Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 02, 2011

UN MAL COMIENZO

Mal comienza este nuevo año. Antes de nada, es forzoso hacer una referencia a Arnold Schwarzenegger, cuyo mandato como Gobernador de California expira mañana. El gran hombre deja atrás siete años de brillante gestión. Aunque es una mala noticia, tratándose de Arnold sólo es concebible que comience una etapa aún más gloriosa.

Los buenos deseos acompañan estos inicios de 2011, pero hay que salir cuanto antes del engaño: España va a seguir empobreciéndose, la tasa de paro no va a descender por arte de magia y es dudoso que el Gobierno concluya de manera feliz las reformas anunciadas. Para abrir boca y enmarcar la deriva generalizada, ha entrado en vigor la Ley 42/2010, de 30 de diciembre, por la que se modifica la Ley 28/2005, de 26 de diciembre (me ahorro el nombre completo, muy extenso), popularmente conocida como Ley Antitabaco y por la que el legislador, siempre tan paternalista, pretende "avanzar en la protección de la salud de los ciudadanos", según declara su preámbulo. Esta ley es un craso error y va a suponer un perjuicio para muchos comerciantes. La anterior regulación era más razonable, si bien considero, como no fumador, que la mejor opción es dejar elegir a los consumidores, que ya saben cuidarse y soportar o no los malos humos.

Y el principal llamado a enmendar los problemas de esta España decadente y conformista, el Partido Popular, que afronta un año clave de elecciones municipales y autonómicas, se ha desayunado no con chocolate y churros, sino con la renuncia de uno de sus dirigentes históricos, Francisco Álvarez-Cascos. Honestamente, no creo que con su marcha se vayan a perder las esencias del PP y, además, al futuro salvador de Asturias --dicho sea con el debido pitorreo-- le esperan unos próximos días interesantes despotricando contra Rajoy y las maldades de Génova. Pero algo no funciona bien en el PP cuando una crisis interna finaliza con bajas de militantes y con Cascos, un tipo por demás inteligente, solvente e incombustible, dispuesto a presentar batalla en Asturias a lomos de un nuevo partido.

Falla la política de silencios de Rajoy y su aversión al riesgo, incluso a decir las cosas con mayor claridad y a resolver los problemas con prontitud. Esta crisis asturiana no empezó anteayer y podría haberse resuelto mejor con más comunicación y altura de miras. Se suele decir que Rajoy será un mejor Presidente que candidato, pero temo que, cuando llegue al poder, traslade al Gobierno esa pachorra que le caracteriza a la hora de atacar las dificultades más candentes, las que saltan a la actualidad sin previo aviso y pueden llegar a enquistarse.

Rajoy guarda semejanzas con el protagonista de A propósito de Schmidt (2002), interpretado por un enorme Jack Nicholson, un hombre que está apunto de jubilarse y que, en su puesto de trabajo, espera a que llegue el momento atento a un reloj de pared. Cuando eso sucede, no sabe qué hacer. Pues bien, Rajoy está esperando a que el Gobierno caiga en sus manos. A partir de ahí, se descubrirá si sabe ejercer esa responsabilidad.

En sus memorias, A Journey, Tony Blair insiste en que, desde la oposición, no hay que concretar hasta la extenuación las diversas propuestas, pues la realidad del Gobierno puede ser muy distinta y, como consecuencia, no cumplir al pie de la letra lo escrito en el programa; pero hay que tener una postura clara acerca de los temas sobre los que elige pronunciarse. Esto es, no critico al PP por no presentar propuestas cada día, pero sí por su falta de claridad, representada por un Rajoy harto evanescente.

2 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Honoríficamente, Arnold Schwarzenegger es el gobernador eterno de California.

No soy fumador y me molesta el humo del tabaco en ocasiones, pero estoy absolutamente en contra de la Ley Antitabaco, o como se llame. Para mí, no es objeto de discusión que el propietario debe fijar las normas de régimen interno de su local. La puerta que está abierta para que el cliente entre, también lo está para que salga. La ley buena es la de la oferta y la demanda. Quiero señalar un aspecto de la ley que me resulta espeluznante y del que no se habla mucho. Se prohíbe que los medios de comunicación "mencionen o muestren, directa o indirectamente, marcas, nombres comerciales, logotipos u otros signos identificativos o asociados a productos del tabaco". ¿Acaso no vulnera esto la libertad de expresión? Yo creía que en España se podía hablar de lo que a uno le diera la gana.

Cascos va a formar un partido político.

Buen post.

El Espantapájaros dijo...

Gracias por el comentario. Arnold se merece ese puesto y más, y será recordado como un grande.

En lo que se refiere a bares, restaurantes, etcétera, rechazo la regulación antitabaco. Como bien dices, el cliente es el que debe elegir si tolera el humo y el propietario el que debe decidir si deja fumar en su local. Esta prohibición total es un abuso.

La restricción que comentas es otra muestra más de que, por un ideal casi puritano, se están sacrificando muchos intereses.

No fumo y, desde luego, hay locales que apestan, pero no me creo esa superstición del fumador pasivo que por inhalar ocasionalmente algo de tabaco acaba padeciendo los mismos males que el fumador activo.

De Asturias no me pronuncio mucho sobre Cascos, y lo que no sé con toda seguridad es si el PP de allí es tan poco combativo como ha denunciado el primero.