que la democracia española viene de los franquistas es verdad, pero ¿realmente nos lo necesita decir Pio Moa? Cualquiera que sepa leer un poco lo sabe.

Saludos

Javier dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Javier dijo...

En el fondo también estoy de acuerdo contigo y parece, efectivamente, que lo que se está intentando es crear un estado de opinión contrario a Moa (con el que tampoco simpatizo en absoluto ni con lo que defiende) en lugar de decirle directamente "usted no tiene cabida aquí y ya no vamos a contar más con usted". No sé qué ocurrirá pero ya ha recibido en un año un toque de dos de los "pesos pesados" y no huele muy bien la cosa para Moa.

Las "acotaciones" de Vidal no es que sean mentira, solo que son muy genéricas y ligeras y, en realidad, lo que se dice "acotar", no "acota" nada sobre el artículo de Moa defendiendo el franquismo, parece más bien que está contestando a otro artículo muy anterior, creo que seguramente debe ser este: http://historia.libertaddigital.com/felipe-ii-y-los-protestantes-1276238929.html

Y en cuanto a que ahora se ha dado cuenta de que Moa no tiene categoría como historiador, ¿antes sí?, tampoco es creíble.

De Vidal son salvables, como mucho, los artículos teológicos que publica en "Protestante Digital". Y, aún así, seguramente tendrían más valor aún si no fuera, como ha dicho Alfredo, por su ecumenismo no solo con la Iglesia Católica (bien que la defendía en la COPE, cuando era la mano que le daba de comer) sino son los movimientos carismáticos.

Javier dijo...

Por cierto, que se me pasó anoche, enhorabuena por el fin de carrera y que tengas mucho éxito en tu vida profesional.

El Espantapájaros dijo...

Alfredo, Javier:

Gracias. Guste o no, y sea o no liberal, cosa que me es igual, Moa ha sido una pieza fundamental en la tarea de proporcionar una visión distinta, y más cercana a la realidad, de lo que fue la II República y la Guerra Civil. Antes era una historia de malvados derechistas y angelicales izquierdistas, al menos para el gran público. Ahora es discutible. La mayor prueba de su éxito en este empeño son las muchas voces que han querido censurarle.

La tercera respuesta de Vidal es más sutanciosa y la recomiendo, pero me vuelvo a quedar con Moa, que, además, aclara algo que ya había apuntado en mi escrito:

"César ha hecho un notable esfuerzo por convencerme y convencer a sus lectores, de que el franquismo no fue liberal. Por mi parte le agradezco el empeño, pero creo que era innecesario, pues nunca tuve dudas al respecto".