Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 12, 2010

LA DICTADURA DE LOS MERCADOS: NO ES INVISIBLE, ES QUE NO EXISTE

Ha escrito Santiago Carrillo en El País un artículo que es todo un compendio de los tópicos en los que se ha envuelto la izquierda en relación con las crisis de endeudamiento y solvencia que han hecho que Grecia e Irlanda tuvieran que ser intervenidos por la UE. Trazando una artera distinción entre crisis financiera y económica (como si no tuvieran parentesco alguno), carga contra el sistema financiero, contra la banca y contra los mercados, "monstruo de cabeza y cuerpo opacos", y lamenta que Europa se halle en manos de "los poderes financieros", añadiendo que Europa "parece decidirse por un cambio hacia el modelo que tiene su enseña en Wall Street". Qué conmovedor resulta descubrir a este vetusto comunista tan concernido acerca de la Europa de los pueblos. Él, que tanto tiempo vivió al calor de la URSS y sus maravillas, debería explicarnos su visión de Europa y qué entiende por "refundar el capitalismo".

En el texto de Carrillo late una idea con la que se ha venido jugando desde que la gravedad de la crisis obligó a hacer severos sacrificios: que hay una dictadura de los mercados que se ha situado por encima de las democracias. Pero la realidad tozuda es que el mercado, dominado por la autonomía de la voluntad, no puede obligar a nada por medio de la coacción, a diferencia del Estado. El mercado no forzó a Grecia a hacer trampas en sus presupuestos o a que España incurriera en un elevado déficit derrochando irresponsablemente. Los políticos y legisladores han hecho durante mucho tiempo lo que han querido, y ahora resulta absurdo y manido hablar de conspiraciones de los mercados con el fin de no asumir que hay que hacer reformas y ajustes dolorosos pero necesarios.

El otro día leí una noticia en ABC que revelaba que el Gobierno había concedido 24 millones de euros a una ONG afín al PSOE a pesar de que, según un informe de la Abogacía del Estado, no cumplía con su personal lo establecido en el Estatuto de los Trabajadores. A la vista de este clientelismo, de este favoritismo y de este desparpajo, no puede causar temor que los mercados hayan reformado al Estado, como admite Zapatero, sino alivio y tranquilidad.

Aunque pueda parecer anecdótico, de tales dispendios vienen estos aprietos. El superávit del que gozó España en la época de crecimiento debería haber sido mucho mayor de lo que fue, pero aquí siempre se ha gastado demasiado y no se tuvo en cuenta lo que podía suceder en el futuro. El resultado implica, por ejemplo, vender malamente una parte de Loterías y Apuestas del Estado, fuente de suculentos ingresos. Porque no es posible vivir eternamente por encima de las posibilidades propias. Y de la crisis sólo se va a salir, en lo referente a lo que se puede hacer desde el sector público, con reformas más profundas e imaginativas.

En otro orden de cosas, la conclusión que se desprende de artículos como el de Carrillo es que la izquierda abjura con dignidad de la dictadura del mercado, que no existe, al tiempo que, por cobardía, conveniencia o complicidad, ha renunciado a criticar a las verdaderas dictaduras, la china, la cubana, la norcoreana... Del mismo modo, tal y como ha puesto de relieve David Gistau, la izquierda prefiere defender con fervor al licencioso Julian Assange antes que hacer lo propio con el disidente chino Liu Xiaobo. Escolapio, pueden comprobarlo, está enamorado del primero. Reconozco que, al margen de que no hay nada nuevo en la trastienda de la diplomacia, los cotilleos al por mayor con que nos ha obsequiado Assange son muy jugosos, pero no justifican tantas pasiones. Y tampoco está justificada esa cruzada contra una dictadura, la de los mercados, que sólo hace daño en las mentes calenturientas de los permanentemente trasnochados.

1 comentario:

Carlos Fernández Ocón dijo...

El Espantapájaros, tan de acuerdo estoy con lo que dices, tanto quisiera que se repitiera y se supiera que hago lo único que puedo hacer; copio/pego, con tu permiso (por cuestiones prácticas estará con otros dos artículos en la misma entrada).

Saludos y sigue dando toda la caña que puedas. Es ya IMPRESCINDIBLE.