Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 16, 2011

Y ROCKY ABANDONÓ EL BOXEO: "ROCKY V", UNA SECUELA MENOSPRECIADA

No tuvo la mirada del tigre que requiere todo triunfo colosal. Cuando se estrenó en 1990, Rocky V no alcanzó el éxito de sus predecesoras y decepcionó a los seguidores de la saga, lo que dejó una espina clavada en Sylvester Stallone y le llevó a concluirla con más dignidad y emotividad con Rocky Balboa (2006). Ahora bien, separándome de la opinión general, sostengo que Rocky V no es tan aburrida ni tan floja, sin perjuicio de que Rocky Balboa sea la entrega final que demandaban el legendario personaje y la historia.

Dirigida por John G. Avildsen, el director de Rocky (1976), el guión lo firma Sylvester Stallone, que, naturalmente, también la protagoniza, junto a Sage Stallone, su hijo en la realidad y en el filme. No abundaré mucho en la sinopsis. Tras derrotar al soviético Ivan Drago en la URSS, Rocky regresa a Estados Unidos y, en un desdichado giro de los acontecimientos, se encuentra arruinado por culpa de la ineptitud de su cuñado, el borrachín Paulie, y, además, se ve forzado a retirarse del boxeo por prescripción médica. Regresa así a sus orígenes humildes y será entonces cuando conozca a un joven y ambicioso boxeador que le devolverá la ilusión.

Las principales críticas efectuadas contra esta película se basan en que cambia el esquema argumental y narrativo de las anteriores entregas y en que le falta la épica y la espectacularidad de las demás. Efectivamente, Rocky ya no pelea (al menos oficialmente); le acucian los problemas económicos; se debilita el vínculo con su hijo; no hay títulos que defender; le asalta la melancolía; y el villano es George Washington Duke, un disparatado promotor que habla raro en la versión original.

A mi parecer, Rocky IV (1985) supuso la culminación de la saga. Era insuperable, todo lo que se hiciera después con ánimo continuista no podía ser muy original o especial. ¿Qué hubiese sido bueno para Rocky V? ¿Otra vez un nuevo e imbatible boxeador que hace que Rocky se esfuerce al máximo para vencerle siguiendo un formidable entrenamiento? Hubiese estado genial, claro, pero se habría quedado en una repetición más incapaz de aportar nada nuevo o de superar Rocky IV.

Una frase del trailer proporciona la clave de Rocky V: "La gloria, las multitudes y el dinero han desaparecido". Por ello, se pretende innovar contando una historia distinta --un traspié en una carrera exitosa-- salpicada por la nostalgia y en un ambiente más familiar y reducido. Por resaltar alguna de sus virtudes, me convence su atención a las relaciones entre maestro y aprendiz, y esa idea de vivir a través del sucesor, de motivación mediante la transmisión de unas enseñanzas a un discípulo del que te sientes orgulloso y que va a defender tu legado. Además, la película explora el vínculo de Rocky con su hijo --posibilidad descuidada anteriormente--, una parte interesante y conmovedora de la historia. Y, respecto a la pelea final, sólo puedo elogiarla: es una pelea callejera, sin reglas y con la única finalidad de restaurar el honor en entredicho. Los malos reciben su castigo y Rocky sale adelante a pesar de las dificultades.

En el apartado musical, la banda sonora es igualmente novedosa y se aparta del hard rock tan efectista de sus inmediatas predecesoras (ni siquiera sale The Eye of the Tiger), hecho comprensible teniendo en cuenta que la película fue estrenada en 1990, año en el que lo ochentero empezaba a dar sus últimos coletazos (no moriría hasta 1991 o 1992). Las mejores canciones son la que suena en la inevitable escena del entrenamiento (Go For It) y la de los créditos finales (The Measure of A Man).

Sin la menor duda, Rocky Balboa es superior como broche final, nadie lo puede discutir; pero Rocky V no merece ser despreciada tan gratuitamente, así que la reivindico y rescato recurriendo a la frase con que anima Mickey a su pupilo: "Levántate, hijo de puta, porque Mickey te quiere".

3 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

En su día no se quiso reconocer, pero Rocky IV dejó el listón muy alto, era muy difícil competir contra ella y contra el Expreso de Siberia, también conocido como La Muerte sin Remisión...

Tommy Morrison, el actor que interpreta al pupilo de Sylvester Stallone en Rocky V, ha sido un gran boxeador en la vida real. Peleó por última vez en 2008.

Jennifer Flavin, la hoy mujer de Stallone, aparece fugazmente en Rocky V, en la secuencia del ascenso al estrellato de Tommy Gunn.

El Espantapájaros dijo...

Así es, "Rocky IV" es una película a la que, dentro de su corriente y aspiraciones, ni le falta ni le sobra nada, y además tiene ese fuerte mensaje individualista frente al comunismo soviético que la hace aún más arrolladora.

Con "Rocky V" se buscaba otra cosa, separarse de los anteriores modelos y hacer una historia más íntima. Hay que tener en cuenta que, sin ella, quizá no habría nacido "Rocky Balboa".

Gracias por el detalle del cameo de la sublime Jennifer Flavin. Aún recuerdo tu artículo (¡y la foto que lo acompañaba!) sobre cómo se conocieron ella y Stallone. La selección natural los cría...

Javier dijo...

Hola,

Estoy contigo, la saga de Rocky la seguí más cuando era joven, la quinta parte la vi en el cine, de hecho, y creo que era bastante digna, no es para nada una basura como tanto se ha dicho.

Rocky IV tenía su gracia pese a ser una película muy simple y esquemática: con el calvo al que colocan como si fuera Gorbachov y lo que has dicho, el individualismo del americano frente al colectivista soviético (por eso la crítica progre la masacró bastante, las cosas como son), como las escenas en las que Stallone sale entrenándose en la nieve con métodos de lo más tradicionales, mientras el ruso lo hace con unas maquinas bestiales y una montón de entrenadores.

Más elaborada, aunque con el mismo propósito, es “Firefox” de Clint Eastwood, de 1984. Es un poco fantasiosa, pues la misión que le encomiendan al bueno de Clint es entrar en la URSS y robar un prototipo de avión supersónico ultramoderno que han desarrollado los soviéticos, invisible al radar y con control del armamento a través de ¡la mente del piloto!, que puede dejar a la OTAN en una total desventaja con el Pacto de Varsovia. Al personaje que interpreta Clint, precisamente, lo escogen para la misión porque sabe hablar ruso, para manejar el avión es necesario poder pensar en ruso. Te la recomiendo si no la has visto.